Avatar, dos mundos

6. ¿Qué está pasando?

Una semana después el equipo avatar se encontraba reunido en la residencia del señor del fuego, intercambiando información sobre los pueblos y las historias que difundieron.

—En la aldea Maizu por fin se tragaron el cuento de que fue un ataque espiritual y que el avatar ya lo arregló, piensan que sus muertos ya están descansando en paz— explicó Toph con fastidio, sentada en una silla y con los pies cruzados sobre la mesa en la que estaban reunidos.

Pasándose el dedo meñique por uno de sus oídos ignoró por completo la miradas que recibía de los demás integrantes del equipo avatar quienes no tardaron en salir de su disgusto para seguir hablando.

—Ah cierto, fue una tarea algo complicada el tratar de convencerlos, pero nada que el gran Sokka no pudiera resolver— dijo Sokka con orgullo exagerado ya que quien los convenció fue Katara.

Se habían encontrado en esa aldea cuando Sokka y Katara descubrieron que los modos de Toph no eran del todo ortodoxos ya que por su personalidad altanera e impulsiva no lograba que nadie le creyera y mientras Toph y Sokka tenían una de sus tantas riñas infantiles Katara muy amablemente se dedicó a relatar los acontecimientos a los ignorantes pueblerinos.

—Y en la Bahía Camaleón creen que fue un castigo divino, ya no pudimos sacarlos de esa idea— comentó Katara después de suspirar buscando paciencia mientras se rascaba su nuca sin darle importancia.

—Bien, creo que es lo último que faltaba. Ya mandé comunicados al Reino tierra y a las tribus agua. También hubo afectados de gravedad en esos lugares. Mañana daré un comunicado junto con Aang aquí en la nación explicando la situación— dijo Zuko preparándose para levantarse e ir a descansar.

Dicho esto Sokka se dispuso a darse una buena estirada sacando un grito de la nada.

—Sokka, ¿Podrías gritar allá afuera? Me lastimaste los oídos— se quejó Toph que de un momento a otro y sin avisar a nadie ya había avanzado lo suficiente para terminar detrás de Sokka cuando soltó su grito.

—Perdón Toph, sabes que me estresan mucho estos asuntos, ¡Bueno! Es hora de ir por un bocadillo, vamos hermana, aprovechemos también para ir a que te revisen esa comezón. Pareces un mono con pulgas— dijo Sokka mientras empezaba a caminar hacia atrás viendo como los restantes también se levantaban.

—¿¡Cómo me llamaste!?— gritó Katara quien interrumpió su mano que inconscientemente iba directo a su nuca para rascarse.

—Espera ¿Qué? Katara ¿Estás bien?— dijo preocupado Aang acercándose a ella junto a Zuko.

—No es nada, no se preocupen— Katara agitó sus manos frente a ella mientras reía nerviosa.

—Déjame revisarte, y no quiero un no por respuesta— ante el tono serio de Aang, Katara no pudo articular más palabras y dejó que se acercaran.

Aang deshizo la trenza de Katara bajo la atenta mirada de Zuko mientras Sokka y Toph se fueron a un rincón a seguir quejándose de las personas de los pueblos a los que avisaron de los sucesos.

Zuko también estaba preocupado por su amiga, o eso es lo que trataba de pensar para convencerse de que no sentía un sabor amargo al ver a Aang acercarse así a Katara y mantener ese tipo de contacto físico, natural y confiado.

¿Cómo se sentirá estar en el lugar de Katara? Sentir esos suaves y amables dedos.

Aang dividió el cabello de la chica en dos y se los pasó por enfrente mientras ella inclinaba su cabeza para tener más acceso visual a la parte nucal de su cabeza.

—Mmm, en realidad no veo nada anormal, ¿Desde cuándo has sentido la comezón?— preguntó Aang después de buscar cualquier cosa que le pudiera causar malestar en esa zona, sin éxito.

—Mm como hace unas horas— respondió Katara quitándole importancia al asunto mientras levantaba la cabeza y se acomodaba el cabello.

—¡No es cierto, desde hace días está así!— a lo lejos se escuchó la acusación de Sokka que aunque estaba muy entretenido con Toph seguía preocupado por su hermana por lo que estaba atento a lo que pasaba al otro lado de la mesa.

—¡Es cierto, Katara está mintiendo!— le siguió Toph confirmando lo que Sokka dijo.

—¿Ya intentaste con tu agua curativa?— preguntó Zuko regresando a la realidad al escuchar la nueva información, está vez convencido de que estaba preocupado por la chica.

—Claro que sí, un millón de veces, pero nunca siento nada anormal y tampoco se calma el comezón, solo me he puesto ungüentos analgésicos para ya no sentir y poder dormir por las noches— explicó Katara resignada y sabiendo que ya no puede esconder nada, no con su hermano presente.

—¿No empeora la comezón?— preguntó Aang tratando de pensar en alguna causa o razón, o como solucionarlo.

—No, es la misma intensidad siempre, aprendí a soportarlo pero hay momentos en los que me tengo que rascar— explica Katara.

—¿No has ido con más sanadores para que te revisen?— pregunta Zuko mientras en su mente ya tiene preparado llamar a todos los sanadores de la zona.

—No, pero no creo que sirva de mucho, como ven no tengo nada visible y puedo soportarlo, al menos no es dolor— terminó diciendo Katara formando de nuevo su trenza.

—Bueno, pero cualquier cosa que sientas diferente o empeora no dudes en avisarnos— dijo Zuko posando su mano en el hombro de la chica, siendo ignorante de la mirada que Aang dirige hacia ese contacto.

—Si, lo importante es que no es nada grave por el momento, ahora hay que descansar que mañana será un día atareado como siempre, los acompaño a sus habitaciones— dijo Aang rápidamente tratando de hacer a un lado ese sentimiento extraño que brotó después de ver ese simple tacto de apoyo entre sus amigos.

—Yo si me voy, prefiero dormir en un lugar donde pueda ver— dijo Toph y sin esperar respuesta de nadie se fue rápidamente sobre un disco de roca.

—Osea en el nivel más bajo del suelo— completó Sokka resignado —No sé ustedes pero yo si quiero cenar— acto seguido Sokka se va a al comedor del palacio como Pedro por su casa.




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