Autorizado Para Enamorarse

Capítulo 27 – La Boda del Año (o la Farsa del Siglo)

Autorizado para Enamorarse

En menos de 48 horas, la noticia explotó como un Boeing despegando con motores a full.

“¡BODA DEL AÑO EN EL MIA!

El capitán Adrián Salazar (hijo de la gerente general del aeropuerto y heredero de la franquicia American) se casa con la controladora Valeria Torres, la misma que salvó su avión en emergencia. ¿Coincidencia? La corte de familia lo decide en 10 días.”

Todos los medios locales, nacionales y hasta algunos tabloides internacionales lo titularon así. Pero al día siguiente los titulares cambiaron de tono:

“¿BODA FORZADA POR LA CUSTODIA?

Fuentes cercanas revelan que la unión express entre piloto y controladora es una estrategia legal para ganar la pelea por la hija de 5 años. Diego Montenegro, padre biológico, acusa: ‘Es un montaje para robarme a mi hija’.”

Instagram, TikTok, X y los grupos de empleados del MIA ardían. Fotos de la torre iluminada con luces de boda, renders de la ceremonia en la plataforma de observación, y hasta un live de la aerolínea anunciando “vuelos especiales para invitados”. La prensa llamaba a la boda “la más romántica y controvertida del año”.

Diego Montenegro vio todo desde su oficina en Brickell. El video del noticiero local lo mostró golpeando el escritorio con tanta fuerza que el vidrio se rajó.

—¡Hijos de puta! —rugió, lanzando el control remoto contra la pared—. ¿Una boda transmitida? ¿En el aeropuerto que su mamá controla? ¡Esto es un circo para humillarme!

Tiró la silla, rompió un cuadro de su abuelo y gritó a su secretaria:

—¡Quiero a mis abogados aquí YA! ¡Y llama a esa azafata despedida, Sofía Méndez! ¡Y al copiloto ese, Mateo! ¡Que vengan los dos!

En un bar oscuro cerca del aeropuerto, Mateo y Sofía se encontraron esa misma noche. Se odiaban con toda el alma: ella porque Mateo había sido testigo de su caída y no la defendió; él porque Sofía había arrastrado a Valeria (y por extensión a él) al escándalo que casi le cuesta el puesto.

Pero el odio común era más grande.

Sofía llegó primero, con unos tacones altos, y la mirada venenosa.

—Así que el principito piloto y la princesita de la torre se casan para quedarse con la niña. Qué lindo cuento.

Mateo se sentó frente a ella, con una cerveza en la mano.

—Nos jodieron a los dos. Tú perdiste el trabajo por los rumores. Yo casi pierdo el ascenso porque “estoy muy cerca de la pareja problemática”. Y ahora hacen una boda de circo para ganar la custodia.

Sofía sonrió con malicia.

—Exacto. Y yo tengo contactos en la prensa sensacionalista. Tú tienes acceso a la sala de tripulación y a los grupos internos. ¿Qué tal si les arruinamos la fiesta?

Mateo levantó su vaso.

—Por la alianza más tóxica del MIA. Vamos a hacer que esa boda sea el escándalo más grande que Miami haya visto.

Mientras tanto, en la casa de Coral Gables, los preparativos iban a toda máquina. Elena había convertido el salón en centro de operaciones: vestidos, flores, luces, transmisión en vivo por las pantallas del aeropuerto. Emma estaba emocionadísima, probándose un vestidito blanco de niña de las flores.

—Mami, ¿cuando te cases con papá piloto ya no vendrá el señor malo?

Valeria la abrazó, pero la sonrisa no le llegaba a los ojos.

—Vamos a intentarlo, mi amor.

Adrián entró con el teléfono en la mano, y una cara seria.

—Acabo de ver los titulares. “Boda forzada por custodia”. Y Diego está furioso. Elena dice que ya amenazó con una conferencia de prensa mañana.

Valeria suspiró.

—Lo sabía. Pero la jueza dijo que si nos casamos antes de la audiencia, ganamos. No hay vuelta atrás.

Adrián la tomó por la cintura.

—No quiero que sea “por la corte”. Quiero que sea porque te amo. Porque Emma nos ama. Pero si tenemos que hacerlo con cámaras y con el mundo mirando… lo haremos. Y lo haremos espectacular.

Emma aplaudió.

—¡Boda con aviones y todo!

Pero afuera, en la oscuridad, dos sombras se movían: Mateo y Sofía, ya planeando su golpe.

Y Diego, en su penthouse, destrozando otra botella de whisky mientras gritaba a sus abogados:

—¡Quiero que esa boda se convierta en su funeral! ¡Filtren todo! ¡Videos, audios, lo que sea! ¡No me van a humillar en vivo!

El caos estaba servido.

La boda del año… o la bomba del siglo.

Y faltaban solo nueve días para que todo explotara.




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