Baile y Música

Carta Oculta

Martes
24 de Agosto
12:30 pm

Mía

Habían declarado el día libre hoy. Ayer en la noche empezó a llover fuertemente y algunas vías estaban cerradas por el desborde de agua.

Ayer en la práctica me tocó hacer ejercicio de confianza con Diego y todo nos salió bien; de hecho, fue el único equipo en hacerlo bien, pero cuando nos toque con los otros no estoy muy segura de que nos siga yendo tan bien.

También vi a Drake y la práctica fue más divertida, o quizás se debe al hecho de que tenemos más confianza. Me mostró el video de nuestro baile; al parecer lo grabó Manuel en el salón de juegos, y me encantó. Le pedí que me lo pasara. También hablamos y quedamos en que la cita sería el sábado, para tener todo el día juntos. No quiso decirme adónde iríamos, pero ya tiene una idea.

El domingo llegamos muy cansadas y Maya se encerró en su habitación. Ayer tuvimos clases; Maya no quería ir por obvias razones, pero lo afrontó. No fue el mejor día de su vida.

Ya que hoy tenemos el día libre, estamos limpiando la casa cumpliendo con la condición de papá.

—No entiendo cómo es que tiene tanto polvo, ni afuera está tan sucio —Maya limpia la repisa donde papá tenía sus libros.

Nos levantamos temprano y ya casi terminamos, solo nos falta el despacho de papá.

—No solemos limpiar acá dentro solo cuando ya es muy necesario —le recordé, limpiando el escritorio.

—Deberíamos hacerlo más seguido —Cada vez que movía un libro estornudaba.

—Si quieres, cambiamos.

—Sí, por favor, siento que mi nariz no soportará más. —Ella bajó las escaleras y cambiamos de lugar.

Es muy cierto lo del polvo, pero yo lo soporto un poco más.

—Sé que ayer fue un día difícil, pero no me dijiste qué pasó. ¿Quieres hablar de eso? —Volteé a verla e hizo una mueca con la boca—. Aunque si no quieres, no es necesario.

—No, sí quiero hablar. Bueno, la verdad no hay mucho que contar. Sophie le contó a su grupo lo que pasó en la fiesta y resulta ser que su grupo es todo el salón, y tuve que soportar todo el día las burlas. Pero en otras noticias, pasé todos los parciales, y en cada uno la nota mejoró. Pensé que iba a perder el semestre.

—Me alegro mucho, vas mejorando —Decidí evitar el tema de las burlas y la reinita.

—Logré igualar al otro competidor, tenemos el mismo número de seguidores, pero su historia es muy buena, será difícil superarlo —Volteé a verla y sacudía los muebles.

—Pero la tuya también es muy buena. Le dije a Diego que te apoyara y él le dijo a varios amigos. —Ella volteó a verme rápidamente y entendí su expresión.

—Tranquila, le dije que encontré la app y me parecía muy buena la historia, que debíamos apoyar a la escritora y él pensó lo mismo al ver la historia —Alcé mis hombros y ella relajó su expresión.

—Siento la presión, la universidad, la historia y ahora lo de Peter. No sé, siento que me ahogo. —Traté de bajarme de las escaleras para hablar con ella y pisé mal.

La escalera se movió y para evitar caerme agarré lo que estaba a mi alcance, los libros, pero de nada sirvió. Caí sobre la alfombra con varios libros sobre mí. Maya empezó a reír y trató de ayudarme, pero la risa no la dejaba. Cuando se calmó, se acercó y me dio una mano.

—¿Estás bien? —preguntó, aún riéndose. Yo me sacudí el polvo y la miré.

—Con mucho polvo encima, pero sí, ayúdame a recoger esto antes que papá salga de su habitación y vea que tiré todo esto. —Ella se agachó junto a mí y recogimos todos los libros, pero de un libro salió volando un sobre.

Maya lo recogió. —Está abierto, no tiene remitente, pero dice que es para papá. —Las dos vimos la carta y "sin querer" Maya hizo que la carta saliera del sobre—. Bueno, se salió, sería una lástima que viéramos el contenido.

Me acerqué a ella y abrió la hoja. No era mucho lo que tenía el papel, pero confirmaba nuestras sospechas de que papá nos ocultaba algo.

"Mateo no podrás seguir ocultando el pasado y alejando a las chicas de la verdad

D A"

—¿De la verdad? —pregunté con el ceño fruncido.

—¡Chicas, llegó la comida! —Papá nos gritó desde el comedor.

Maya y yo recogimos todo lo que tiré antes de que papá nos volviera a llamar o entrara.

—Espera, voy a tomarle una foto —Paré a Maya antes de que guardara de nuevo la carta—. Nos puede servir más adelante.

—Tienes razón, quizás la abuela reconoce la letra.

Terminamos de colocar todo en su lugar y salimos al comedor, donde papá nos esperaba con todo listo.

Maya y yo tomamos asiento, no podía dejar de pensar en la carta, tengo muchas ganas de preguntarle a papá sobre la carta, pero considerando que estaba escondida, no creo que quiera hablar de eso.

—Maya, hablé con el director de tu escuela, tus notas no son muy favorables, aunque me alegra que no hayas aplazado, pero espero más de ti —Se llevó el tenedor con pasta a la boca, viendo a Maya.

—Estoy en un proceso de adaptación —le dijo Maya, moviendo su comida.

—Hablando con mis amigos, me enteré que no has entrado a ninguna de sus clases, Mía —Al principio sentí nervios pensando que me descubrió, pero me calmé para no delatarme.

—No quería sentir presión extra, busqué clases donde no conociera a nadie —Me encogí de hombros como si fuera cierto.

Al paso que voy, conseguiré ser una mentirosa profesional y robaré bancos.

—Las dos tienen mucho potencial y siento que lo están desperdiciando. Maya, conozco a la mayoría de tus profesores, son buenos amigos míos y necesito que mejores. Y Mía, ellos son los mejores, considera entrar a una de sus clases —Él seguía comiendo tranquilo mientras Maya y yo queríamos desaparecer.

La comida se hizo pesada, solo podía pensar que papá me descubrirá en cualquier momento y tendría que dejar la academia, y es lo que menos quiero.




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