Viernes, 15:49
En la casa de Gabriel
Nicol estaba en la habitación, frente al armario abierto. Ya era algo normal: dejar ropa, tomar prestado algo… como si ese espacio también fuera un poco suyo. Movía perchas sin demasiado interés… hasta que algo la detuvo en una camisa blanca.
La tomó lentamente para que sus ojos miren el cuello estaba manchado con marcas de labial haciendo que se quede quieta, ¿Qué carajos…? pensó. El aire pareció desaparecer por un segundo dejando la camisa en su lugar, lentamente, como si quemara.
No dijo nada, no hizo ruido, simplemente salió de la habitación.
Viernes, 20:43
En una tienda de licor
Fran entró al local con cierta calma, vestido para la fiesta. Sus ojos recorrieron las estanterías llenas de botellas.
—Mirá a quién tenemos acá…
Reconoció la voz al instante.
—¿Qué contás, Chompy? —respondió, con una leve sonrisa.
Chompy sostenía una botella de anís.
—Nada… sobreviviendo como siempre —dijo—. Tomá.
Le alcanzó una lata de energizante de naranja sin decir mucho más, ambos subieron por una escalera estrecha hasta la azotea del local en donde arriba, el aire era distinto. Más tranquilo.
—Extrañaba estas juntadas —comentó Chompy.
Fran no respondió enseguida. Estaba mirando el cielo, perdido en sus pensamientos ese lugar traía recuerdos charlas largas. Confesiones absurdas. Momentos donde todo parecía más simple.
Abrió la lata.
—Nunca tendríamos que haber dejado de hablar —dijo finalmente.
Chompy apoyó la botella a un lado.
—Lo sé… pero conocí gente nueva. Un amigo.
Fran lo miró de reojo.
—¿Sí?
—Es nuevo en la ciudad… aunque lo conozco de antes.
Fran asintió, pero su mente ya estaba en otra parte en donde la fiesta y sacó el papel del bolsillo y miró la dirección.
—Che… me tengo que ir.
Chompy levantó la ceja.
—¿A dónde?
Fran sonrió.
—¿Te pinta caer a un lugar donde nadie te conoce?
Viernes, 21:58
La fiesta
La casa parecía una mansión dejando ver cómo era blanca, enorme, iluminada frente a un lago oscuro que reflejaba las luces. La música se escuchaba desde lejos adentro, el caos.
Gente bailando. Otros en la barra. Algunos completamente en su mundo. Todo mezclado en una misma energía desbordada en donde Fran y Chompy entraron entre la multitud.
Era el tipo de fiesta donde nadie preguntaba demasiado Fran se sacó la campera y la dejó en una silla.
—Sé que es raro… pero mirá el lado positivo —dijo, mirando a Chompy—. Nadie nos conoce.
Chompy sonrió.
—Eso me gusta.
Fran se acercó a la barra. Un chico con un mechón teñido de amarillo y lentes servía bebidas sin parar.
—¿Qué necesitás? —preguntó, sin mirarlo demasiado.
—Una cerveza.
El chico se la alcanzó.
—Tomá y seguí.
—Qué amable… —murmuró Fran, con ironía.
Se giró y entonces la vio a Nicol dejando ver como entraba como si la fiesta le perteneciera. Llevaba un outfit que llamaba la atención de todos o mejor dicho iba de animadora haciendo que las miradas caían sobre ella sin disimulo.
Fran frunció el ceño.
—¿Qué pasó?
Nicol sonrió apenas.
—Nada… una pequeña venganza.
Fran siguió su mirada dejando ver como Gabriel estaba a unos metros, con el brazo rodeando a otra chica. El ambiente pareció tensarse. y, por primera vez en la noche…la fiesta dejó de sentirse como diversión.
Viernes 22:36.
La gente se encontraba en ese momento bailando como si estuvieran apareándose entre ellos, mientras camina Francisco puede ver desde lejos a Chompy charlando con el bartender provocando que se quede pensado hasta que logra ver como estaba acercándose Gallego dándole un poco de marihuana a los dos chicos.
Francisco se acerca rápidamente a ellos dos para frenar a los dos chicos
-no lo hagan, no le va a gustar-dice Fran agarrando el porro para ver como los dos se miran.
-Mira, vos no me controlas y en segundo mejor los dejo-comenta el bartender para alejarse dejando a los dos chicos solos.
-¿Estas bien?-pregunta Francisco para ver como su amigo estaba medio mareado-¿Quieres que nos vayamos?-en ese momento el ve como su compañero mueven la cabeza en modo de sí.-vamos
Los dos empiezan a caminar hacia la salida hasta que un ruido hace que todos se giren para ver cómo estaban el grupo de las chicas en medio de la sala bailando sensualmente con el ritmo de " Raffaella Carrà - Hay Que Venir Al Sur" mientras todos aplaudían excepto Gabriel que tenía sus ojos en Nicol que estaba opacando a todas mientas se abría un poco la camisa blanca para dejar ver que tiene un brasier rojo.