Baile y Música

Fiesta y sorpresa parte 1

Sábado
21 de Agosto
2:00 pm

Mía

Hoy es la fiesta de Manuel y las chicas y yo decidimos tener un día de chicas: ir de compras, a la peluquería y comer un helado.

Le dijimos a papá que iríamos a la fiesta con la diferencia de que él cree que será el cumpleaños de un compañero de Maya, y que después dormiremos en casa de Ruth. Aceptó, pero a cambio Maya y yo tendremos que limpiar toda la casa. Siempre lo hacemos, así que aceptamos.

—Mía —Maya estaba tocando la puerta de mi habitación—. Ya llegó Ruth, vámonos.

Agarré mi cartera con el celular y bajé con Maya. Papá estaba viendo su computadora en la sala de estar, pero cuando llegamos la cerró rápidamente. Maya y yo fingimos no darnos cuenta.

—Ya nos vamos, papá —le avisó Maya.

—Cuídense, nos vemos más tarde. —Las dos asentimos y salimos.

Antes de que el día termine volveremos para arreglarnos en casa y nos iremos con Peter. Después, él nos dejará en casa de Ruth.

Como cada entrada admite tres personas y tenemos dos invitaciones, decidimos invitar a Peter, quien preguntó si podía llevar a alguien más y le dijimos que sí, y también invité a Diego, que aceptó con mucho gusto. Desde que conoció a Ruth, me pregunta por ella, y al saber que iría dijo que sí. Nos encontraremos con él en la fiesta.

—Cada día me convenzo más de que papá nos está ocultando algo, y tengo el presentimiento de que es algo importante —me dijo Maya apenas salimos.

—Sí, lo sé, por eso pienso que Drake tiene razón al decir que debemos hablar con la abuela.

—No estaba muy convencida, pero es lo único que tenemos. Hay que intentarlo.

Las dos caminamos al auto. Maya se montó adelante y yo atrás.

—Hola, muñequitas hermosas —nos saludó Ruth y arrancó el auto—. ¿Listas para un día de belleza?

—¡Sííí! —gritamos Maya y yo al mismo tiempo.

—La verdad es que debimos hacer esto hace tiempo, mis uñas dan pena —Maya veía sus uñas y luego negó.

—Últimamente tenemos muchos compromisos y les tengo una noticia que, en lo personal, me tiene emocionada. Hablé con mi mamá calmadamente y aceptó que trabaje, y no solo eso, me consiguió uno en el restaurante donde trabaja —nos contó Ruth con una gran sonrisa.

—Esas son buenas noticias, ¿cuándo comienzas? —Me puse en medio de los dos asientos para estar más cerca.

—A partir del lunes. Después de que te deje en la academia voy al restaurante y tengo chance de buscarte y dejarte con Maya.

—Igual, tranquila, cuando no puedas tomaré un taxi hasta la universidad —le dije para que no se preocupara.

—O que la lleve Drake, él muy amablemente se ofreció —le dijo Maya con una sonrisa pícara a Ruth.

—Vaya, vaya, pero mírala.

—Eso no quiere decir que haré que sea mi chófer personal, y solo lo dijo por amabilidad —me excusé con las chicas, y Maya negó con una sonrisa mientras Ruth se reía.

—Claro que sí —dijo sarcásticamente Maya—. Y por eso te llevó al teatro, se ofreció ayudarnos a descubrir qué esconde papá, te besó muy cerca de los labios y te ayuda para que mejores. Pura amabilidad y nada de sentimientos.

—Te lo tenías bien guardado, Mía. Con un pretendiente así, yo estaría saltando de alegría —Ruth se quitó los lentes de sol y los puso sobre su cabeza.

—Maya solamente está exagerando —Maya me miró alzando una ceja—. Está bien, acepto que todo lo que dijiste es cierto, pero no quiero adelantar nada, solo somos amigos.

—Amigos que se escriben todos los días desde esa salida —me dijo con una mirada de reproche, y yo rodé los ojos.

—Cosita hermosa, solo admite que entre ustedes dos está naciendo algo más allá de la amistad —me dijo Ruth con voz de abuelita cariñosa, y yo reí.

—Pienso lo mismo, pero si lo admito en voz alta será real y no quiero ilusionarme mucho —les dije luego de un momento, y las dos asintieron.

—Créeme, te entiendo. Hoy voy a esa fiesta con la seguridad de que Manuel estará con otra chica —La voz de Ruth sonaba resignada.

—¿No han hablado? —le preguntó Maya con cautela.

—Desde la segunda cita no. Le envié un mensaje para volver a salir, pero ni siquiera lo vio, así que di un paso hacia atrás.

—Oye, si no quieres ir no vamos, quizás te presionamos —le dije poniendo una mano en su hombro, pero Ruth sonrió y negó.

—Nada que ver, yo nunca huyo y no lo haré ahora. Además, me invitaron y disfrutaré de la fiesta —dijo optimista.

Luego puso música de nuestro hermoso Ed Sheeran y cantamos todo el camino al centro comercial.

7:40 pm

Las chicas y yo volvimos de nuestro día de chicas. En la peluquería nos arreglaron las uñas e hidratamos nuestros cabellos. Yo pedí que me hicieran ondas y las chicas se lo dejaron liso. Compramos algunas cosas y vestidos para esta noche y después fuimos a comer.

Le presté el baño a Ruth para que se refrescara primero, y luego fui yo. Después iremos al cuarto de Maya, es la única de las tres que sabe maquillar, y nos terminaremos de arreglar ahí.

Al salir Ruth, entré yo. Recogí mi cabello con cuidado de no deshacer las ondas y entré a la ducha. Me sequé y me vestí dentro del baño. Era un vestido corto azul eléctrico con lentejuelas, la parte de arriba era ajustada y tenía una abertura en el escote, y la parte de abajo suelta. Me coloqué los tacones negros y me acerqué al espejo para recoger una parte de mi cabello con un gancho.

Al salir, Ruth me miró y me silbó. Yo me reí y fui a mi joyero. Busqué un collar que tiene varias mariposas colgando y me lo puse.

—Te ves hermosa, amiga. Si Drake no se apura, me hago lesbiana y te secuestro —Ruth estaba parada detrás de mí. Me guiñó un ojo, y yo volteé a verla.

—Mira quién lo dice, tú también estás súper hermosa. —Ruth había comprado un vestido rojo, con mangas, ajustado arriba y suelto abajo.




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