Azul Violeta

XIV.- Una bienvenida cálida

La oficina de King era un caos que poco a poco fue calmándose.

Su equipo legal fue encontrando inconsistencias en los posts de todos los foros pues King sabía que Christine no usaba modelos de ninguna manera y por supuesto no tomaba fotos. Las direcciones URL ya no existían así que buscarían de alguna manera a la persona que la estaba difamando.

— Cuando responda el teléfono... gritenle de mi parte por ser tan desconsiderada con mi corazón. — exclamó King mientras su esposa lo calmaba.

—Kiniro... tendrás un adaptador para mi cargador — pidió.

— Si, ahora lo busco pero ¿no preferirías dormir? Fue un vuelo largo además Ryusui llegará para la cena... se emocionara por verte.

— Bien...— su teléfono de negocios llevaba descargado todo el día y por ello no podían contactarla...

Durmió lo que pareció horas, al parecer el descanso en el avión no fue suficiente. Hace mucho que no podía descansar como debía por el estrés de la boda de Myra y Alejandro pero parecía que eso fue dejado hace mucho tiempo atrás... Junio de verdad fue un mes extraño. Cerró los ojos un instante hasta que despertó sobresaltada

— Lo siento, ¿hice ruido?

— No, mi culpa por quedarme dormida aquí... en la sala...

— Ya termine de arreglar la habitación donde te quedaras... Ryusui dijo que no había tiempo definido para tu estancia así que puedes usar lo que gustes... Él vive conmigo en un apartamento y esta es la casa de nuestros padres, los conocerás más tarde Chris, estoy segura que vas a agradarles. — le dijo tomándose demasiada confianza.

— De acuerdo...

Se levantó para empezar a desempacar y revisar sus llamadas perdidas después de cargar su celular.

— También si quieres pasar tiempo con mi hermanito, la habitación está bastante alejada de la habitación de mis padres así que no te preocupes por el ruido... somos o bueno, soy bastante abierta en ese sentido.

— ¿Eh? Nosotros no...— Intento explicar pero no encontró palabras adecuadas.

— Vamos ¿aún no definen su relación? De lo contrario no vendrías a la casa de un extraño... cada vez que él viene, no deja de hablar de ti. Existen también las relaciones a distancia y creí que ese era su caso.

— No es eso... aún no le doy una respuesta apropiada... solo eso...

— Pero si estás aquí... ¿Eso significa que si quieres estar con él? No me voy a entrometer en su relación pero la impresión que me diste cuando te vi allí sentada fue de una persona inteligente que sabe lo que quiere.

— ¿De verdad?

— Si, él será afortunado de tenerte a su lado... además si estás aquí, dejara de hablar sobre ti a cada minuto… Desde mi punto de vista, le gustas y mucho.

Después de esa conversación fue a bañarse y antes de la cena conoció a la madre de Kiniro, la señora Kimi Suzuhara.

— ¿Eres la novia de mi Ryusui? Eres tan linda y educada... cada vez que él habla de ti, habla hasta por los codos... es un poquito…

— Mucho gusto, soy Christine Riels... – se presentó. Claro que no sabía la etiqueta apropiada además llegó a la casa sin una invitación de ellos, sin embargo, eso no le quitaba lo educada.

— Bienvenida Christine, mi Ryusui me dijo que fue tu mensaje el que lo sacó de sus dudas sobre continuar con la actuación — comentó la amable señora

— ¿Mi comentario? – pregunto extrañada

Sin embargo, no recibió respuesta.

Llegó la hora de darle los últimos toques a la cena y quería ayudar pero no tenía ni idea de qué hacer. Unos minutos más tarde llegó el padre de Ryusui, el señor Yuito Suzuhara, quien la recibió alegremente y le pidió que tratara bien a su desconsiderado hijo por dejarla sola al momento de conocer a su familia política.

— Entonces se conocieron por un mensaje...— comenzó a decir el Señor Yuito — Entonces ¿has visto trabajos de Ryusui?

— Algunos, mucho entretenimiento proviene de Estados Unidos así que de otros países es difícil de encontrarlo. Es un poco difícil pero no imposible.

— Entiendo eso... si tienes alguna dificultad en este lugar no dudes en decirnos, seguramente te sentirás perdida en un entorno como este.

Christine sintió un nudo en el estómago. Sabía que ninguna familia es igual pero a ella la educaron para valerse por sí misma, no depender de nadie en ningún momento ni circunstancia... que alguien le ofreciera ayuda la tenía conmovida.

— Gracias... lo agradezco tanto... sí...

Se interrumpió al escuchar que la puerta se abría. Un hombre delgado y alto atravesó el umbral directo hacia sus brazos.

Ella correspondió torpe el abrazo. Olvidándose que estaban en presencia de los adultos pero no tenía tiempo de sentirse avergonzada.

— No te imaginas cuantas veces soñé con el día en que te conocería. Ya estaba cansado de solo verte a través de una pantalla Christine... Estoy tan feliz de tenerte aquí... entre mis brazos...

Alguien se aclaró la garganta.

— Ryusui... compórtate — dijo Kiniro conteniendo la risa.

Había muchas formas de mostrar amor pero un abrazo era único. Es la acción más común y simple con diversos significados; en ese momento era “gracias por dejarme conocerte y no te dejaré ir ahora que te tengo aquí...”

El corazón de Christine latía rápido y su cara se sonrojo, algo que no había pasado con nadie.




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