Los preparativos se concentraron en el menor tiempo, sin embargo eso no significó que fueran descuidados. A diferencia de su anterior boda, esta vez Arjun participó en cada preparación, poniendo como prioridad las preferencias de la novia. Ante dicha dedicación, Selene no hizo más que dudar incluso cuando llegó el día de la ceremonia y su papá la alentaba:
–Es el mejor partido para ti. –argumentó neutro, y le hizo una seña para que esposa bajara el velo blanco para ocultar la expresión aterrada de su hija quien no paraba de temblar.
La ceremonia nupcial fue catalogada como la más lujosa y donde los más altos mandos se reunían. Ahora sí era un digno matrimonio de la familia Jones, y justo por eso, Selene continuaba en shock. ¿Por qué se sentía tan temerosa si se estaba casando con quien se enamoró a primera vista? Sí, como una chiquilla, se encaprichó por un hombre que no le pertenecía. Ah, entonces recordó.
–¿Tienes confianza en él? –se limitó a consultar Selene.
Su madre permaneció muda, pues en el fondo también estaba en contra de este matrimonio, pero la última palabra la tenía el General de brigada mismo que pronunció:
–¿No te lo ha demostrado? –eso no respondió su pregunta. –Vamos, enderézate y cumple con tu deber, Selene. –repitió hasta el cansancio. De esa manera, fue arrastrada al altar donde la esperaba el capitán teniente vistiendo por segunda vez su uniforme de gala.
La duda nunca se dispersó, ni siquiera cuando él le tomó la mano, recitó los votos y fijó sus iris en ella mientras le colocaba el anillo. Asimismo, levantó su velo tras ella haber consentido dicha unión:
–Sí, acepto. –fue la codicia dominándola.
No obstante, no disipó ese anhelo de querer ser la dueña de aquello que se reflejaba en la mirada de Arjun, cuyas pupilas se concentraron con pesadez en una sombra. Pronto, el capitán teniente se agachó para sostener su pequeño rostro y selló su matrimonio a través de un beso que caló por los huesos de Selene.
Después de la ceremonia, se llevó a cabo un grandioso banquete para festejar a los novios durante horas con figuras del ejército que por querer ponerse en el lado bueno de los Jones, mostraron su favor al nuevo yerno. Desde su asiento, Selene admiró a su esposo, sí, ese hecho provocó un sonrojo al mismo tiempo que lo observaba sonreír y pavonearse integrándose.
–Espero que seas igual de interesada que ese hombre, hija mía. –murmuró su señora madre, estando preocupada por la ilusión que cargaba su último retoño. Selene se sacudió de golpe. –Se casó con ambas hermanas. –suspiró.
Selene apretó los puños debajo de la mesa.
–No tengo expectativas con él, madre, solo estoy cumpliendo mi deber. –se defendió, sintiendo que era necesario. Su progenitora dibujó una sonrisa al descubrir esa mentira. Hubiera preferido otro destino para sus amadas hijas, pensó.
–Claro, cumple con tu deber. –le deseó una buena fortuna.
Y así, siguió transcurriendo la velada hasta que les tocó retirarse. El estado de Selene volvió como a un inicio, volviendo a sentirse culpable y rehusarse cuando Arjun quiso tocarla:
–¿Y si mejor descansamos hoy? –propuso nerviosa mientras retrocedía. Se subió las tiras del camisón que su esposo intentaba quitar.
Arjun se detuvo mirándola con pesadez.
–Necesitas concebir, Selene. –impuso.
La dama apretó los labios.
–Pero no tiene que ser hoy, podemos conocernos más y…
–Ayúdame a conseguir mis metas, Selene, por favor. –suplicó Arjun haciéndose a su altura. –Sé que es un matrimonio que no querías, pero ambos tenemos objetivos ¿Entendido? Todo será más fácil si cumplimos con nuestro deber. –lo hizo sonar lógico.
Selene se quedó muda ante dicho razonamiento. A continuación, se estremeció con los besos húmedos de su esposo en su cuello y nuevamente, no tuvo más opción que rodear su cuello con sus brazos y entregarse, porque mientras cumpliera con su deber, estarían bien. Esas ocasiones se repitieron muchas veces más hasta que Arjun se emocionó con la noticia que el médico les dio ese mismo año:
–Está embarazada.