—Bien, ¿Cómo resolvemos esto? ¿Alguien me puede decir que está pasando?— preguntó Kiri a sus padres, hermano y cuñado, estando en el marui central. A su lado estaban Rotxo, su hijo y sus dos sobrinos.
—¡Más na’vis con poderes!— gritó emocionado At’ok que fue retenido por su padre de saltar por la casa.
—Ahora no, cielo— murmuró con cariño a su retoño para luego regresar a su actitud agresiva con el resto de su familia —Y no quiero la explicación insípida que le dieron al pueblo, quiero que me digan la verdad. ¿Qué fue eso de que “una alteración en la red de Eywa está afectando nuestra energía”? Sabes que yo sentiría eso. ¿Qué es lo que te ha dicho Eywa exactamente?— preguntó Kiri dirigiéndose a su hermano mientras acariciaba a su pequeño en brazos de su padre.
—No mucho Kiri— suspiró Neteyam —solo algo de una grieta dimensional, y eso no lo podía decir porque suena mal por sí solo. Grieta, me recuerda a la separación de continentes que ocurrió en la tierra de papá hace millones de años, provocó extinciones— dijo dedicándole a Kiri una mirada de pánico tratando de que entendiera.
—Ok, de acuerdo, lo entiendo. ¿Qué más te dijo?— se resignó Kiri entendiendo a su hermano. Aunque los demás na’vis presentes no sabían esa historia.
—Solo eso me temo, y el orden de los elementos en los que se manifestarían: aire, agua, tierra… y fuego— explicó decepcionado Neteyam.
—Ok, si ya hay una chica agua y una chica tierra, eso me da a entender que hay… una chica aire?— preguntó Kiri haciendo conjeturas, quería respuestas y no le daban todo.
—Es un chico, Ar’aze. El se manifestó hace casi un mes pero teme mucho a su poder— explicó Aonung corrigiendo a su cuñada.
—Así que el aura que vi era de él— balbuceó At’ok pensando en voz alta.
—¿A qué te refieres con eso?— preguntó Oäma estando atenta a su primito, ya que su hermano seguía en shock por tremendo resumen que le dió cuando regresó después de la explicación al pueblo.
—Cuando conocimos a Ru’niya, vi su aura. Era y sigue siendo tan linda y poderosa, de un color verde muy bonito. No se me hacía raro porque todos tienen un aura diferente y en distintas intensidades. Pero cuando vi a Sa’eyla, su aura tenía la misma intensidad que Ru’niya pero de color azul cielo. De camino aquí vi que de un marui salía un aura similar pero de color blanco— explicó el pequeño At’ok usando las palabras que le enseñó su madre para expresar sus habilidades.
—Entonces ¿Puedes detectar quién tiene esas habilidades y quién no?— preguntó Neteyam impresionado.
—Creo que sí, de hecho ayer cuando llegamos al pueblo creo que vi un aura roja, pero era muy débil y tenue. No he visto muchas auras rojas así que, lo detecté fácil— dijo el pequeño con mucho orgullo, ignorante del conflicto interno de los adultos.
— ¿Viste de quién provenía?— preguntó Aonung con la esperanza de saber quien es el siguiente y así estar preparados para cualquier carácter que puedan enfrentar.
—Uhm, no, lo siento, estaba muy lejos— se disculpó At’ok sin poder hacer más en ese momento para ayudar.
— Al menos ya tenemos un radar para saber quien es el siguiente— rió nervioso Rai’uk.
— Tu primo no es ningún objeto o arma— regañó Neteyam.
— Lo siento, sigo procesando todo esto— se excusó el pobre mirando al vacío. Rotxo, que tampoco había dicho nada por lo mismo que estaba digiriendo toda la información, le dio unas palmaditas al chico dándole a entender que él estaba en las mismas.
—¿Qué fue lo que ocasionó esta… grieta dimensional?— preguntó Kiri al aire mientras se frotaba la frente como si tuviera dolor de cabeza, lo cual no tenía pero estaba frustrada.
—Neteyam cree que el viaje experimental que hicieron Lukxa y Payun para ayudar a Eipkang en su reciente investigación, tiene algo que ver— explicó seriamente Jake.
—Ese humano— murmuró Neytiri en un intento de disimular un gruñido.
—Imprudente— suspiró Kiri —le dije que no se ambicionara tanto, es peligroso jugar con esas conexiones. Y mis sobrinos, jaja, ¡Tenían que ser hijos de Lo’ak!— se quejó Kiri con la cola inquieta detrás de ella.
—¿Y cuando se supone que llegan a todo esto?— preguntó Rai’uk, recuperándose por fin y entrando en ambiente.
—Con él nunca se sabe y lo sabes— Oäma volteó a verlo para después reír por como había sonado su frase.
—Por sus largos viajes casi no veo a Ayteya— dijo At’ok con un puchero y brazos cruzados.
—Y yo extraño a mi hermana— lamentó Aonung imitando a su sobrino.
—¿Cuando enviaste el mensaje a Lo’ak?— preguntó Rotxo dirigiéndose a Neteyam.
—Hace dos semanas— respondió con resignación sabiendo lo que iba a decir su cuñado a continuación.
—Si, se va a tardar como otra más— todos suspiraron unos con fastidio, otros con resignación y otros con cansancio.
—¡Vamos a meterle presión a ese skxawng!— sentenció Kiri levantándose bruscamente yendo al comunicador que tenía Neteyam —Todos le vamos a mandar un mensaje para que se dé prisa. Esta situación es lo bastante seria como para llegar a estos extremos— y con eso prendió el aparato.
Mensaje 1 - Kiri
“¡Skxawng! ¡Trae tu maldito trasero y a tu familia aquí o te juro que los árboles te absorberán donde sea que estés!”
Mensaje 2 - At’ok
“Sabes, yo si estaría preocupado por la amenaza de mami, sabes que su habilidad se ha extendido bastante y se puede hacer realidad. Por cierto, ¡Ya quiero ver a Ayteya! ¿Cuándo la traes?”
Mensaje 3 - Rotxo
“Viejo, en serio tengo miedo, ayuda”
Mensaje 4 - Neteyam
“Lo’ak, ya hablando en serio, la situación está un poco complicada aquí y creemos que el viaje en el que estuvieron involucrados tus hijos y Eipkang alteró algo aquí. Por favor no se tarden”
Mensaje 5 - Aonung
“Mira alien, la verdad no me interesa verte. Pero como Olo’eyktan me veo obligado a investigar la raíz del asunto. ¡Y trae a mi hermana y mis sobrinos ahora!”
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Editado: 17.08.2026