Aprendí la lección

02

Estados Unidos, 2010.

La familia Jones mantuvo un legado militar duradero que incrementó con cada generación masculina. Se ganó una fama que sus únicas hijas elevaron con su belleza, inteligencia y audacia. Aunque no se les permitió desarrollar una carrera militar, explotaron otras habilidades, por lo que la gente no fue indiferente cuando se corrió la noticia del fallecimiento de la primogénita mayor. Muchos lloraron la pérdida de una dama tan refinada, elegante y bondadosa, pues había puesto la vara muy alta incluso para su hermana menor quien también era elogiada como un ángel.

Aún si el señor Jones estaba retirado, el ejército lo favorecía, prueba de ello recaía en la cantidad de soldados que custodiaban su infinita propiedad familiar. Todo parecía una pesadilla, Selena había creído que lo que pronunció el capitán teniente fue una ilusión. Sin embargo, lo que vio y escuchó a escondidas la dejó impactada:

–¡Cómo te atreves, mocoso ingrato! –gritó colérico, el ex General de brigada tras asestarle una cachetada a Arjun mismo quien ancló sus pies al suelo en posición del soldado. –¡La pérdida de mi hija debe haberte hecho perder la cabeza! –remarcó dolido a su vez por la repentina noticia. –Fingiré no haber oído semejante escándalo! –murmuró melancólico, agarrándose el pecho.

Arjun levantó la mirada. La propuesta que le hizo a Selene no fue porque se hubiese vuelto loco. Entonces, rabioso exclamó:

–¡¿Por qué sería escandaloso?! –se impuso. El señor Jones, quien había dado por terminada la conversación, se estancó. –¡Pocos sabían que me casé con Rosiel, ¿Cuál es la diferencia de casarme con su otra hija?! ¡Sabe perfectamente que diga lo que diga, no me va a tranquilizar! –se encogió de hombros, no entendiendo el problema. Habían retrasado el anuncio por problemas internos en el cuartel y para proteger a su ex fallecida.

Jones frunció el ceño.

–¡¿Cuántas veces tengo que repetirlo?! ¡Yo te seguiré respaldan…!

–¡No es cierto! –lo interrumpió Arjun. –¡Usted me lo dijo, una alianza emerge por la necesidad de ambas partes! –puntualizó atento. –Ahora que estamos en un desbalance, lo correcto es equilibrarlo ¿No? –sonrió con ironía ante el rostro desencajado de Jones. –Si realmente está dispuesto a apoyarme, entonces encarguéme a Selene y… –propuso.

El ex General de brigada bajó los ojos y vociferó herido:

–¡¿Pretendes que te encargue a mi única hija sabiendo que perdiste a la primera?! –increpó ardido, entonces ese sentimiento tan violento se transmitió a Arjun, mismo que experimentó cómo se secaba su garganta. El rostro derrotado del capitán teniente hizo reflexionar al General. –Uff, Arjun, no es que te echando la culpa, lo de mi amada hija fue una desgracia, pero… –trató de arreglar sus palabras.

–Esta vez, la cuidaré mejor. –prometió escociéndole los ojos. Tanta determinación quebró la vulnerabilidad del General. –Todos los pretendientes de Selene son víboras, a usted le urge casarla y yo tengo una deuda con usted. –negoció más calmado. –Por favor. –suplicó haciendo una reverencia con respeto.

El General de brigada suspiró, tomando asiento. Asimismo, mandó a llamar a Selene con un soldado. La muchacha salió de su escondite y se apersonó a la habitación cerrada mientras su padre explicaba con resignación:

–Arjun te tomará como esposa, Selene. –ordenó sin opción. No pidió su consentimiento. Selene apretó los puños, sintiendo que hacer eso era deshonroso aun si le profesaba sentimientos prohibidos al capitán teniente. –Debes cumplir tu deber como lo hizo Rosiel. –la condicionó.

Selene asintió. De repente, Arjun se acercó a agarrar sus manos y prometerle:

–Te cuidaré aún mejor, Selene.




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