Aún Te Quiero

Capitulo 4. Cerca de Ti

En el edificio la mañana siguiente aun estaba tranquila cuando Evelyn salió del apartamento con su mochila al hombro. Clara estaba cerrando la puerta detrás de ella.

—Si volvemos a llegar tarde —murmuró Clara—, será oficialmente tu culpa.

Evelyn suspiró.

—Aún tenemos tiempo.

—Eso dijiste la vez anterior.

Clara giró la llave y finalmente bajo los escalones.

El pasillo de la planta baja estaba casi vacío. La luz de la mañana entraba por las ventanas cercanas a la entrada.

Cuando comenzaron a caminar hacia la salida, la puerta principal se abrió.

Miles entró. Por un segundo pareció sorprendido al encontrarlas allí.

Llevaba la misma camisa de la noche anterior y el cabello algo desordenado. No parecía completamente devastado, pero si cansado.

Detrás de él venía Liam, bostezando.

Clara fue la primera en reaccionar.

—Mira quién sobrevivió a su propia fiesta.

Miles levantó la vista.

Sus ojos se cruzaron con los de Evelyn durante un instante. Ella frunció ligeramente el ceño.

—No te ves muy bien —añadió mirándolo de pies a cabeza.

Miles arqueó una ceja.

—Buenos días para ti también, Harper.

Liam soltó una pequeña risa.

—Créeme, se ve mejor de lo que debería.

—Callate —murmuró Miles.

Clara los observó con interés.

—¿La fiesta fue tan terrible?

—No —respondió Liam—. Fue excelente.

Miró a Miles con diversión.

—El problema fue después.

Evelyn cruzó los brazos.

—Siempre pensé que Carter tenía mejor juicio.

Miles se pasó una mano por el cabello.

—No era una noche para tomar decisiones inteligentes.

Clara inclinó la cabeza.

—Eso explica muchas cosas.

Hubo un pequeño silencio.

Evelyn volvió a mirarlo con más atención.

—¿Al menos dormiste?

Miles se encogió de hombros.

—Un poco.

—No parece.

—Sobreviviré.

Evelyn dudó un instante antes de responder.

—Eso espero.

Clara levantó una ceja inmediatamente.

—¿Desde cuándo te preocupa? —pregunto curiosa.

Evelyn la miró con expresión neutral.

—No me preocupa — Respondió ajustándose la hebilla de su mochila, como si aquello fuera una salida definitiva.

Clara no pudo evitar sonreír ante aquello.

—Vamos, Clara. Si no salimos ahora, llegaremos tarde.

Sin esperar respuesta, decidió salir del edificio.

Clara la siguió con la mirada… pero no se movió.

Miles por su lado se dirigía hacia las escaleras de su apartamento.

—Nos vemos —dijo Liam con naturalidad, dispuesto a seguirlo.

—Liam — dijo Clara aun junto a la puerta.

Él se detuvo, entonces ella le pregunto:

—¿Tienes tiempo esta tarde?

Liam giró ligeramente, sorprendido.

—­¿Por?.

—Quiero hablar contigo de algo.

Liam levantó una ceja.

—¿Hablar?

—Sí —respondió haciendo una pequeña pausa.

—Necesito preguntarte algo.

Fue entonces que una sonrisa traviesa apareció en su rostro.

Miró brevemente hacia las escaleras por donde había desaparecido Miles, luego volvió a verla.

—Está bien.

—¿Entonces?

—Esta tarde —dijo él—. Podrá ser.

Clara asintió, satisfecha.

—Bien, hasta luego.

Y entonces finalmente salió del edificio para alcanzar a Evelyn.

Mientras Liam se quedaba un segundo más en el pasillo, sin duda aquella invitación…Definitivamente no la había visto venir.

….

Clara alcanzó a Evelyn a media calle.

—¿Por qué corres? —preguntó con una pequeña risa.

—Porque no quiero llegar tarde.

Caminaron unos minutos en silencio. Evelyn sacó su movil mientras avanzaban, revisando la hora. Pero entonces frunció ligeramente el ceño.

—Espera.

Clara la miró.

—¿Qué pasa?

Evelyn volvió a mirar la pantalla.

—Alex llamó anoche.

Clara sintió una pequeña tensión en el estómago, pero mantuvo la expresión relajada.

—¿En serio?

—Sí. A las once y algo.

Levantó la mirada hacia ella.

—¿No dijiste que habías contestado una llamada?

Clara se encogió de hombros con naturalidad.

—Sí, pero colgó enseguida. No dijo nada.

—¿Nada? —pregunto algo escéptica.

—Nada.

Evelyn observó la pantalla un momento más.

—Qué raro.

Clara sonrió levemente.

—Tal vez marcó por error.

Evelyn dudó un instante, pero finalmente guardó el teléfono.

—Supongo.

Siguieron caminando hasta llegar al campus.

El movimiento de estudiantes ya llenaba los pasillos cuando entraron al edificio.

Y casi de inmediato se encontraron con Alex. Él estaba apoyado cerca de la puerta del aula, hablando con otro estudiante. Cuando las vio acercarse, levantó la mano en un gesto tranquilo.

—Buenos días.

Evelyn no dudó.

—Alex.

Él inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Sí?

—¿Me llamaste anoche?

Hubo un segundo de silencio.

Alex miró primero a Evelyn… y luego a Clara.

Clara sostuvo su mirada apenas un instante.

Un gesto mínimo. Una señal clara de No dije nada.

Alex entendió y volvió a mirar a Evelyn con calma.

—Ah… sí. Pero fue un error.

—¿Un error?

—Sí. Estaba marcando a otra persona.

Evelyn frunció un poco el ceño, pero asintió.

—Ah.

Clara intervino enseguida, como si el asunto no tuviera importancia.

—¿Entramos? Ya casi empieza la clase.

Los tres entraron al aula.

El profesor Ethan ya estaba allí, escribiendo algunas notas en el tablero.

La clase comenzó como siempre. Hawthorne tenía una forma particular de enseñar: lanzaba preguntas, provocaba debates, obligaba a los estudiantes a argumentar incluso cuando no estaban completamente seguros de su posición.

Las voces se alternaban por toda la sala.

—El poder no es necesariamente autoridad —decía un estudiante.

—Pero puede convertirse en ella —respondía otro.




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