Aviso rápido a Myra que asistirá a la cena de ensayo. No quería que se diera cuenta que acababa de ver el correo. Viajó en autobús a la mañana siguiente prometiendo a sus amigos que los vería en la cena de compromiso.
Si asistía a la cena por fin...sabría quién es ese famoso prometido. Tenía bastante curiosidad, debía admitirlo.
— ¿Cómo es que estos pantalones me quedan igual pero mi cuerpo está lleno de estrías? — dijo al mirarse al espejo mientras se cambiaba.
Desde que llegó al hotel donde se quedaría no podía evitar pensar en Alejandro. De las pocas veces que Myra mencionó a su novio lo describió como alto, delgado y guapo, con una voz difícil de olvidar, unos ojos cafés que atraviesan el alma y muy tierno y cariñoso. Si era el Alejandro que ella conocía entonces no hablaban de la misma persona.
— Te ves linda, eres tan linda
— Gracias Ryusui... ¿estás en tu trabajo?
— Si, ¿quieres ver la locación?
Después de su disculpa, ella le escribió primero y le explicó el malentendido tras el altercado que tuvo con Cloe, accedió a darle su Line y comunicarse más por video llamada aunque la barrera del idioma se rompió aún estaba algo incómoda pues para muchos tener una plática con tu actor o actriz favorito(a) era un sueño y algo que solo cumplían las groupies...no quería caer en esa categoría.
Más allá del idioma, era el horario desigual lo que la hacía sentir cansada y una vez que él mencionó que fuera a visitarlo se mostró un poco desconcertada. No lo dijo en voz alta pero para Christine fue una buena idea. Platicando con él, el día pasó más rápido de lo pensado. Antes de lo pensado, ya era hora de la reunión.
Estaba nerviosa por esa cena.
Llegó al restaurante y Myra ya estaba allí pero sola.
— ¡Amiga! te ves hermosa, ¿qué te hiciste?
— Nada Myra, se llama envejecer... tú no has crecido nada...
— ¡Qué mala! — río. Era la broma habitual ya que Myra apenas llegaba dos centímetros por encima del hombre de Christine y Christine era bajita. Se abrazaron como si nunca se hubieran visto, estaban felices, cualquiera que las viera a la cara podía decirlo.
— Ordene algo que te gustará, ¿tú no estás a dieta verdad?
— No hago dietas, no te preocupes...
Rieron y se pusieron al día. Myra llegó a su vida cuando no necesitaba más gente extra pero agradece que se quedara a su lado, era tal la confianza que se podrían considerar hermanas.
— Ya está aquí, mi novio — hablo con una enorme sonrisa...
Christine giro para verlo llegar... y Ah...sorpresa...se acercaba un joven alto, muy delgado que parecía quebrarse y una mirada hostil que cambia a una más tierna. Ese era el Alejandro que conocía.
— Mi amor, ella ha sido mi amiga por más de 10 años, es Christine Riels. De ella es de quién te he platicado y me ha ayudado tantos años...— la presentó Myra tomándolo del brazo — y este es mi prometido Alejandro Blau, es un artista independiente y cofundador de la firma "Polilla"...
— Mucho gusto...solo llámame Christine...
— El gusto es mío...Puedes llamarme Alejandro...
Deberíamos decirle que ya nos conocíamos o fingimos que no.... ¿dime qué hacer? Quería que él leyera sus pensamientos para saber cómo actuar.
— Sabes...estudió en la misma universidad que tú, ¿ya se conocían?
— Amiga sabes que soy medio asocial y no me relaciono con muchas personas...quizás lo vi alguna vez pero no lo recuerdo....— contestó Christine y Alejandro parecía salvado. Sus recuerdos juntos no eran algo que debían hablar en voz alta.
Les sirvieron la cena, un corte, Myra amaba la carne pero Christine casi no la consumía con frecuencia por lo que el sabor le parecía extraño. De cualquier manera no había visto a su amiga sonreír desde que su madre se fue así que cumpliría sus caprichos lo mejor que pudiera.
— Christine ¿estás sorprendida verdad? ¿Te imaginas que yo me casaría con alguien como él? ¿Y cuando recién empecé el posgrado?
— No para nada — río un poco — ¿tendrás boda?
— No — dijeron los dos al mismo tiempo
— Entonces ¿porque una cena de compromiso?
Myra sonrió y comenzó a explicar.
— Tendremos una boda cuando termine el posgrado. Alejandro irá a París a estudiar por un año pero antes de que se vaya...queremos registrar nuestra unión — tomó mucho aire — así que quería saber si quería ser nuestro testigo. No... Quiero que seas mi testigo y el día de mi boda quiero que me entregues como mi hermana mayor...
Christine miró disimuladamente a Alejandro quien parecía en su mundo y se dio cuenta de que él estaba perdidamente enamorado de Myra como para conocerla de esa manera pues Myra tenía un hermano mayor que podía cumplir con la función de entregarla en el altar. Sin embargo, se sintió orgullosa, no podía rechazarla.
— Por supuesto, quiero ser testigo de tu felicidad...Myra, cuenta conmigo...
— ¿De verdad? Mi hermano me decía que quizás no ibas a aceptar y que a lo mejor te enojaba después de, ya sabes; pero me alegra que aceptes. La recepción será el próximo mes y la boda será en Julio del año siguiente... apenas estamos en Mayo así que es mucho tiempo para preparar un buen evento...
— ¿Vas a echar la casa por la ventana?