Arkantra

Capítulo 6: El poder de crear lo invisible

Elian dio el paso… y el mundo no respondió como antes.

No hubo luz automática marcando el camino. No apareció una guía externa ni una señal inmediata que confirmara su dirección.

Por un instante… no pasó nada.

Y ese “nada”… fue lo más desafiante que había vivido hasta ahora.

Elian se quedó quieto, con la respiración contenida.

—¿Eso es todo…? —susurró, sintiendo una leve inquietud crecer dentro de su pecho.

Había atravesado pruebas. Había enfrentado su sombra. Había escuchado su voz interior.

Pero ahora…

Ahora no había nada que lo guiara.

Solo él.

Y el vacío.

Elian tragó saliva.

El impulso de esperar apareció con fuerza.

Esperar una señal.

Esperar una confirmación.

Esperar que algo externo le indicara el siguiente paso.

Pero entonces… recordó.

“El siguiente paso… no es descubrir… es crear.”

Elian cerró los ojos.

Respiró profundo.

Y por primera vez… no buscó afuera.

Buscó dentro.

—¿Qué quiero…? —se preguntó en silencio.

La pregunta quedó flotando en su interior.

No hubo respuesta inmediata.

No hubo una voz clara.

Pero hubo algo…

Una sensación leve… casi imperceptible…

Una dirección interna.

Elian abrió los ojos lentamente.

Frente a él… el vacío seguía igual.

Pero dentro de él… algo había cambiado.

—Quiero avanzar —dijo en voz baja.

Y en ese instante…

El espacio respondió.

No con un camino completo.

Sino con una pequeña línea de luz… justo frente a su pie.

Elian la observó, sorprendido.

—Entonces… sí funciona…

Pero no era como antes.

La luz no se extendía sola.

Esperaba.

Elian dio otro paso.

La línea creció un poco más.

Otro paso.

Y otro.

Y otro.

El camino no se revelaba…

Se construía.

Paso a paso.

Intención a intención.

Decisión a decisión.

Elian sintió una emoción nueva.

No era euforia.

No era alivio.

Era… poder.

Un poder silencioso, profundo, real.

—Siempre fue así… —murmuró—. Solo que nunca lo vi.

Cada decisión que había tomado en su vida…

Había creado un camino.

Cada elección… había abierto o cerrado posibilidades.

Pero siempre había creído que el camino ya existía…

Y que él solo debía encontrarlo.

Ahora entendía.

El camino… se crea.

Y esa verdad… lo transformó.

Elian avanzó con más firmeza.

Pero entonces… algo cambió.

El entorno comenzó a reaccionar de una forma distinta.

Las luces ya no eran estables.

Comenzaron a distorsionarse.

El camino que creaba… temblaba.

—¿Qué está pasando…?

Elian sintió una duda.

Pequeña.

Sutil.

Pero suficiente.

—¿Y si esto no es real…?

La luz bajo sus pies parpadeó.

El camino se debilitó.

Elian se detuvo.

—No…

Respiró hondo.

Pero la duda ya estaba ahí.

—¿Y si todo esto es una ilusión…?

El camino comenzó a fragmentarse.

La luz se volvió inestable.

Elian sintió el impacto inmediato.

—Entonces…

Lo entendió.

No era el mundo el que fallaba…

Era su estado interno el que lo estaba afectando.

El camino no respondía a lo que hacía…

Respondía a lo que creía.

Elian cerró los ojos con fuerza.

—Esto es real…

Pero la voz interna dudó.

—¿Y si no lo es…?

El camino se quebró.

La luz desapareció bajo sus pies.

Elian sintió un vacío inmediato.

Como si estuviera a punto de caer.

El miedo apareció.

Fuerte.

Directo.

—No… no…

Pero esta vez… no huyó.

Se quedó.

Recordó.

Respiró.

Sintió.

—Esto… es parte del proceso…

El silencio lo envolvió.

El vacío no desapareció.

Pero su reacción cambió.

—No necesito certezas… necesito confianza…

Elian abrió los ojos.

Y en ese instante…

Una chispa de luz volvió a aparecer bajo su pie.

Pequeña.

Pero firme.

Elian sonrió levemente.

—No es el camino el que desaparece… soy yo el que se desconecta…

Dio otro paso.

La luz creció.

Otro más.

Y otro.

El camino volvió.

Pero esta vez…

Más estable.

Más sólido.

Porque no estaba basado en la duda…

Sino en la confianza.

Elian avanzó.

Pero ahora… con conciencia.

Cada pensamiento… importaba.

Cada emoción… influía.

Cada creencia… creaba.

—Entonces… esto no es solo un lugar…

Es un reflejo de mi estado interior…

Y entonces…

Lo sintió.

Algo más.

Una energía distinta.

Más densa.

Más pesada.

Elian se detuvo.

El camino frente a él comenzó a oscurecerse.

No desaparecer…

Oscurecerse.

—¿Qué es esto…?

La sensación creció.

No era miedo.

Era… resistencia.

Una parte de él… que no quería avanzar.

—No… otra vez no…

Elian cerró los ojos.

—Ya pasé por esto…

Pero esta vez… era diferente.

No era un recuerdo.

No era una emoción del pasado.

Era… una creencia profunda.

Una voz interna que susurraba:

“No puedes…”

Elian abrió los ojos.

—Sí puedo…

Pero la voz insistió.

“No es suficiente…”

El camino tembló.

La luz se debilitó.

Elian sintió el impacto.

—Esto… es más profundo…

No era un miedo superficial.

Era una programación interna.

Una idea que había repetido tantas veces…

Que se había convertido en verdad para él.

Elian respiró hondo.

—Entonces… esto no se enfrenta igual…

Cerró los ojos.

Escuchó.

Sintió.

Y entonces… respondió.

—Gracias…

La voz interna se detuvo.

Elian continuó.

—Gracias por intentar protegerme…

El silencio se expandió.

—Pero ya no te necesito de esa forma…




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