— ¿Vas a trabajar en una Galería de arte? ¿Cuándo fuiste a la entrevista?
Ryusui tomó unos días de descanso antes de comenzar a ensayar una obra de teatro que se llama Magnolias y estaba en su casa solo con Christine. Estaban preparando café.
Solo han pasado tres semanas desde que llegó.
El problema con Cloe y sus ataques aún no cesaba pero no podía dejar de trabajar solo porque sí incluso si no tenía trato directo con el arte debía buscar una fuente de ingresos estable.
El equipo legal de King hacía todo lo posible pero aún la atacaban en línea y eran personas que alguna vez trató o conoció pero siempre tenían algo negativo que decir sobre ella incluso sus amigos que la respaldan fueron víctimas de ataques por lo que era una catástrofe en el mundo del arte.
— La semana pasada, fui con Kiniro de paseo, vi la galería y por suerte acababan de poner la vacante. Mi trabajo consiste en tener todo en orden, seré una supervisora...— explicó mientras se servía café.
— Si te sientes abrumada por favor déjalo, recuerdo esos días en los que tu voz era desesperada y no la quiero volver a escuchar...— suplico Ryusui.
Christine asintió.
Apenas una semana atrás Kiniro anunció que quería vivir sola y básicamente el apartamento que compartía con su hermano lo pagó él porque lo que era suyo. Sus padres sospecharon que se casaría con su novio pero ellos no han anunciado nada. De cualquier manera no se opondría a su decisión.
Ryusui propuso que mientras él esté de vacaciones pueden vivir allí así que cuando él deba viajar podría regresar a la casa de sus suegros para que no esté sola, todos apoyaron la idea pero Christine se sentía un poco angustiada.
No tenía problema en regresar a verlos pero le parecía extraño. La señora Kimi era quien le aconsejaba y ayudaba a entender lo que ocurría a su alrededor y así poder acostumbrarse más rápido; siempre le ayudaba con lo que pudiera. Kiniro también era una hermana mayor para ella, Christine es la hija mayor de su familia, y también había mostrado su faceta cuidadora y sobreprotectora. Era algo nuevo que experimentaba.
Quizás su mayor descubrimiento fue porque Ryusui tenía ese nombre; Kiniro le contó que su hermano menor lo leyó en un manga y le encantó tanto el nombre que le pidió a sus padres cambiarlo de manera legal. Él decía que "Ryusui" se escuchaba mejor que "Yuu" así que al final accedieron.
Cualquiera que sea el nombre, Christine estaba feliz de conocer a la persona.
Aún con los cambios bruscos se estaba habituando a convivir con su familia política y los vecinos, solo de manera cordial, para ella eso era suficiente lo que aún le sacaba de sus casillas era que Ryusui a veces salía muy temprano a grabar y en el intento de no hacer ruido hacía mucho más escándalo. También que él le enviara muchos mensajes a lo largo del día le parecía extraño pero solo eso, un mínimo detalle, la hacía tener una estúpida sonrisa en su cara.
Procuraba mantenerse en contacto con Dove y Myra solo que está última le platicaba todos los desperfectos de su matrimonio que hacían reír a Christine. Myra al igual que ella no vivió en una familia perfecta así que los grandes cambios de vivir con un compañero y formar su nueva familia le parecían bastante raros pero eso no significa que no fueran satisfactorios.
Su nueva vida apenas comenzaba.
❄
Cada día Ryusui acompañaba a Christine a su nuevo trabajo. Ella parecía encantada pues aún no se acostumbraba a esa ciudad.
Los días en que llegaba al amanecer eran frecuentes así que lo dejaba descansar. No quería que ambos se presionaran por algo que podían evitar. Ella estaba consciente de cuán demandante y estresante podría ser su trabajo; esperaba que al menos descansará en lugar de quejarse de algo que no había notado solo por tener rutinas diferentes.
— Oye, a Christine no le va a gustar nada que hagas esto. Además tu mánager vendrá a recogerte en una hora.
— Shhh hermana solo quería verla trabajar un momento, además ella lo sabe, me envió un mensaje diciendo "¡dejen de ser tan obvios!"
— ¿Qué? ¿Lo sabe? – pregunto sorprendida.
Era un día concurrido pero él estaba tranquilo pues Christine siempre era bastante competente en sus actividades. Lo que más agradeció en su vida fue su capacidad de aprender rápido.
En la galería.
— Disculpa ¿supervisora?— dijo una empleada de ventas
— ¿Si?
— Un cliente quiere hacer el trato de venta con usted directamente.
— Enseguida voy...
En ese momento hacía un inventario para una subasta. Era el primer gran evento que dirigía.
— Estimado cliente, ¿habrá alguna obra que le agrade?
— Hay muchas... Ah — la miró sorprendido — eres la chica que cayó a mis pies es el aeropuerto
— ¿Qué? — ¿Quién es este?
— ¿Nuestro segundo encuentro es una coincidencia?
— ¿Qué?
Al ver que le tomaban fotos los otros clientes y llamaba la atención supuso que era alguien famoso, claro que lo desconocía, había muchos famosos que podían pasear como si nada.
— Soy Takeshi Andou, actor, 28 años... Debes haberme visto en películas como "Motel”, "Sábanas rojas" y "Cristal del destino", un placer conocerte señorita… ¿Cuál es su nombre?