Baile y Música

Disculpas y más peleas

5 de julio
9: 00 AM

Mía

Me desperté con la pierna de Maya encima de mí y su baba en mi brazo. Por cosas así no me gusta dormir con ella y con Ruth, una vez me tumbaron de la cama.

Me levanté con cuidado de no despertarla y salí de su habitación. De camino a la mía escuché a mi papá hablando, venía caminando para ir a su despacho. Al verme se despidió de la persona y colgó la llamada.

—Buenos días, Mía. ¿Cómo les fue ayer en los batidos? —Se paró al frente de mí y se recostó en el barandal de las escaleras.

—Bien, estuvo divertido —le respondí con naturalidad para que no sospechara nada.

—Estuve pensando y también noté que desde el primer permiso para ir a la plaza Maya y tú están más animadas, y quizás necesitan un poco más de libertad —me dijo simple y me regaló una sonrisa.

—¿De verdad? —le pregunté también sonriendo.

—Sí, claro que hay reglas. Cuando no salgan con Peter, el Sr. Esteban las llevará y las buscará. También tendrán algunos límites de hora, pero podrán salir.

Yo me acerqué a él y lo abracé.

—Gracias, papá, de verdad muchas gracias. —Me separé de él y me alejé unos pasos — Voy a ir a mi habitación para bajar a desayunar.

—Voy a despertar a tu hermana para que se arregle y las veo abajo para comer —Se alejó y tocó la puerta de Maya para entrar.

Yo fui hasta mi habitación, y busqué todo para darme un baño antes de bajar.

Al terminar me vestí, cepillé mis dientes y bajé. En el comedor ya estaban Maya y papá arreglando la mesa y sacando el desayuno.

Los tres nos sentamos y empezamos a comer en silencio, como la mayoría de nuestras comidas. Después de terminar recogimos todo. Maya y yo limpiamos la mesa.

—Me tengo que ir a la clínica de una vez, pero voy a llegar a tiempo para cenar juntos, nos vemos más tarde —Papá agarró sus cosas y se fue.

—Te tengo que contar algo, Mía —me contó Maya con una gran sonrisa. Me agarró de una mano y me llevó a la sala de estar, asegurándose de que papá no estuviera—. Hace unos días leí en mis redes que una editorial está haciendo un concurso. Lanzarán una nueva app donde escritores subirán una historia poco a poco. Estas historias competirán entre sí y la que gane será publicada con la oportunidad de publicar otro libro. Yo subí unos capítulos y han sido bien recibidos. Tengo dos meses para terminarlo y si tengo más likes al finalizar, gano el concurso. —Ella estaba muy emocionada y sus ojos brillaban.

—Eso es algo fantástico, Maya, necesito que me digas cuál es la app para descargarla y apoyarte —La abracé y ella me devolvió el abrazo y empezamos a saltar juntas.

—Ya que papá no está, me puedo concentrar y escribir algo más, y tú podrías practicar —me ofreció Maya y acepté su idea.

Las dos subimos a nuestras habitaciones a buscar lo que necesitábamos. Yo me cambié y opté por algo deportivo.

Bajé de nuevo y Maya aún no llegaba. Quité del medio los muebles para tener espacio y conecté mi teléfono al altavoz que nos prestó Ruth y puse música para empezar a calentar.

Maya volvió con su laptop y se sentó en la mesa para empezar a escribir. Escuchamos que llamaron y me levanté para abrir la puerta. Al asomarme me di cuenta de que era Peter y le abrí la puerta.

—Hey, hola, pasa —Me puse a un lado y él pasó directo a la sala. Se paró en el centro y nos mostró unas bolsitas de papel.

—Les traje unas ofrendas de paz —Yo me acerqué y agarré una bolsa. Era una tarta de manzana.

—Gracias, Peter, se ve muy rica —le respondí con una sonrisa.

Se acercó a Maya, pero ella lo ignoró, seguía molesta por lo que pasó ayer.

—También te traje una —le dijo mostrándole la bolsa.

—Puedes dejarlo por ahí —le respondió sin mirarlo. Agarró los audífonos y los conectó a la laptop.— Voy a empezar otro capítulo, si necesitas algo me avisas —me dijo viéndome y se puso los audífonos para ignorar a Peter.

Peter puso la bolsa al lado de Maya. —¿Me puedo quedar? —me preguntó en un susurro. Yo asentí y él se sentó al frente de Maya.

Yo seguí con mi calentamiento y luego empecé a practicar una rutina vieja que tenía potencial para la audición. La reconstruí, agregué algunas cosas que me enseñó Drake y le quité otros movimientos que no me convencían mucho, pero luego de lograrlo la empecé a pulir y la repetí varias veces.

1:35 p.m.

Ya había pasado tiempo. Estaba cansada y con hambre. Tomé la toalla y me empecé a quitar todo el sudor y luego tomé agua.

Me acerqué a Maya y toqué su hombro. Ella se quitó los audífonos y me miró. —Vamos a comer algo, ya tengo hambre.

—Sí, yo también, pero pidamos pizza, no tengo ganas de cocinar —me respondió mientras enrollaba sus audífonos.

—Yo les invito —se ofreció Peter.

—Por mí está bien —acepté su propuesta.

—A mí me da igual —dijo Maya mientras terminaba de enrollar los audífonos y los ponía a un lado de ella.

—El número de la pizzería está en la cocina —le dije a Peter mientras quitaba la música.

—Ya vuelvo —Peter salió de la sala para ir a la cocina.

—Escribí dos capítulos y creo que son buenos —Maya estaba viendo la pantalla emocionada.

—¿Y cuándo los voy a leer? —le pregunté acercándome a ella.

—Déjame verificar que esté todo bien y te los voy a enviar por correo, voy a subir a buscar mi teléfono, ya vengo —Se levantó y empezó a subir las escaleras.

—Ya llamé, vienen en treinta minutos más o menos —informó Peter, entrando a la sala—. ¿Y Maya? —preguntó al ver que no estaba.

—Subió a buscar su celular, no lo bajó para evitar distracciones —Él asintió y se sentó frente a mí.

—¿Qué puedo hacer para que me vuelva a hablar? —me preguntó sin rodeos.

—Bueno, definitivamente traerle una tarta no te ayudará —le dije, alzando mis hombros.

—Por favor, Mía, sé que fui un idiota, lo acepto, pero ayúdame —Peter merecía que Maya no le hablara, pero verlos así me distraía y era algo incómodo.




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