Avatar, dos mundos

4. Ecos del pasado

—No sé qué es eso de dimensión pero me alegro de que ya están aquí, sanos y salvos— Tsireya abrazó más fuerte a su primogénito para mantener esa sensación de cercanía que tanto le había hecho falta esa semana.

—Luego te contamos con más calma— sugirió Lo'ak acercándose desde la entrada y viendo como su esposa e hija intercambiaban de persona para volver a abrazarse.

Después de que Tsireya volviera a marcar a sus hijos con su olor aunque no hacía falta ya que para ellos y su cuerpo habían pasado algunas horas pero para ella fue una semana y su instinto le decía que sus hijos ya no olían a ella por el largo tiempo que pasaron alejados.

Terminaron de hacer la comida entre todos y mientras comían los hermanos platicaban y platicaban como si de verdad hubiera pasado una semana. Los adultos escuchaban atentos y contagiados de la euforia y la angustia de los relatos acompañados del sonido del agua fuera de la vivienda y el crepitar de la fogata que mantenía la calidez del hogar.

—La chica nos miraba con unos ojos tan asesinos que estaba seguro tenía una congestión estomacal— juraba Payun describiendo a Katara.

—Por supuesto que no. Ella solo estaba a la defensiva. ¿Cómo te sentirías si unos aliens gigantes llegaran a tu planeta?— acusó Lukxa defendiendo el comportamiento de desconfianza de la chica.

—Entonces, ¿Cómo explicas que los otros parecían bastante tranquilos?— replicó Payun antes de meter en su boca una gran cantidad de alimento y masticar exageradamente.

—Hermano, ya te hemos dicho que no te llenes tanto la boca por que te puedes ahogar— mencionó la pequeña Ayteya que había adoptado una actitud indiferente por lo aburrida que se había tornado la plática sobre una chica gruñona. Tampoco estaba tan lejos de la realidad ya que Payun tiene un historial de todas las veces que ha estado a un paso de irse con Eywa por no controlar la cantidad de alimento que se lleva a la boca.

Payun quiso replicar de nueva cuenta pero se detuvo a regañadientes al darse cuenta de que no podía ni abrir la boca pareciendo un pez globo a punto de explotar. Ante esto decidió mejor no hacer rabietas y concentrarse en masticar y tragar con cuidado con los ojos cerrados. Lo’ak, sin confiar demasiado, preparó un cuenco con agua por si lo requería en cuanto explotara.

Después de unos momentos de anticipación se dieron cuenta de la gran determinación de Payun por ingerir de a poco su alimento, así que se relajaron… por ahora.

—¡Lukxa! ¿En serio Katara movía el agua con su mente?— preguntó Ayteya ya más relajada y retomando el entusiasmo inicial.

—Si, hacía movimientos con los brazos para mover un flujo de agua, fue bastante hipnotizante. Movió el agua alrededor de todos nosotros y tomaba distintas formas— relató Lukxa omitiendo la parte amenazante donde el agua parecía un animal alargado y con colmillos bastante grandes y picudos que decidió ignorar.

Payun no aguantó y se tragó todo lo que tenía en la boca para hablar.

—Más impresionante fue Zuko que sacó fuego de la palma de su mano, no necesitó una reacción física o una fuente primaria, la creó de su propia mano— presumió Payun tratando de desacreditar a Katara. No quería que su hermanita pequeña admirara a esa fiera.

—Solo fue una llamita— dijo Lukxa poniendo los ojos en blanco y preguntándose porque decía esas cosas su hermano chiflado.

—Fue una llamita muy poderosa— dijo cerrando los ojos y comiendo ya más moderadamente.

—No tanto como el avatar— dijo sugerente Lukxa alzando una “ceja” inexistente.

—¿Avatar?— preguntó Lo’ak confundido por el término tan familiar en una conversación sobre un tema desconocido.

—Oooohhh jojojojo como exhaló el fuego y lo manipuló como agua— dijo Payun haciendo una risa gongosa que no se oyó nada elegante, parecía hasta macabra.

—¿Cómo que avatar chicos?— insistió Lo’ak mientras se servía más comida en su cuenco.

—Es una larga historia— se quejó Payun fingiendo fatiga.

—Me recuerda al abuelo Jake— comentó vagamente ya que a ella no le han explicado a ciencia cierta lo que es un avatar, solo lo han mencionado algunas veces y siempre tenía algo que ver con Jake Sully.

—Pero no tienen nada que ver— dijo Payun riéndose para sus adentros, anticipando la reacción de su familia cuando les cuenten.

—Cuenten ya chicos que me muero de curiosidad yo también— pidió Tsireya quien no había hablado hasta ahora por admirar la interacción de sus hijos que mantenían entre sí.

—Bueno bueno, Lukxa ¿me haces los honores?, tu eres mejor explicando cosas complicadas— dijo Payun mientras le mandaba una sonrisa “inocente” a su hermano quien solo puso los ojos en blanco de nuevo resignado.

—Bueno, en ese mundo el avatar es….—

Cuando terminaron de comer y platicar fueron a nadar un poco a la playa ya que al ser parte metkayina necesitaban nadar de vez en cuando. Los tres hijos de Lo'ak y Tsireya, salieron diferentes, teniendo rasgos de ambas razas. Lukxa tenía la piel más oscura que sus hermanos pero no tanto como su padre, tenía el pelo rizado y ojos azules como su madre. Su cola servía más para nadar que para equilibrarse sobre los árboles, pero se aseguró de entrenar lo suficiente para usarla correctamente en ambos hábitats. Y contaba con 4 dedos.

Payun, un poco más desaliñado que sus hermanos, sus genes no se decidían por cabello lacio o rizado y salió con un desastre de ambos tipos de cabello, pero aprendió como acomodarlo para que no se le viera tan mal, de hecho a su familia le gustaba porque les recordaba a Kiri, ella también llevaba su cabello rebelde a todas partes. Payun también tenía 4 dedos y ojos amarillos, su piel estaba en un tono entre su hermana menor y su hermano mayor, ya que Ayteya tenía la piel casi tan clara como su madre, casi casi que se fueron despintando. Mientras que su cola era más flexible pero sin pelo, al menos no le pesaba tanto como a un Metkayina puro.

Por último Ayteya tenía su pelo lacio y ojos de un tono curioso, si la veías desde distintos ángulos o diferente iluminación del ambiente, parecía que cambiaban de color entre azul, verde y amarillo. Contaba con una cola gruesa de Metkayina pero corta como un Omaticaya, era la más rápida de sus hermanos al nadar, ya que movía más rápido su cola y como era mucho más fuerte la impulsaba mejor. Una cola larga atrasa el nado mientras que una corta la acelera.




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