– Luna… – repiten las dos amigas en voz alta mientras no pueden apartar la vista de aquel nombre.
Pronunciar el nombre les causa una muy mala experiencia, notando un peso invisible en el pecho de culpa, como si fuera necesario comprender y no volver a olvidar a esa persona la cual aún no recordaban su cara.
Las chicas deciden no salir al pasillo inmediatamente, revisando la habitación para buscar algunas cosas o materiales que sean de utilidad. Mientras revisan los estantes llenos de botes de lejía y más productos de limpieza encuentran una botella con una etiqueta que pone “Agua de Almendras” y una nota al lado, firmada por M.E.G, una persona o una asociación, no lo saben bien. La nota contenía el siguiente mensaje: “La Entidad de la Mochila (Clasificación: Guía Gris) aparece en las zonas muertas del hotel. No habla. Solo señala las puertas que no cambian. Si la sigues tres veces, te lleva a la sala del ascensor. Cuidado: las habitaciones no se reinician, pero si te quedas dentro más de dos ciclos (30 minutos), el pomo se calienta a 100 grados y te encierra para siempre.”
– ¿Guía gris…? ¿Es una entidad? El ascensor debe ser bueno así que tomaremos la nota y la botella, no sabemos si serán de utilidad pero es mejor que nada. – comenta Mia, cogiendo la botella sin saber para qué sirve y también la nota, antes de dirigirse a la puerta. – Vámonos ahora antes de que pase más tiempo, no me quiero arriesgar a quedarnos atrapadas.
Las chicas salen al pasillo. Mia camina aún apoyada en su amiga, le sigue doliendo la pierna pero tras pasar el tiempo se encuentra un poco mejor aunque aún no puede correr bien. Esta vez deciden buscar a la entidad con apariencia humana y no dejarselo a la suerte el que vuelva a aparecer. De repente pueden escuchar aullidos, la criatura que les atacó antes está cerca. Mia y Marian aumentan un poco la velocidad, pero no mucho ya que el latido constante de la herida sigue doliendo un poco y les impedía ganar velocidad. Faltando poco para la campana, la silueta gris de Luna vuelve a aparecer al final de una bifurcación. Esta vez no está de espaldas; las mira directamente con sus ojos sin brillo y su piel grisácea. Señala una nueva puerta. El Hound — el Sabueso del que también hablaba la nota del M.E.G. — dobla la esquina y comienza a correr en cuatro patas hacia Mia y Marian. Marian acelera el paso, y Mia en un acto de desesperación grita el nombre de la “Guía Gris”.
– ¡¡Luna!! – grita Mia desesperada mientras corre hacia la puerta junto a su amiga con dolor punzante y su tobillo, cojeando pero apoyada en Marian que le ayuda.
La silueta gris se estremece. Sufre un "glitch" visual, como si el nombre le causara un cortocircuito. Luna da un paso hacia ellas y, por primera vez, emite un sonido: un susurro distorsionado que suena como un eco.
– Corred… – susurra la entidad, su voz distorsionada pero familiar para Mia y Marian.
Las chicas entran en la habitación cerrando la puerta con fuerza antes de que el Hound las atrape.
– ¡Ha reaccionado! ¡Debe ser ella! Me parece muy familiar. – exclama Mia apoyada en la pared jadeando.
– Aunque reaccione no parece humana… ni siquiera nos acordamos de cómo era antes. Ya no vale la pena… – le responde Marian, un poco desanimada.
Marian tenía la razón, de qué serviría reconocerla si ella ya no era humana y tampoco conocían como era antes.