Lunes
16 de Agosto
7:50 AM
Mía
Ya han pasado dos semanas. Las clases han sido cada vez más intensas. Drake y Sarah me han ayudado mucho; hay días en los que tomo clases con solo uno y otros en los que están los dos. He mejorado mi postura y mi técnica. Cada día entiendo mejor los pasos, y su ayuda ha sido de gran apoyo.
Por otro lado, Maya sigue frustrada con sus clases y su relación con sus compañeros es peor. La chica Sophie se convirtió en la "reina" y Maya no la soporta.
También hemos tratado de averiguar más sobre la conversación que escuchamos de papá, pero aún no hemos conseguido nada. Lo que sí es seguro es que está más raro y un poco paranoico, pero vamos a seguir buscando.
—Creo que voy a vomitar. Es mi primer parcial y no entendí nada de lo que leí —Maya estaba cansada y frustrada; tenía ojeras y le costaba mantener los ojos abiertos.
Hoy Peter se ofreció a llevarnos. Me dejarán a mí primero y después se irán juntos a la universidad.
—Eso es una porquería —dije. Llevamos tres días seguidos tratando de entender el tema de su examen, pero es realmente complicado. Anoche prácticamente no dormimos. Estoy tratando de ayudarla en todo lo que puedo.
—Maldigo el día en que decidí estudiar Derecho. Definitivamente esto no es para mí —dijo Maya mientras se tomaba un café ultra grande que le preparé esta mañana.
—Son las primeras semanas, siempre son las más complicadas. Poco a poco vas a ir agarrando el ritmo —le dijo Peter mientras manejaba. Últimamente estaba relajado y tranquilo; había dejado el tema de nosotros en paz, lo cual era muy bueno, y me trataba como a una hermana.
—No he tenido tiempo de actualizar la historia, trataré de hacerlo hoy para no perder seguidores. —Maya también ha estado muy pendiente de su historia. Le va muy bien y tiene muchos seguidores, pero hay otro escritor que tiene un poco más que ella. Sé que puede lograrlo.
—¿Cuál historia? —le preguntó Peter.
—Es un proyecto que tengo, pero no quiero revelar mucho por si no sale bien.
Maya no quiso decirle nada a nadie más, ni siquiera Ruth sabe de la aplicación y el concurso.
—Sabes que puedes confiar en mí, Maya.
—Lo sé. Solo espera un poco más y tú y Ruth lo sabrán.
—Bueno, por lo menos no soy el único por fuera, eso me hace sentir mejor.
Maya se dispuso a seguir estudiando y yo a ver videos de la profesora Ángela bailando. De lejos se puede ver que sabe lo que hace y el amor que siente. Esta semana ha sido muy dura con todos, pero siento que especialmente conmigo. No creo que sea mala, solo es exigente, por lo cual siempre termino agotada al final del día.
—No puedo creer que tú también tengas examen y te veas así de radiante —Maya lo miró de arriba abajo con incredulidad.
—Tengo diferentes hábitos de estudio y amo mi carrera. Mayormente entiendo todo a la primera —nos dijo el rubio alzando los hombros.
—Creo que te odio —le dijo Maya suspirando.
—Eso quiere decir que realmente me amas —Peter le guiñó un ojo y le dio una sonrisa coqueta.
Peter volvió la vista al frente. Maya estaba roja y en trance en su asiento. Peter nunca había tenido una reacción así con ella. Ella volvió a lo suyo, pero seguía roja y empezó a jugar con su cabello. Yo estaba luchando para no reírme.
—¿Te dejo donde siempre, Mía? —me preguntó Peter. Ya faltaba poco para llegar.
Lo pensé. Era muy temprano y faltaba mucho para mi clase; además, Diego no llegaba hasta más tarde.
—Déjame en el departamento de Música, por favor.
—¿Vas a ir a ver a Drake? —me preguntó Maya con una sonrisa, pero no me dejó responder—. Hace tiempo que no lo veo —hizo una carita triste—. Mándale mis saludos, espero verlo pronto.
—Yo le digo —respondí con una sonrisa.
No estaba segura de si hablaría con él. Hoy no tenía tutoría con ninguno, pues ambos tenían compromisos y me dieron el día libre. Iba a ver su clase, pero no a interrumpir.
Entramos en la academia y doblamos a la derecha para ir al departamento de Música. Nunca lo había visto, ni siquiera por fuera. Al acercarnos, noté que la estructura era similar al departamento de Baile, pero los colores eran distintos y tenía mucha más vida. Los estudiantes se veían menos rígidos, más relajados.
Peter se estacionó y empecé a tomar mis cosas para bajar.
—Te quiero, abejita, suerte —me acerqué a mi hermana y le di un beso y un abrazo.
—Yo también, conejito. Nos vemos más tarde.
Después me acerqué a Peter. —También te quiero. Nos vemos, rubio —Le di un abrazo y abrí la puerta.
Caminé a la entrada. El ambiente era muy diferente. La gran mayoría me sonreía. Aquí no se veía a nadie apartado o solo; estaban reunidos en grupos. Yo, en cambio, no encajaba. Como papá se fue a trabajar temprano, me vestí de una vez con la ropa de entrenamiento. Llevaba el cabello recogido de forma rígida y mi forma de caminar era muy controlada; aprendí a mantener mi cuerpo derecho.
Aquí, todos vestían como querían, sin uniformes, y tenían el cabello de diferentes colores. Algunos tenían perforaciones y se veían geniales, parecían estrellas.
Entré en el edificio y busqué la cartelera para ver en qué salón podía encontrar a Drake, pero no la encontré.
—¿Te ayudo, linda? —Al escuchar la voz, sonreí. Volteé a saludar a Sarah, que me dio un abrazo.
—La verdad es que estoy un poco perdida —le confesé.
—Las cosas son un poco diferentes aquí, no hay cartelera —me dijo con una sonrisa y empezó a caminar, haciéndome una seña para seguirla.
—¿Y cómo saben a cuál salón ir?
—Bueno, aquí los profesores usan todos los salones. Todos son diferentes, diseñados para enfrentar a los estudiantes a distintas situaciones en el mundo del espectáculo. Se les entregan horarios con el salón que les toca ese día.
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Editado: 18.01.2026