En clase estabamos viendo el tema de esfuerzo cortante
Pero para mí el mayor esfuerzo era dejar de mirarte
Y es que la maestra llenaba el pizarrón de fórmulas,
mientras tú llenabas mi cabeza de preguntas.
¿En qué momento pasó?
¿Cómo terminaste ocupando mis pensamientos con la misma facilidad con la que ocupas una silla en el salón?
Porque juro que yo intentaba seguir el procedimiento y la explicación,
pero mi mirada siempre terminaba perdiéndose en tu dirección.
Y es que yo sigo sin entender ¿En qué instante ocurrió?
¿Cuándo fue que mi mente de ti se llenó y mi corazón en silencio te eligió?
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Hay días en los que uno entra al salón dispuesto a aprender fórmulas, procedimientos y conceptos nuevos. Y luego está la realidad, que decide sentar a cierta persona en la misma aula y convertir cualquier intento de concentración en una misión imposible.
Este poema nació de una idea sencilla: estar en una clase de esfuerzo cortante mientras mi atención estaba completamente ocupada en otra cosa. Porque a veces podemos entender teorías complicadas, resolver ejercicios difíciles y memorizar definiciones, pero seguimos sin encontrar explicación para la forma en que alguien se instala en nuestros pensamientos.
Gracias por leer una vez más mis sentimientos convertidos en palabras. Espero que, si alguna vez alguien logró distraerte más que cualquier clase o tarea, encuentres un pedacito de ti entre estos versos.