Azul Violeta

XVIII.- La subasta

Por la mañana Christine tenía los ojos hinchados y no había podido dormir nada. Revisó su agenda, llegó el día más importante hasta la fecha y el primer organizado por ella. Ryusui le preparo algunas cosas para quitarle las bolsas de sus hermosos ojos y un delicioso desayuno. Kiniro llevó un vestido especial para la noche, que resaltaba sus curvas. Christine agradeció a más no poder, hasta el momento nadie le ayudó tanto antes de un evento.

— Vamos a casarnos — dijo Ryusui de repente — ese es mi plan de vida contigo y te haré una romántica propuesta.

Esa frase tomó a Christine por sorpresa pero al mismo tiempo, quizás su corazón se había preparado para escucharla, con una enorme sonrisa y vergüenza evidente solo pudo decir:

— Si, acepto.

Kiniro se sonrojo.

¿Cómo podían hablar del matrimonio tan a la ligera? Hablaban con si de comprar comida se tratara.

Christine se fue a arreglar, regresó a despedirse de Ryusui y salió a trabajar con su ropa usual; decidió que se cambiaría allá. Ryusui comenzaría a rodar algunas escenas así que no podría ir a apoyarla. Kiniro solo espero a que cruzara la puerta para preguntarle.

— ¿Te vas a casar con ella? ¿De verdad? — preguntó Kiniro mientras tomaba café – ¿no vas muy rápido?, ni bien se ha acostumbrado a vivir en este país y tus planes son ridículos aunque ella aceptó ¿no consideraste que la dejaste sin opciones?

— Nos necesitamos, no estamos hechos para estar solos y el que ella me haya salvado de mi soledad significa que yo puedo salvarla de la suya...

— Estas romantizando todo, quizás ella piense algo distinto... quizás regrese a su país antes de que lo imagines quizás no quieres casarse — lo corrigió.

— Hermana... solo sé que desde que decidí convertirme en actor tengo que cuidar cada maldito paso que doy solo para darme cuenta que me criticaran hasta por respirar ¿y sabes qué? En estos meses que ella ha estado aquí... no me abrumó por los comentarios y a veces ni los leo... quiero estar a su lado... convertirme en su fuerza… quizás para ti estoy romantizando nuestra relación pero no me pidas que explique cómo me siento si no encuentro palabras para hacerlo… es algo que decidimos y hablamos aunque no hayas sido testigo de ello — sentenció dándose la vuelta. A los pocos minutos, Ryusui se cambió y salió a trabajar dejando a Kiniro sola.

En la galería

Christine uso un vestido negro a la rodilla, escote V ajustado lo necesario para mostrar sus curvas recién adquiridas pero sin parecer vulgar. Esperaba emocionada a los invitados pues este era el primer evento que organizaba.

La noche especial llegó tan rápido que no había tiempo ni de respirar. Christine revisaba que todo estuviera en orden y ayudaba a llevar a los invitados a sus lugares. Incluso algunos artistas que donaron piezas aparecieron de repente en el lugar.

— ¡Christine!

— ¿Quién es ese? — dijo apenas lo vio. Ni reconoció a Takeshi porque olvido como lucia.

— Mi querida señorita — y le beso la mano — ¿hay alguna obra que le interese? La compraré para ti, solo pide.

— Ninguna, por favor diviértanse en el evento — contestó con la intención de alejarse de allí lo más pronto posible.

— Mi señorita... por favor... vine hoy solo con la intención de que conozcas a tu futuro suegro.

— Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión, si me disculpas...— ya que era la anfitriona debía empezar el evento.

A petición del dueño de la galería, fueron donadas alrededor de 20 pinturas por aprendices de varios artistas reconocidos. Otros artistas de renombre mundial donaron alrededor de 10. Los precios iban aumentando cuanto más se detalla el trabajo y la fama del amateur. Incluso King donó dos pinturas hechas por él, se dedicaba a la escultura, por lo que se volvían tesoros únicos.

— La siguiente obra, óleo por la artista The Queen. Este trabajo nunca ha sido exhibido. Se trata de la colección ónix... comenzaremos con...

— ¡PADRE! ¡YO LA QUIERO!

Esa voz... no la confundiría con nada.

¿Porque Sayako estaba allí?

— Señorita... sin importar el precio ofrezco un millón más que el anterior....— ofreció sin poder darle la oportunidad a otro de ofertar.

— ¡Vendida!

La oferta fue un secreto pero Sayako estaba feliz. Al parecer era una fanática de la reina.

Al terminar se ofreció una cena. Todo lo recaudado se donará a hospitales.

Christine salió a tomar algo de aire.

— Mi querida... te traje un anillo de diamantes para tus hermosas manos... acéptalo así como Mi corazón... — apareció de repente Takeshi recitado esa tontería

— No...— regresaría adentro pero él la detuvo...— ¿porque me tocas?

— Mañana vamos a una cita... tú y yo... pasaré por ti a las 10. — se fue antes de que Christine le respondiera.

— Ese loco...

Regresó después de unos minutos y se encontró con Sayako, al principio la evitó pero se veían mucho como para decir que era una coincidencia.

— ¿Qué necesitas?

— Tu eres muy grosera con Sayako — volvió a decir con voz infantil.

— Señorita, ¿necesita algo? ¿Cómo un portabebé o papilla?




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