Baile y Música

Recuperando a un Amigo

18 de Julio
8:00 AM

Mía

Anoche no pude dormir de los nervios, pensando en todo lo que pasó ayer, desde el concierto hasta el encuentro con Drake. No puedo creer que me ofreció su ayuda.

Las chicas seguían dormidas. Ruth y Maya dormían juntas en la cama y yo dormí en un colchón aparte; prefiero dormir en el piso antes que con ellas dos. Me levanté con cuidado de no despertarlas y salí al baño, hice mis necesidades y, al salir, escuché ruido en la cocina.

Al bajar, vi a la abuela de Ruth y a su mamá haciendo el desayuno. La mamá de Ruth es una señora muy bella; su cabello es largo y cae como cascada en su espalda, tiene los ojos azules (Ruth sacó los ojos verdes de su papá). Sus rasgos son delicados, como si los hubieran pintado con precisión, tiene buen cuerpo y es muy amable.

—Buenos días —las saludé, llamando la atención de ambas—. ¿Las puedo ayudar en algo? —Me ofrecí al verlas cocinando. La abuela de Ruth me sonrió y negó con la cabeza, mientras su mamá abría una silla para que pudiera sentarme.

—Tú eres visita, cariño, siéntate, ya te servimos —me dijo la mamá de Ruth mientras buscaba unos platos. Habían hecho panqueques con chocolate derretido, fresas y jugo de naranja.

—Anoche escuché que les fue muy bien —me dijo la abuela de Ruth mientras se acercaba y se sentaba frente a mí.

—Sí, el concierto estuvo muy bueno, luego nos invitaron a una exposición y conocimos a uno de nuestros cantantes favoritos —le relaté con una sonrisa mientras la mamá de Ruth me daba el plato. Di el primer bocado y estaba muy rico.

—No quiero que piensen que soy una metiche, pero también escuché lo de la beca y la ayuda que te brindó el chico —me confesó la abuela de Ruth con una sonrisa. La verdad es que no me molesta; la familia de Ruth y ella nos han apoyado a mí y a Maya en todo, desde ir a las clases a escondidas y el concierto.

—Sí, eso me tiene nerviosa. La verdad no sé si lograré pasar la audición, pero si la consigo no sé cómo lo manejará papá —les dije mientras le daba un sorbo a mi jugo, dándoles una mirada de preocupación.

—Yo digo que te concentres primero en la audición y luego en tu papá. Además, ya sabes lo que dicen: es mejor pedir perdón que pedir permiso —me dijo la mamá de Ruth con una sonrisa y después me dio un beso en la frente. Se sintió bien; siempre que Maya y yo venimos no nos queremos ir, nos tratan como parte de su familia, nos dan el cariño que en casa nos falta.

—Además, tú tienes mucho talento, cariño, no lo desperdicies —me dijo la abuela de Ruth, tomando mis manos y dándoles un apretón. Me guiñó un ojo y después se levantó para seguir cocinando.

Pensé en lo que dijo y tienen razón, además en dos meses cumplimos los dieciocho, seremos mayores de edad.

Al rato bajaron las chicas y llegó el papá de Ruth. Terminamos de comer y subimos a la habitación de Ruth para recoger todo y hablar un rato mientras llegaba Peter por nosotras.

—Mía, Ruth y yo estuvimos pensando y creo que tenemos una idea para que puedas ir a la academia si ganas la audición, aunque yo sé que sí la vas a pasar sin que papá se dé cuenta —me dijo Maya mientras metía su pijama y cepillo en su bolso—. Los resultados los dan en dos semanas, para ese tiempo yo voy a estar estudiando en la universidad. Le podemos decir a papá que vas a ir conmigo como oyente, o que vas a buscar programas de estudios, pero en realidad vas a estar en la academia —terminó de decirme, dándome una sonrisa para terminar de meter sus cosas en el bolso. La verdad no era mala idea, pero había un detalle.

—Recuerda que el Sr. Esteban nos lleva y nos busca siempre. ¿Cómo haré con él? —le recordé, sentada. Yo había guardado todo anoche, mientras tenía insomnio.

—Justo ahí entro yo, pequeña Mía —me dijo Ruth sin despegar la vista de sus uñas; se las estaba pintando. Al parecer, más tarde va a salir con su abuela a ver una película y quiere ir hermosa—. Papá me dará su coche como regalo por entrar a la universidad, y como aún me falta para empezar, yo voy y te recojo, y después te vuelvo a llevar para que el Sr. Esteban no se dé cuenta —me contó con una gran sonrisa en su rostro para después empezar a soplar sus uñas.

Me acerqué y le di un abrazo a Maya, y después a Ruth, la cual se quejó porque podría dañar sus uñas.

—¡Ustedes pensaron en todo, eh! —les dije con una sonrisa grande—. Pero se los agradezco, espero que funcione.

—Claro que sí, nena, tú tranquila y nosotras nerviosas —me dijo Ruth para luego guiñar un ojo.

—Ayúdenme a buscar mis pantuflas, no las consigo —nos dijo Maya para empezar a buscar debajo de la cama.

—Abejita, no pierdes la cabeza porque la tienes pegada al cuello —le dije y las tres reímos. No hay un solo día donde Maya no pierda algo.

Empezamos a buscar por todo el cuarto, pero resulta que estaban en la sala, las encontramos cuando nos rendimos y bajamos para ver la televisión.

Mi teléfono empezó a sonar, era una llamada de Peter.

—Hola, Peter, ¿qué pasó? —Al contestar la llamada, Maya rápidamente me vio.

—Hola, princesa, ya estoy afuera de la casa de su amiga, las estoy esperando.

—Ya vamos para allá —le corté la llamada y me levanté del mueble.

Las chicas entendieron y se levantaron también. Nos despedimos de la familia de Ruth y ella nos acompañó hasta la puerta.

—Mañana voy a su casa para ayudarte con lo de la coreografía —me dijo Ruth para luego darme un abrazo y un beso. Después se despidió de Maya y las dos caminamos al auto de Peter. Él se bajó y abrió las dos puertas, pero antes de llegar a él, Maya me tomó del brazo.

—Creo que tengo una idea para que el otro sábado puedas ir al ensayo con Drake —me susurró bajito para que Peter no nos escuchara—. Es obvio que le gustas a Peter —pude ver el dolor en su rostro cuando esas palabras salieron de su boca. Traté de decirle algo, pero ella me interrumpió—. Vamos a utilizar eso para salir el próximo sábado, tú solo sígueme la corriente.




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