Oye... recuerdo el día en que te conocí.
Recién ingresé a la universidad y cargaba varias penas en mi corazón, ni sabía a donde me dirigían mis pies y quería creer que podía avanzar para encontrar mi felicidad. No tardé en darme cuenta que la “felicidad” era un concepto bastante subjetivo pero mi propia experiencia me había enseñado a ignorar ese simple hecho.
No lo sé.
Empezaba una nueva etapa con el corazón roto y no me refería al amor sino a la ausencia de las personas en mi vida, había tantas cosas que quería y fácilmente olvide.
Comenzaba pero realmente ya quería terminar.
— ¡Qué bonitos colores! — dijo Christine con una sonrisa falsa— ¡Me gustan! — para todos parecía una sonrisa genuina.
Entró a una tienda de suministros de arte que se suponía iba a comprar pero olvidó su cartera.
Recorrió el lugar hasta llegar al fondo.
Nunca olvidaría la ropa que llevaba él ese día: sudadera negra, playera de rayas y pantalón blanco.
Sus miradas se encontraron por una fracción de segundo y le pareció ver una sonrisa maliciosa. Quería verlo de cerca. Fue un instante en que le pareció tan atractivo.
—Ahora que quiere — dijo al ver quien le llamaba por teléfono— ¿qué?... no... No... Adiós — colgó
Busco con la mirada la persona que acababa de ver pero apenas distinguió cuando salió de la tienda, intentó alcanzarlo pero no sabía a dónde se dirigía. Esperaba volverlo a ver... tal vez si iba a la tienda más seguido... los estudiantes de arte eran escasos o si lo buscaba en sus redes sociales... de alguna manera debía encontrarlo.
Tu eres la persona que estoy buscando... eso fue lo que pensó.
❄
Al llegar a su casa busco a alguien que pudiera conocerlos en redes sociales. Le pareció interesante como no olvidó la forma de su rostro y encontró dos personas que parecían a él. A las dos les envió solicitud y después, fue a comer.
— ¿Te divertiste en tu escuela? Dime en que trabajaras cuando te gradúes, no parece que puedas vivir del arte — dijo su madre con un tono de voz entre acusador y molesto — la escuela no es gratis.
— Me gusta — contestó Christine revisando el teléfono cada segundo esperando que aceptará su solicitud. Quería tener entre sus logros conocer a un chico atractivo.
Dejó de comer y regresó a su habitación donde fingía hacer su tarea. Era cierto, solo tenía tres días en la escuela y debía pensar en que trabajar. Si sus padres no lo veían como buena inversión le obligarían a dejarlo así que debía ser la mejor.
Se bañó, después comenzó a leer un libro; río de repente y revisó su teléfono por enésima vez para ver que uno de ellos aceptó ser su amigo en línea también fue él quien le envió el primer mensaje:
"Hola, ¿quién eres? ¿Nos conocemos? ¿Vas a la misma universidad que yo?
"Hola soy Christine. Asisto primer año en la universidad, creo que me encontré contigo en el pasillo" eso escribió
"Ah soy de segundo año, ¿estudias artes? No eres una acosadora, ¿verdad?
"Para nada, me apareció tu nombre como sugerencia y dije porqué no, quizás podemos congeniar"— no dio mucha información ni dijo nada raro
"... ¿qué te parece la escuela y los profesores?..."
Este chico es el mejor amigo de mi objetivo y su nombre es Gabriel.
❄
— Hola Eva — saludé llegando al salón de clases.
Siempre llegaba diciendo buenos días pero solo recibía miradas de hostilidad así que me limitaba a saludar a las personas que ya conocía. En clases me comportaba sería pero durante el receso hablaba hasta por los codos.
A veces era inevitable al estar en un salón lleno de mujeres y lo odiaba puesto que sus problemas cotidianos eran los mismos que los míos; era aburrido escucharlos a diario. Los profesores siempre hablaban de las mismas personas y hasta ese momento no caía en cuenta de que yo trataba con dichos sujetos.
— Son talentosos nadie lo niega pero su comportamiento es muy malo — dijo una profesora que les tenía estima — ya los conocen Gabriel y su amigo Alejandro—
Así que tenían fama y podría ser que fuera más fácil acercarse a ellos si tenían alguna clase o taller en común.
— Les recuerdo que empezando este viernes asistirán a un taller de manualidades, necesitan tener bases y manejar varias técnicas, durará todo el año escolar y si piensan que tendrá puntaje en la calificación la respuesta es no. Los veo el viernes — fue lo último que dijo y esperaba con ansias que nos tocará en el mismo equipo.
— Christine, no dijiste… ¿que él regresará el viernes? — preguntó Eva mientras comía pensando que quizás ya lo había olvidado.
— Ah sí — rió como si nada — Adolfo regresa el viernes, que loca, no lo recordaba pero igual si está aquí no significa que vaya a verme.
— Mi novio es igual, me dijo que no podría verlo hasta que termine su trabajo y está molesto porque tendremos ese taller después de la escuela — dijo Eva intentando sonar molesta pero no le funcionó pues se notaba a leguas cuánto lo amaba.
El viernes llegó rápidamente y no quería ver los equipos formados, estaba nerviosa, el equipo en el que me tocó estaba formado por personas que nunca en la vida había visto pero tenía su lado bueno, él estaba en el mismo equipo.