Llegue corriendo a mi casa y para descansar me avente a la cama boca arriba (estaba jugando afuera con mis vecinas) cuando mi Mamá nos llamo para que entráramos a la casa a comer, amaba ese momento porque nuestra Madre guisaba muy rico y yo siento que era la hija de 10 mas tragona de todos, las únicas veces que no podía comer era cuando estaba enferma en mi edad infantil, incluso después de que en casa hubiera una celebración, algún cumpleaños de alguien o graduación, cosas asi y sobraba comida yo me levantaba a la hora que sea de la noche, 2 de la mañana, 4, Etc.
No importaba e iba y movía a mi mamá para pedirle permiso en voz baja si me dejaba comer algo, mi mamá siempre me decía que si, entonces me iba a la cocina a recalentar esa carne de puerco en cuadritos con chile colorado y nopales, acompañada de un arroz amarillo o blanco, otras veces pozole, sopa fría, camarones rancheros, menudo, cazuela, frijoles puercos, frijoles charros, budín de papa Etc y mi mamá a veces hacia postres, como Capirotada, o Flan, Pastel de tres leches o pastel normal, gelatinas de algún sabor y no se digan las bebidas siempre me servia un vaso grande de refresco de sabor, de pequeña me gustaba mas que la coca cola, las aguas frescas que ella preparaba y le quedaban muy buenas, eran mas ricas y saludables, toda esa comida era una fiesta a mis papilas gustativas, a veces había aguas de frutas naturales de tamarindo, guayaba, limón, Cebada, de Horchata, Melón, Sandía, Toronja y si no había fruta nos hacia de te de hojas de limón pero helado, con hielos.
Ahí me ven chiquita de 7 a 12 años comiendo a altas horas de la madrugada, me servia de todo, comida, postre y bebida, todo me terminaba, luego de quedar satisfecha, dejaba los cubiertos en el lavadero, ahí lavábamos los platos porque no teníamos lava trastes, lo hacia sigilosamente para no despertar a nadie, solo mi Mamá sabia, era mi cómplice y no me regañaba sabia que después de una fiesta en la cual sobraba comida, yo iba a despertarla para que me diera permiso, después de terminar de comer regresaba al cuarto, me acostaba y quedaba bien dormida, creo que acostumbre a mi estomago, mi cuerpo se adapto a ese estilo de vida, porque nunca me enferme por mala digestión, ni cosas de ese tipo, aunque solo lo hice en mi niñez, después llegó mi etapa juvenil que se suponía es la etapa igual en desarrollo donde debemos alimentarnos bien, solo que mis épocas de comidas nocturnas se acabaron en esos años.