Arkantra

Capítulo 7: El puente hacia otros

Elian permaneció inmóvil frente a la estructura, sintiendo cómo cada fibra de su ser vibraba en sincronía con aquello que tenía delante. No era una construcción cualquiera. No era solo luz ni solo energía. Era una manifestación viva de algo que aún no terminaba de comprender… pero que reconocía profundamente.

Respiró hondo.

—Esto… responde a mí…

No como una teoría. No como una idea. Como una certeza.

Y en ese instante, algo dentro de él se expandió.

Ya no se trataba de descubrir quién era.

Ya no se trataba de sanar lo que había sido.

Se trataba de algo más grande.

Crear.

Pero no solo para sí mismo.

Para otros.

Elian dio un paso adelante.

La estructura reaccionó.

Sus formas comenzaron a reorganizarse, como si cada parte esperara una instrucción invisible que aún no había sido completamente emitida.

Elian extendió su mano con cautela.

—¿Cómo hago esto…?

El silencio no respondió con palabras.

Respondió con sensación.

Una dirección interna.

Una invitación.

Elian cerró los ojos.

Por primera vez desde que había llegado a Arkantra, no buscó comprender.

Solo… sintió.

Y en ese sentir… algo emergió.

Una imagen.

No era clara al principio.

Era borrosa, como un recuerdo lejano.

Pero a medida que se enfocaba… comenzó a tomar forma.

Un niño.

Solo.

Sentado en la oscuridad.

Con la mirada baja.

Con el pecho cerrado.

Con el corazón apagado.

Elian sintió un impacto inmediato.

—¿Quién es…?

Pero no necesitó respuesta.

Lo supo.

No porque lo reconociera visualmente…

Sino porque lo reconocía emocionalmente.

Era alguien… que estaba donde él había estado.

Perdido.

Desconectado.

Sin saber que dentro de sí existía algo más.

Elian abrió los ojos de golpe.

La estructura frente a él había cambiado.

Ahora… reflejaba esa imagen.

—Esto… no es casual…

Elian sintió su respiración acelerarse.

—Esto… es lo que tengo que hacer…

No ayudar desde afuera.

No imponer.

No salvar.

Sino…

Crear un puente.

Un espacio.

Una posibilidad.

Elian volvió a cerrar los ojos.

Y esta vez… no dudó.

Sintió al niño.

Sintió su miedo.

Sintió su dolor.

Pero no lo rechazó.

No intentó cambiarlo.

Solo… lo reconoció.

—Te veo…

Elian susurró esas palabras sin abrir los ojos.

Y en ese instante…

Algo sucedió.

La estructura reaccionó con una intensidad mayor.

La luz se expandió.

Las formas comenzaron a moverse con más fluidez.

—Entonces… no se trata de hacer…

Se trata de sentir…

Elian dio un paso más cerca.

—Te entiendo…

La energía respondió.

Más estable.

Más clara.

—No estás solo…

Elian sintió que esas palabras no eran solo para el niño…

También eran para él.

Y en ese instante…

La imagen cambió.

El niño levantó la cabeza.

No completamente.

Pero lo suficiente.

Una pequeña apertura.

Una pequeña posibilidad.

Elian abrió los ojos, sorprendido.

—Esto… está funcionando…

Pero entonces…

La estructura se detuvo.

La luz se congeló.

Y una nueva sensación apareció.

Más intensa.

Más desafiante.

Elian frunció el ceño.

—¿Qué pasa ahora…?

Y entonces lo sintió.

Resistencia.

Pero no del niño.

De sí mismo.

Una voz interna emergió con fuerza.

“No puedes ayudar a otros… si tú aún no estás completamente resuelto.”

Elian sintió el golpe.

Directo.

—Eso no es verdad…

Pero la voz insistió.

“Aún tienes dudas… aún tienes miedo… ¿quién eres tú para guiar a alguien más?”

El camino se debilitó.

La estructura perdió intensidad.

Elian cerró los ojos con fuerza.

—Esto… es otra prueba…

No externa.

Interna.

Una creencia.

Una limitación profunda.

Elian respiró hondo.

Recordó.

—No necesito ser perfecto… para ser puente…

El silencio respondió.

Pero la voz volvió.

“¿Y si lo haces mal?”

Elian apretó los puños.

—Entonces aprenderé…

“¿Y si no es suficiente?”

Elian sintió la duda…

Pero esta vez… no la rechazó.

La miró.

La reconoció.

Y respondió.

—Entonces creceré…

El espacio comenzó a cambiar.

La energía volvió a moverse.

—No estoy aquí para ser perfecto…

Estoy aquí para ser real…

La estructura brilló nuevamente.

Más fuerte.

Más estable.

Más alineada.

Elian abrió los ojos lentamente.

—Esto… es confiar…

No en el resultado.

Sino en el proceso.

Elian extendió su mano una vez más.

Y esta vez… no hubo duda.

—Si puedo ayudar… aunque sea un poco… eso es suficiente…

La energía respondió con una intensidad nunca antes vista.

La estructura se expandió.

Se reorganizó.

Y en ese instante…

Un puente comenzó a formarse.

No físico.

No material.

Un puente de conciencia.

De conexión.

De posibilidad.

Elian sintió lágrimas en sus ojos.

—Esto… es real…

El niño, en la imagen, levantó la mirada completamente.

Sus ojos… ya no estaban apagados.

Había algo nuevo en ellos.

Una chispa.

Pequeña…

Pero suficiente.

Elian sonrió.

—Eso es…

No necesitaba cambiar su vida completa.

No necesitaba salvarlo.

Solo…

Encender una chispa.

Y esa chispa…

Podía cambiarlo todo.

Elian sintió una expansión en su pecho.

Algo más grande que él.

Algo que no terminaba en su propia transformación…

Sino que comenzaba a extenderse hacia otros.

—Entonces… esto es Arkantra…

No solo despertar…

Sino compartir ese despertar…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.