Azul Violeta

XXII.- La confesión de Gabriel

Gabriel se enfermó de gripe y pospuso la reunión con Christine.

El proyecto no se atrasaría según Jae algo que Christine encontró sospechoso. Ni Gabriel tenía cabeza para pensar en su trabajo. Un sospechoso lindo pues Jae... nunca cuidaría a alguien que no fuera ella misma.

Espero que llegue Ryusui y darle una buena gratificación por su gran trabajo. Su novio ansiaba tenerla entre sus brazos y devorarla a besos.

El loco episodio contra un hombre mucho más grande que ella quedó rezagado.

— Mis pechos son enormes...— se dijo al verse en el espejo. — pero no siento nada diferente...

Su cuerpo seguía cubierto de estrías pero ese peso que perdió no lo recuperará. Ella no estaba embarazada quizás solo cambió debido a la dieta que llevaba.

— Mi chica hoy no lleva brassier... ¿es una invitación? — dijo desde la puerta.

Christine fue a abrazarlo, dos semanas parecían mucho tiempo donde estuvieron separados y solo quería entregarse a él.

Su contacto piel a piel. Lo abrazo. En la cama, desnudos compartían calor.

— Te extrañe tanto. Christine, ¿y cuando esté grabando quiero que estés a mi lado? ¿Es posible?

— No...Físicamente no... — y lo beso para continuar.

Ryusui pedía algo egoísta y aceptó esa decisión; odiaría que alguien invadiera la privacidad de la mujer que ama por lo que sin decirlo en voz alta, habían decidido mantener su anonimato.

— Es delicioso — dijo mientras comía algo que preparó ella. — ¿me dirás porque atacaste a ese hombre?

— Solo diré... Ryan Tseng... — contesto y lo miro. Su expresión había cambiado

Ryusui lo entendió, el viejo novio de su hermana mayor. No diría más y buscaría proteger a su hermana de sus malas decisiones.

En la galería

— Sabes Christine... Te odio

— Yo también Kathleen — contesto Christine mientras revisaba los materiales que usaría para la exposición de Gabriel.

Kathleen se sintió ofendida ante tal respuesta.

— Eres mi enemiga y un día te quitaré ese puesto porque es mío, soy más talentosa que tú, mejor que tú, ¡ese era mi lugar y me lo arrebataste! — se enojó Kathleen

— Escucha, quédate con mi puesto, no importa pero dile al señor Miyamoto y si él te acepta no vengas llorando cuando lo pierda todo por tu incompetencia. — contestó

— ¡No eres mejor que yo! ¡Lo probaré!

— Entonces organiza esto para "Polilla" y si lo acepta, te quedas con mi puesto, ya no me hables del mismo asunto —

Kathleen estaba molesta pero Christine no sabía la razón exacta casi estaba segura que esta vez no tenía nada que ver con ella. Aviso al señor Miyamoto y él accedió a poner esa prueba. Pero dijo que desde su perspectiva no estaba ni de lejos lista para tener ese puesto.

Llegó la cena y estaba en un restaurante pequeño.

— Hola jefa...— saludo Jae

— Hola...— no agrego más al ver que Gabriel estaba entrando.

— Lo siento, la vimos aquí y él quería hablar con usted...

— Soy menor que tú... — la corrigió sabiendo que la jerarquía lo era todo, en edad y puestos de trabajo.

— Pero eres mi jefa... son formalismos... les dejaré un momento para que platiquen...

Se sentó en la esquina opuesta

— Hay Christine... ¿y si tu novio no quiere que comas esto?

— Bueno... es mi cuerpo y tengo hambre — y continúo comiendo gyozas. — él me trajo aquí... ¿a qué viniste?

— Quiero comerte...

— Yo no

Ella estaba hablando su lengua materna sin notarlo y aun así llamaba la atención de las personas a su alrededor.

Gabriel también comía gyozas.

— No viniste solo a cenar, ¿verdad?

Gabriel no contestó, quería saborear cada bocado y después la miro.

— Tus ojos son hermosos...

— Ya lo sé...— dijo mientras tomaba una porción de su postre

— Te amo

Christine casi escupía la comida en su cara. Nunca y en serio nunca pensó que escucharía tales palabras de él.

— Te he amado desde el primer día que nos cruzamos.

Ya no sabía qué pensar y no sabía qué contestar...

— Sin embargo... sentí que debía decírtelo para acabar con todo esto y continuar.

La chica dejó de comer y lo miró sorprendida.

— Ya lo sé, a ti te gustaba Alejandro... los vi varias veces en ese salón donde trabajaban y desee desde el fondo de mi ser que terminaran juntos. — porque parecía que había practicado mucho para decírselo — pero no podía olvidarte, es la primer vez que una mujer me resulta interesante...

Seguramente la alabaría...

— Tu belleza es común pero eres inteligente, buena líder, sabes muchas cosas, tus abrazos son cálidos sin importar tu pasado... eres una mujer completa para mí... mucho mejor de las que he conocido.




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