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La invitación
Diana ♠
Estoy atrapada bajo su cuerpo, su respiración entrecortada y su corazón latiendo sobre el mío. Mis muñecas están aprisionadas a ambos lados por sus manos, y algunos mechones de su cabello se le pegan a la frente por el sudor. El fondo de la habitación parece rojo, reflejando la intensidad de cada movimiento.
—Ah… —gruñe con voz ronca, y el sonido me hace estremecer. Cada roce suyo recorre mi cuerpo como electricidad.
—Jo…ah —trato de decir, pero me calla con embestidas que me dejan sin palabras.
—Más… sí, así —logro gemir entre respiraciones entrecortadas, sintiendo cómo pierdo el control.
Se mueve sobre mí con precisión, y cada contacto me hace temblar. Sus labios bajan por mi cuello, dejando besos y pequeñas mordidas que me provocan escalofríos. Mi cuerpo se rinde a sus manos, incapaz de pensar en nada más que en él y en cómo me hace sentir.
—Soportas todo esto y aun quieres más —susurra con una sonrisa cargada de deseo. Sus ojos brillan con lujuria y emoción, y un calor delicioso me recorre.
Cada embestida me lleva al borde del delirio; un vértigo intenso me consume. Sus manos me sostienen firme mientras exploran mi cuerpo, y la combinación de fuerza y delicadeza me hace perder la noción de mí misma.
Siento sus labios sobre uno de mis pechos mientras su otra mano me recorre con precisión, enviando un escalofrío por toda mi espalda.
—Me encantas, mi reina —susurra cerca de mi oído, y un temblor delicioso recorre todo mi cuerpo.
Cierro los ojos y me dejo consumir por el momento. Su calor, su respiración, sus besos… todo se siente amplificado.
De repente, un sonido agudo rompe la magia. La alarma suena. Son las 6:45 a.m.
—¿De verdad soñé esto? —me pregunto, todavía con el corazón acelerado y un calor persistente.
Sí, y fue hermoso. Lástima que solo sea un sueño.
Me levanto, abro y cierro los ojos varias veces para espabilarme. Me cambio, acomodo mi cama y me preparo. Salgo a la sala; Juli todavía duerme, así que voy a despertarla. Lucas tiene clases a las 10, igual que ella.
—Buenos días, bella durmiente —le digo abrazándola.
—Mmm… estoy dormida, es temprano —responde con voz adormilada.
—Si estuvieras dormida, no me contestarías —replico con sarcasmo.
—Quiero que me cuentes qué tal te fue ayer con Emilio —le pido.
—Me fue súper —responde ella mientras se sienta—. Me regaló mi saga de libros favorita. La pasamos bien … como siempre, un amor. Lo amo, una pena que no viniera Joel para que conversaran.
Recuerdo en silencio a Joel y me muerdo el labio; no hace falta decirlo. Me concentro en Juli y sonrío.
—Qué bueno, me alegra que la hayas pasado bien. Muéstrame los libros, —le digo.
Se levanta a buscarlos y me los extiende:
—Gracias, Didi. Bueno, me voy a cambiar, puedes verlos tú —dice.
Los libros tienen bonitas portadas y dedicatorias que empiezan con "Amor", pero prefiero no leerlas.
Los dejo en su escritorio y saco mi móvil: tengo cinco mensajes de Hugo. Después de responderle, pongo el teléfono en modo avión y voy a despertar a Emily, mientras Juli está en la cocina.
—Hora de despertarse, Emily —le digo, poniendo sus cuadernos en la mochila.
—Es temprano —dice, removiéndose en la cama.
—Arriba, enana, o llegarás tarde. Cámbiate, luego te peino — insisto, Juli, se encargará del desayuno, así que tengo tiempo.
—No quiero —intenta taparse de nuevo.
Respiro hondo, tratando de mantener la calma.
Finalmente se levanta:
—Ya desperté —dice, sentándose y torciendo los ojos— tarada.
Trato de mantener la calma, respiro hondo, mientras me aseguro de que se alista.
Le hago un peinado de trenzas combinadas con dos colitas y la llevo al comedor.
—Siéntate, come, sino llegarás tarde —le indico.
Me pongo mis zapatillas y hago una coleta. Veinte minutos después:
—Vamos, Emily.
—Ya —responde, agarrando su mochila.
La llevo al colegio y me aseguro de que llegue a su salón. De regreso a casa, compro algunas cosas en la tienda. Al llegar, Juli ya ha lavado los platos y habla con Lucas.
—¿Qué tal chicos?, ¿aprovechamos casa sola? —pregunto.
—Bien. ¿Y tú?, ah claro —responde Lucas.
—Sí, yo también, perfecto entonces —respondo afirmativamente.
Pongo mi canción favorita y disfruto del tiempo a solas cantando. Terminamos alrededor de las 9:40 a.m., cuando decido poner la última canción:
—Con ustedes, "Ex de verdad" —anuncio.
Mis hermanos se alistan. Empiezo a preparar el almuerzo: sopa de lentejas, pasta al ajillo y ensalada de lechuga, mientras ellos se acomodan. Y luego de unos veinte minutos, mi papá y Emily llegan a casa
—Hola, ¿qué tal? ¿cómo les va? —saludo subiendo las escaleras.
—Bien hija, ¿y tú qué tal? —pregunta mi papá.
—Bien, Dianiwuis —dice Emily, usando su apodo.
—Nos han invitado a un matrimonio. Vinieron a la oficina, es de unos amigos.
—Qué bueno, pa, hace tiempo no vamos a una —comento.
—Es este domingo —añade él.
—Está bien, pa —respondo.
Más tarde, hablo con Juli mientras ordenamos la cocina y nos reímos por las cosas del día.
Luego cenamos juntos y, una hora después, voy a mi habitación, cansada. Me pongo el pijama, me lavo los dientes y me meto a la cama.
JODER… Joel. Es él quien no deja de dar vueltas en mi cabeza. Tengo que saber su edad, o mejor… dejar de darle vueltas a lo mismo.
Esto ya se está saliendo de control, tengo que tomar el control otra vez.