Argentina Grafiti.

Capítulo 7: Martín Fierro

Jueves 19:00

Casa de Nicol

Nicol terminaba de asegurar la ventana con el pestillo cuando la puerta de su habitación se abrió.

Gerónimo entró con gesto serio.

—¿Qué pasa? —preguntó ella.

Él le entregó una hoja en blanco.

—Necesito que me ayudes a denunciar a tu ex.

Nicol bajó la mirada.

—Sabemos todo lo que hizo. No puede seguir así.

Gerónimo tomó asiento sobre la cama.

Ella hizo lo mismo.

—Lo sé... pero tengo miedo.

Él respiró profundamente antes de hablar.

—Todos le tenemos miedo a algo.

Nicol levantó la vista.

—Por ejemplo... yo tengo coulrofobia.

—¿Miedo a los payasos?

Gerónimo asintió.

—Cuando era chico, mi papá contrató uno para mi cumpleaños. Desde el primer momento me dio mala espina. Era demasiado raro... sonreía todo el tiempo, pero había algo oscuro en su mirada.

Se quedó unos segundos en silencio antes de continuar.

—Un día mis amigos quisieron ir a la famosa "Casa de la Risa", donde él trabajaba.

Su voz comenzó a temblar.

—Cuando entramos, todo estaba oscuro. No parecía una atracción... parecía una trampa.

Nicol lo escuchaba sin interrumpir.

—El payaso no dejaba de reír. Era una risa horrible... como si disfrutara vernos asustados.

Gerónimo tragó saliva.

—El lugar olía a humedad... y también a algo podrido.

La chica sintió un escalofrío.

—Después nos ofreció unas galletas.

Hizo una pausa.

—No sé por qué... pero algo dentro de mí me gritaba que no las comiera.

Respiró hondo.

—Las escondí y las tiré al piso sin que nadie lo notara.

Se levantó de la cama y comenzó a caminar por la habitación.

—Poco después vi cómo mis amigos empezaban a quedarse dormidos.

Su respiración se aceleró.

—Yo salí corriendo. No miré atrás.

Volví a mi casa llorando... muerto de miedo.

El silencio inundó la habitación.

—Pasaron días... después semanas... y ninguno de ellos volvió a aparecer.

Gerónimo bajó la cabeza.

—Hasta que encontraron el cuerpo de uno de mis amigos... destrozado dentro de una acequia.

Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.

Sin decir una palabra, Nicol lo abrazó con fuerza.

Jueves 20:00

Casa de Chompy

Chompy permanecía recostado en el sillón leyendo Romeo y Julieta cuando el teléfono fijo interrumpió la tranquilidad de la casa.

Se levantó y atendió.

—¿Hola?

Del otro lado solo escuchó una voz masculina.

—Vas a pagar, idiota.

La comunicación se cortó.

Chompy frunció el ceño y dejó el auricular sobre la base en donde un segundo después, el teléfono volvió a sonar.

Esta vez respondió con mayor firmeza.

—¿Quién habla?

Del otro lado reconoció la voz de su novia.

Su expresión cambió por completo.

—¿Cómo que Navarro está internado?

Escuchó unos segundos más.

—Ya voy para allá.

Colgó de inmediato, tomó las llaves de la casa y salió corriendo sin siquiera cerrar la puerta algo le decía que aquella noche todavía estaba lejos de terminar.

Viernes, 22:00

Azotea

Francisco estaba sentado en la cornisa, contemplando la calma de la noche. El viento fresco le acariciaba el rostro, pero la llegada de Gallego quebró la quietud.

—Estoy listo —dijo Gallego, con voz firme.

Francisco se acercó lentamente.

—¿Listo para qué?

Gallego lo miró fijo.

—Es una historia larga… Todo empezó cuando tenía nueve años. Mi tía me abusó. Cuando se lo conté a mi mamá, nunca me creyó.

Respiró hondo, como si cada palabra le pesara.

—Ella pensó que era un mentiroso. Me mandó a un internado. Nunca me ayudó a superar las pesadillas que me persiguieron hasta los quince.

El silencio se volvió espeso.

—Por eso tenías ese registro de estudios para la cabeza —murmuró Francisco.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.