⚠️Advertencia.
En este episodio se muestra un ataque de ansiedad/crisis emocional.
......
Aang inhaló tan profundamente que sus amigos por un momento pensaron que los iba a succionar. Tal vez suene muy exagerado pero tenía que agarrar valor de algún lado.
—Tiene que ver con… con Zuko— el valor que tomó al parecer solo le alcanzó para decir eso ya que después de decir esas palabras desvió la mirada hacia abajo como si el pelaje de Appa fuera la última maravilla del mundo.
—¿Zuko?— preguntó Katara un tanto desconcertada ya que no esperaba esa respuesta. Rápidamente descartó cualquier pensamiento que le hiciera suponer cualquier cosa. Estaban ahí para ayudarlo con cualquier cosa que necesitara no para juzgarlo ni pensar por él.
Sin embargo Sokka contaba con una boca algo suelta.
—¿Zuko? Ya pasaron años pero, ¿En serio está volviendo a molestarte? ¿Qué pasa con él? Dime y le daré su merecido— dijo Sokka muy decidido a defender a su amigo con un ademán de querer golpear a alguien.
—¿Qué? No, él no ha hecho nada— dijo Aang quien regresó la mirada a los hermanos. Gracias a las inevitables ocurrencias de Sokka, Aang se pudo relajar un poco para obtener más valor y hablar de nuevo. Además de esa inexplicable sensación de querer defender el honor de Zuko. ¿Cómo era posible que después de tantos años puedan ser capaces de volver a dudar de él con unas pocas palabras? Y ni siquiera había dicho nada negativo de él. Se sintió un poco ofendido en nombre del señor del fuego.
Katara se rió nerviosa mientras le daba un manotazo a las manos de su hermano para que las bajara y dejara sus payasadas. Podía ver la expresión de desaprobación de Aang y sabía que no había porqué dudar de Zuko y menos a estas alturas, era ridículo.
—No lo dice en serio, tranquilo—
—Por supuesto que no lo digo en serio— replicó Sokka sobándose sus manos y fulminando con la mirada a su hermana —ahora si, dinos que pasa con Zuko— Sokka sabía perfectamente qué estaba haciendo, era un experto en aligerar ambientes sin siquiera pensarlo. Ahora que Aang si los veía a la cara entró en modo “terapeuta”. Fue en este momento que lamentaba profundamente el no haber empacado su barba para entrar en personaje.
Aang suspiró con una sonrisa sabiendo lo que había hecho Sokka, hace un momento había perdido el poco valor que había reunido con esa respiración tan exagerada. Pero ahora, se sentía más ligero al pensar en lo que había aprendido de Sokka a lo largo de los años: a veces las cosas son más sencillas de lo que parecen.
—De acuerdo— dijo para después pensar en qué les iba a decir… por dónde empezar…
Tratar de ordenar los pensamientos era lo realmente difícil, no ha podido hacerlo correctamente ni consigo mismo por todas las preocupaciones de los últimos días.
—No te apresures a decir todo, Aang— dijo Katara medio en risas viendo el conflicto interno en la expresión de Aang. Él solo pudo reír nervioso.
—No es tan fácil… ammmhm… bueno, l-lo que pasa es- que… ay— Aang no paraba de tartamudear, el nerviosismo trataba de apoderarse de él.
—Respira amigo, tranquilo— dijo Sokka, esta vez con una mirada cálida, reconociendo que era realmente difícil para Aang decir lo que sea que intenta decir.
Aang lo miró, no podía respirar muy bien y sentía que el sudor recorría su piel haciendo que se sintiera incómodo. Pero ver esa mirada en Sokka en contraste con la situación en la que estaban y lo que estaba luchando por decir, lo conmovió tanto que se desbordó en lágrimas silenciosas mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios.
Los hermanos se sorprendieron ante las repentinas lágrimas que no dudaron en acercarse a abrazarlo.
Aang estaba tan feliz de tenerlos que sus sollozos eran acompañados por ligeras risas mientras se dejaba llevar por los brazos que los sostenían.
—Creo… creo que siento algo por él— logró decir con dificultad, con apenas un hilo de voz, aún con el ligero temor de lo que llegaran a pensar sus amigos, ya que aunque Katara y él terminaron bien las cosas, no se puede evitar el hecho de que fueron pareja y Sokka era hermano de Katara.
Ante esto, los hermanos se miraron en comprensión sin decir nada ante lo que acababan de escuchar. Solo siguieron ahí, dando consuelo, caricias en la espalda. Su presencia intacta, sin vacilaciones.
Aang al notar que no reaccionaron ni expresaron sorpresa o titubeo en las caricias recibidas, se permitió respirar mientras dejaba fluir más lágrimas, esta vez más relajado.
Incluso rió bajito y corto antes de abrazar a sus amigos con más fuerza al mismo tiempo que se dejaba caer entre sus brazos sintiéndose un poco más ligero.
Aang pensaba erróneamente que llegaría en algún momento el rechazo, el juicio, algún sermón o incluso repulsión. Pero si lo pensaba bien, si se detenía a analizarlo conscientemente: ellos no eran así.
Nunca fueron, ni serán así, nunca. Se sentía algo estúpido por tener una pequeña parte de sí mismo que seguía dudando de estas personas.
En ese momento recordó al avatar YangChen, quien fue traicionada por muchas personas, lo peor fue que incluso lo fue por personas cercanas, amigos. Tal vez es culpa de esa vida que cargaba con esas dudas. Todo lo que ha vivido a través de sus vidas pasadas, todos esos aprendizajes y karmas, se quedan impregnados en el alma.
Claro que esa no era la única razón. También recordaba el vacío al despertar después de cien años. El silencio de un mundo donde ya no quedaba nadie que hubiera conocido de niño. Tal vez, por eso, una parte de él seguía esperando perder a quienes más quería.
Las lágrimas se calmaron un poco y cuando Sokka y Katara sintieron que empezaba a estabilizarse, se separaron un poco para mirarlo a la cara, sin dejar el contacto físico, dándole soporte.
—¿Y eso es un crimen?— soltó Sokka de repente, haciendo que Aang tardara unos segundos en responder. Frunció ligeramente el ceño, como si realmente necesitara pensarlo.
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Editado: 08.09.2026