—¡Tranquilos, hay que mantener la calma, hacer todo este alboroto no resolverá nada!— exclamó Katara a todos los que estaban reunidos afuera del palacio del señor del fuego.
Katara estaba siendo respaldada por Aang y Sokka, ellos tres no tenían cambios físicos visibles.
Las otras naciones, reinos y tribus al escuchar que el señor del fuego junto con el avatar darían una explicación a su gente no perdieron tiempo y fueron a la nación del fuego para obtener respuestas.
Resulta que no solo Katara, Zuko y Toph empezaron a tener cambios. Si no muchas personas alrededor del mundo, incluso desde antes de que les pasara a nuestros protagonistas.
Entre la multitud se lograban ver personas con colas, otros con brillos en la piel, otros con manchas y otros con largos pañuelos cubriendo lo que creció es sus nucas.
Esto se estaba saliendo de control.
—Sé que están asustados pero por favor cálmense— intentaba otra vez Katara sin éxito.
—¿¡Dónde está el señor del fuego Zuko!?— preguntó un pueblerino de prendas rojas con orejas puntiagudas muy sutiles.
—¡Si, que dé la cara y nos explique!— gritó una señora del Reino tierra con manchas en su cara que salían de su cuero cabelludo y se extendían al centro de su rostro.
—¡El señor del fuego está indispuesto en estos momentos!— la voz de Aang amplificado con aire control dejó a la multitud en silencio por un momento, lo suficiente para pensar que decir a continuación —lamento que les esté pasando esto, a nosotros también nos está afectando— dijo mientras se ponía al costado de Katara y ella siguiendo su línea, se descubrió la trenza mostrando unos zarcillos ya bastante largos, crecieron durante la noche agitada que habían pasado —esto está muy fuera de nuestro control, lo único que podemos hacer todos es apoyarnos entre nosotros y adaptarnos mientras buscamos la forma de resolver esto, si hay alguna forma de revertir todo— dijo con la voz firme y serena, haciéndoles saber que los entendía.
Él también tenía miedo. La visita de los na’vis había causado muertes ¿Y si también había causado estos cambios? ¿Qué otras consecuencias habría?
La gente lo consideró y empezó a murmurar entre sí.
—¿¡Adaptarnos!? ¡Mi cara es horrible!— se quejó la misma señora del Reino tierra.
Sokka le dió un tic en una ceja.
—Disculpe señora ¿Esos… patrones, le impiden hacer sus tareas diarias?— preguntó estando al lado de su hermana y cruzándose de brazos.
La mujer confundida respondió sin pensar —N-no…?—
—Entonces no tiene ningún problema en seguir con su vida. Hay muchas personas en su situación ¿Y a usted le preocupa cómo se ve?— la mujer se quedó callada recibiendo expresiones de desaprobación de quienes la rodeaban.
—¡Al menos no tienes una trenza sensible estorbándote en la nuca!— gritó un señor de la nación del fuego a unas filas detrás de ella.
—¡O una cola que no te deja sentarte cómodamente!— gritó una adolescente de la tribu agua del norte.
—¡Cálmense todos! A esto se refería el avatar con aprender a adaptarse, no sabemos cuánto tiempo estaremos con estas cosas en el cuerpo, pero hasta entonces no hay que pelear con lo que es parte de nosotros aunque sea temporal— dijo Katara con voz seria y decidida.
Todos empezaron a murmurar otra vez pero más tranquilos.
Mientras, detrás del avatar y los hermanos del sur, surgían del interior Zuko y Toph con capas largas que los cubrían.
Todos se quedaron en silencio mirando a los recién llegados.
—¡Mi pueblo, lamento no haberme presentado desde el principio, yo también entré en conflicto por mi nueva apariencia! ¡Pero eso no significa que los he olvidado! ¡Katara y el avatar tienen razón, no estamos solos en esto, aprenderemos a adaptarnos y nos apoyaremos entre todos— dijo Zuko irguiéndose a un lado de su mejor amigo mientras se quitaba su capucha.
Su nueva apariencia, ahora brillando en todo su esplendor, tenía los mismos patrones de manchas que la mujer pero él tenía algo adicional: pequeños lunares luminiscentes que parpadeaban junto con el cambio de intensidad en su voz al dar su discurso.
—¡Todos nos vamos a ayudar! ¡Los que tengan colas necesitaremos más ayuda! ¡Claramente no estamos acostumbrados a tener algo extra en nuestras espaldas! ¡Podemos tirar toda la cocina como me pasó en la mañana! ¡Además de ser ciega tengo que aguantar una cola!— se quejó furiosa Toph a un lado de Sokka mientras se quitaba su capa por completo y arrojándola al suelo. Mostraba su enojo y fastidio con esa cola dando latigazos —¡Oh, y aparte de eso! ¡YA NO PODEMOS ESCONDER NUESTRAS EMOCIONES PORQUE LA COLA LO MUESTRA TODO!—
Todos estaban estáticos ¿Se estaba quejando con ellos o los estaba motivando?
—¡Las orejas también son un problema en ese ámbito!— se quejó el mismo señor de la nación del fuego con orejas puntiagudas.
—A mi me gustan las orejas— dijo Sokka divertido. Más encantado estuvo cuando vió la expresión de indignación del señor por lo que dijo ¡Sus orejas se bajaban!
—No es momento de bromear Sokka— dijo solemnemente Zuko con la mandíbula tensa tratando de no reír.
—Solo hay que verle el lado divertido y bueno a esto ¿Para que esconder las emociones? Repimirlas no es bueno: te enfermas de la panza, explotas en cualquier momento, sientes que nadie te entiende. Esto podría liberar a muchos de sus demonios inter… whoa!— Katara lo jaló para que dejara de hablar.
—¡Ya cállate, vámonos!— le gritó en voz baja y se lo llevó al interior del palacio.
Los pueblerinos mostraban gran variedad de expresiones: confusión, descubrimiento, inconformidad; algunos cuchicheaban, otros se seguían quejando. Pero en general todo estaba un poco más tranquilo.
—¡No sé preocupen, mi equipo y yo vamos a llegar al fondo de esto, mientras tanto, los invitamos a pasar al área de entrenamiento y les asignaremos guardias y asistentes para que aprendan a adaptarse a sus nuevos cambios! ¡Es lo que podemos hacer por ahora! ¡Si conocen a alguien más que tenga algún tipo de problema no duden en acudir al palacio!— ordenó Zuko para luego retirarse al salón de reuniones con Aang y Toph para encontrarse con los hermanos.
#438 en Fanfic
#2065 en Otros
#156 en Aventura
crossover, cienciaficcion y aventura, avatar el camino del agua
Editado: 17.08.2026