La sede central de la federación internacional siempre había tenido algo intimidante. No por el edificio, ni por el lujo sobrio de los pasillos cubiertos de mármol oscuro. Era el silencio, ese tipo de silencio elegante que parecía construido para recordarles a todos que cualquier carrera podía terminar detrás de aquellas puertas.
Caminó junto a Kael por el corredor principal con una presión incómoda instalada bajo las costillas. Las pantallas distribuidas en las paredes seguían mostrando titulares deportivos, fotografías, análisis, videos repetidos una y otra vez. El nombre de Kael aparecía en todas partes, y cada nuevo titular parecía peor que el anterior.
"FEDERACIÓN ABRE INVESTIGACIÓN FORMAL CONTRA KAEL ARDENT."
"POSIBLE MANIPULACIÓN DE PUNTUACIONES EN CIRCUITO INTERNACIONAL."
"¿ESCÁNDALO DE CORRUPCIÓN EN PATINAJE ARTÍSTICO?"
Apartó la mirada. Kael seguía avanzando con una expresión tranquila, demasiado tranquila. Aquello resultaba inquietante.
Soren caminaba algunos pasos delante de ellos, hablando brevemente con uno de los asistentes administrativos que los guiaba hacia la sala de audiencias.
—Intentarán presionarte —dijo el entrenador sin detenerse—. Quieren una reacción.
Kael mantuvo ambas manos dentro de los bolsillos de la chaqueta oscura.
—Mala suerte para ellos.
Soren giró apenas el rostro.
—No conviertas esto en un espectáculo.
—Nunca hago eso.
Lanzó una mirada seca hacia él.
Kael fingió inocencia.
Aquello habría resultado divertido en cualquier otra circunstancia. Pero aquella mañana nadie tenía ganas de reír.
El asistente se detuvo frente a una puerta doble.
—La junta ya está esperando.
Sintió que el aire se volvía ligeramente más pesado.
Kael, en cambio, ni siquiera dudó. Empujó la puerta y entró primero.
La sala era amplia, elegante y fría, demasiado fría. Una mesa alargada ocupaba el centro, rodeada por miembros de la federación internacional, representantes técnicos y abogados deportivos.
Marek Volkov estaba sentado al fondo, impecable, inmóvil, observando. Aquella mirada le provocó un escalofrío inmediato. No parecía interesado en descubrir la verdad, parecía interesado en controlar daños.
—Tomen asiento —indicó una mujer de traje gris oscuro.
Kael obedeció sin discutir. Permaneció junto a él. Soren se ubicó detrás de ambos.
La tensión podía sentirse incluso en el aire.
Uno de los representantes abrió una carpeta gruesa.
—Kael Ardent, esta reunión tiene como objetivo iniciar formalmente una investigación sobre posibles irregularidades relacionadas con resultados recientes dentro del circuito competitivo internacional.
Kael sostuvo su mirada.
—Eso suena innecesariamente dramático.
El hombre ignoró el comentario.
—Existen registros de conversaciones, transferencias sospechosas y declaraciones anónimas vinculadas con alteraciones en evaluaciones técnicas.
Sintió un golpe seco en el pecho. Transferencias, conversaciones, declaraciones. Todo aquello sonaba demasiado organizado, demasiado preparado.
Kael permaneció inmóvil.
—¿Van a mostrar pruebas reales o planean seguir hablando como documental barato?
Soren cerró los ojos apenas un segundo.
Marek Volkov intervino finalmente.
—Esto es serio, Ardent.
La voz grave atravesó la sala con una calma peligrosa.
Kael giró lentamente hacia él.
—Lo sé.
Volkov apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Tu nombre aparece relacionado con jueces investigados durante competencias recientes.
Observó a Kael cuidadosamente. Esperaba rabia, impulsividad, alguna reacción brusca. Pero él seguía demasiado controlado, y aquello empezaba a preocuparla aún más.
—Mi nombre aparece relacionado porque participé en esas competencias —respondió Kael—. Eso ocurre normalmente cuando alguien patina.
Uno de los abogados intervino enseguida.
—También existe evidencia de contacto frecuente con personas involucradas en decisiones técnicas.
Kael soltó una risa breve, fría.
—En este deporte todos conocen a todos.
—No desvíes la conversación.
—Entonces hagan preguntas inteligentes.
La tensión aumentó inmediatamente. Sintió varias miradas dirigirse hacia ellos, juzgándolos, esperando. Aquello jamás había sido una investigación imparcial, era un juicio. Y Kael lo sabía perfectamente.
La mujer del traje gris deslizó varias fotografías sobre la mesa. Capturas de reuniones, eventos, entradas y salidas de hoteles. Kael observó cada imagen con una calma irritante.
Hasta que una fotografía específica apareció frente a él.
Entonces su expresión cambió apenas. Un detalle mínimo, pero lo notó.
Una mujer aparecía junto a Kael en aquella imagen. Cabello oscuro, sonrisa elegante, mirada demasiado conocida para él.
El ambiente pareció tensarse aún más.
—¿Quién es ella? —preguntó antes de contenerse.
Kael apartó lentamente la mirada de la fotografía.
—Nadia Laurent.
El nombre quedó suspendido unos segundos.
Uno de los representantes habló enseguida.
—Ex jueza técnica del circuito europeo.
Sintió una presión incómoda atravesarle el pecho. Había escuchado aquel nombre antes, en artículos antiguos, en rumores, en entrevistas. Nadia Laurent había formado parte del escándalo que destruyó parte de la carrera de Kael años atrás. Y aparentemente acababa de regresar.
—¿Cuál es su relación con ella? —preguntó el abogado.
Kael sostuvo la mirada del hombre.
—Personal.
—¿Continúan en contacto?
—No.
La respuesta salió inmediata, demasiado inmediata. Lo observó de reojo. Kael evitó mirarla. Aquello fue suficiente para empeorar todo.
Volkov deslizó otra carpeta hacia adelante.
—Recibimos información indicando que Laurent mantiene comunicación con miembros activos del comité técnico.
Kael apoyó lentamente ambos brazos sobre la mesa. Por primera vez desde que habían entrado, parecía realmente molesto.