En la casa de Sayako
— Si, ¿papi? Habla con el señor Miyamoto para que me de ese lugar en la galería De verdad necesito trabajar allí para conocer a mi ídolo, esto quiero decir...
— Sayako, escucha con atención, quiero recordarte que te deje ser modelo solo si asistías a la universidad.
— Sí y estudió artes... entonces es una buena oportunidad trabajar en la galería.
— No me dejaste terminar... si trabajas allí deberás dejar el modelaje.
— Eh... pero... ya no estaré al lado de Ryuryu...
— Elige
Pensó un momento y sonrió
— Trabajaré allí y atraeré a Ryuryu a mi lado, yo debo ganar, quiero decir, él debe estar a mi lado si sabe lo que le ayudará a crecer profesionalmente, bueno, es obvio que lo recibiré con los brazos abiertos.
— Bien, desde mañana te irás a un nuevo apartamento.
— Padre, puedes despedir a esa mujer de la galería... me molesta...
— ¡Sayako! Si quieres dinero no te entrometas en mis asuntos. — dijo molesto — recuerda que el señor Miyamoto solo contrata a personal capacitado, ¡no te ayudaré más! No me arriesgaré a perder tan buen contacto solo por tus estúpidos caprichos. Confórmate con tener un trabajo y no lo abandones cuando no puedas con la carga.
Enojado dejó la habitación y salió a trabajar.
En la galería, unos días más tarde.
— Ella es Hoshino Sayako y trabajará como asistente a partir de hoy, supervisora Riels...— presentó el encargado de RRHH. — la dejaré a su cuidado.
¿Qué? ¿Yo? ¿Asistente?
— Hola Hoshino, soy Christine Riels y estarás bajo mi mando.
— Debe ser un error, ¡yo apliqué para planeación!
—No solicitamos para planeación. Kathleen por favor enséñale su trabajo.
Christine fue su oficina, quedaba al menos una hora para revisar las obras compradas para ser expuestas, además Kathleen daba seguimiento a las locuras de Gabriel sobre su exposición.
— No es justo, mi padre dona, digo hace generosas compras, a esta galería, no debería darme un trato diferente — se quejó con Kathleen quien le llevó los documentos con los datos relevantes de las obras expuestas
— No sé porqué te quejas conmigo mocosa, si tu papi es influyente entonces ¡ve y ruégale! — Le dejo los documentos en el escritorio — revisamos todo antes de empezar a revisar las obras en una hora.
Sayako a regañadientes comenzó a leer, le gusta el arte y parecía interesante pero ella estaba para mandar no para recibir órdenes. Sospecho que Christine Riels tuvo que ver con su asignación.
Llegó el momento de revisar las obras recién adquiridas.
Christine revisaba detalle a detalle mientras las llevaran a la cámara de conservación. Kathleen y Sayako bajaban los lienzos con cuidado mientras Christine controlaba el inventario.
— ¡Están pesadas! ¿No hay un hombre que las mueva?
Después de un rato decidieron ir a comer, Sayako no llevó su bento y ese día no podía salir nadie pues esperaban que llegara otro envío de pinturas pero esta vez de Gabriel. Más numeroso que el anterior.
— Oye Kathleen, ¿te agrada tu supervisora?
— No me hables mocosa.
Se levantó y salió.
En un intento de seguirla llegó a la exposición actual donde distinguió la voz de Christine y la de un hombre. Sacó su teléfono y comenzó a grabar eso le serviría para algo, estaba segura.
— ¡Ma chérie!
— No me digas así — le recordó Christine
— De acuerdo... ¿Qué te parece si vamos a comer?
— Ya comí — respondió
— Pero yo no, estuve casi un mes en Francia, ¿no me extrañaste? — se acercó para escucharla decir sí.
— No sabía que te habías ido... ¿No te da pena cortejar a la novia de tu mejor amigo? — preguntó en voz baja
— Yo te vi primero, en la guerra y el amor todo se vale...
— ¿Conoces a Kiniro? — sintió que debía preguntarle en ese momento.
— No, No conozco a nadie con ese nombre — por su total negación supuso que si la conocía desde hace mucho tiempo.
— Debo irme... otro día te llevaré a comer...— se despidió con un beso en la mejilla y salió rápido.
Christine a veces era torpe para el romance pero parece que él y Kiniro tuvieron una historia.
Sayako sonrió para sí.
Tenía pruebas de que Christine engañaba a su novio con su mejor amigo y pronto le enviaría ese video a Ryuryu.
— Yo no enviaría ese video si fuera tu...— apareció diciendo Kathleen desde atrás de Sayako.
— ¿Por qué? ¿Te agrada?
— No, solo quiero que deje el puesto libre, no me interesa su vida amorosa y no quisiera que eso nos afectará.
— Yo quiero que deje a mi hombre... hablemos más tarde...
"Hmmm" pensó Kathleen parecía que podía utilizar a Sayako para hacerle algunas travesuras a Christine.