Tras celebrar el cumpleaños de su novio, este se fue a grabar en la playa y estaría fuera alrededor de dos semanas. Por insistencia de Kiniro decidió ir al hospital a hacerse unos estudios para determinar su estado de salud, sospechaba que había algo que ambas desconocían que quizás podría ser un problema a largo plazo.
Al tener los resultados la hicieron pasar de inmediato con otro médico. Quizás debían revisar algo más. Christine comenzó a sentirse más nerviosa.
— Señorita Riels, en términos generales su salud es buena pero encontramos una leve deficiencia de vitaminas y hierro. ¿Qué tipo de anticonceptivos usa?
— La píldora...— contesto intentando no temblar.
— A veces puede afectar el ciclo menstrual después de tomarla, sobre todo si su ciclo puede ser o no regular, si está buscando tener hijos es muy pronto para que los efectos desaparezcan — explicó serio mientras escribía.
Christine respiro aliviada ya que por un momento pensó que de verdad estaba embarazada pero sentía un vacío en su interior, como si su deseo más grande se hubiera esfumado de repente. No quiso ser muy obvia pero sentía que le habían negado algo que de verdad quería, estaba evitando mostrar su decepción.
— Le recetare vitaminas, hierro y tener una dieta saludable. Quizás debería remitir a nuestro nutriólogo. Tendrá que venir a un chequeo el próximo mes. Le daré la cita a finales de Octubre.
— De acuerdo...
Después de visitar al médico fue directo a la galería, esa tarde solo tenía una reunión con un artista que la visitaría personalmente y no podía creer quien era cuando reconoció el nombre. Tuvo que cambiar los preparativos para la reunión.
— Ya te digo... la supervisora Riels es tan presumida de que sabe tanto— decía una voz que creyó reconocer como Kathleen — o sea si me pusieran a mí de supervisora no sería tan permisiva...
Christine quería aguantar la risa que dejó de revisar sus mensajes y espero que entraran a la sala de reuniones.
— y sus manos... ¿las has visto? Responde Jae, son tan feas como si no hiciera otra cosa que no fuera trabajar... debería dedicar más tiempo a su arreglo personal— abrió la puerta pero no vio a Christine sentada — y no me hagas hablar de su novio. ¿Existe? Para mí que es ese vejete del dueño...
Jae vio a Christine e iba a advertir a Kathleen pero Christine le hizo la seña de que no lo hiciera. Quería escuchar qué más decía de ella, a veces ser la protagonista de los chismes era interesante.
— Su novio es joven además si querías mi puesto porque no lo pediste cuando lo deje — explicó Jae quien ascendió a supervisora y no pudo con la presión.
— Yo era la adecuada pero que se le va a hacer... Incluso Christine parece una anciana...
— Es la más joven de nosotras. ¿Por qué la odias?
— ¿Acaso no puedo?
No respondió y después entraron otras tres personas a la sala.
— Señorita Riels... Llego antes — saludo Miura...— Ah, Jae y Kathleen ya estaban aquí...
Kathleen se sintió aterrada pero recobró su compostura. No dijo nada.
Christine tenía cinco personas a su mando directo.
— Empecemos...— sugirió
La persona que comenzó a hablar era Kathleen Sanders, nacida en Rusia de padres mestizos. Tenía un desagrado irracional hacia Christine justificándose bajo la idea de que no merecía el puesto que ostentaba cuando había más empleados capaces.
Jae fungía como asistente de Christine y fue la supervisora antes de ceder a la presión. Ella mantuvo en secreto que recomendó a Christine Riels para el puesto por considerarla capaz y organizada.
Miura se encargaba de todo lo relacionado con la mercadotecnia, era un padre orgulloso y dedicado 24/7 a su hija desde que su esposa lo abandonó.
— Rose... hay más artistas en espera o solo tenemos a los confirmados.
— Solo tengo confirmados... mañana comenzaré la caza de pintura para adquirir.
— De acuerdo, es todo. Kathleen, Jae quédense...— pidió mientras se servía un té.
Era cierto que era joven y su puesto era superior al de ellas. Aún desconocía muchas cosas pero estaba dispuesta a aprender.
— Jae ¿te gusto la ropa que envíe?
— Me encanto, gracias Señorita, también Rose y Polly estaban encantadas. — contestó alegre
— ¿Qué ropa? — quiso saber Kathleen.
—La envió uno de los invitados como incentivo por nuestro gran trabajo en la subasta hasta se acordó de Rumi, la hija de Miura.
— ¿Y porque no recibí nada?
— No ayudaste... dijiste que ibas a otra subasta de invitada y no ayudaste...— explicó Jae mientras tomaba su té tranquilamente
— Chicas pero no les llame por eso. Hoy me reuniré con la mente creativa de Polilla, es su primera exposición en el extranjero y nos eligió a nosotros para mostrarla, fue el Señor quien se puso en contacto con él. Kathleen será la asistente hoy, Jae enseñarle toda la información sobre el artista, la persona que vendrá es muy especial, se queja por todo y quiere una buena organización… no le den motivos para enojarse puede ser un poco… molesto.
— Sí.
Después reviso todos los comentarios que recibió sobre su regreso. Estaba esperando cosas insultantes pero algunos decían que continuará con la colección ónix. Otro mensaje peculiar que recibió fue que Myra la visitaría el siguiente mes y quizás llevaría a Alejandro. Respondía que esperaba verlos pronto.