Sábado
28 de Agosto
10: 30 AM
Mía
—Me gusta, me veo linda —Me veía en el espejo, Maya terminó de hacerme un trenzado al inicio del cabello.
—Lo sé, te ves hermosa —Decidí ponerme un pantalón negro alto, un body blanco, una chaqueta negra y las Vans. Drake me pidió que me abrigara. Aún no sé a dónde vamos, pero me imagino que necesito estar abrigada.
—Ahora es mi turno —Ruth prácticamente me sacó de mi asiento para empezar a arreglarse.
Hoy también sería su salida con Manuel. Cuando vi a Diego, estaba decaído, pero no me dijo nada hasta dos días después. Ese día cancelé la práctica con Sarah y me fui a comer helado y a recorrer toda la academia con Diego. Nos tomamos muchas fotos y empezamos a buscar candidatas para que superara a mi hermosa amiga.
—Quiero unos labios llamativos, que no pueda resistirse —Maya buscó entre sus labiales y se los mostró a Ruth para que eligiera uno. Eligió un rojo muy llamativo, pero bonito.
Yo estaba mordiendo mis uñas con mucha ansiedad. Drake vendría a buscarme a casa y vería a papá. Le dije para vernos en otro lado, pero insistió en buscarme aquí para que mi papá viera que era en serio.
Maya me pegó en las manos haciendo que las alejara. —¡Oye! Eso dolió —Fruncí mi ceño, quejándome.
—No te pinté las uñas para que las arruines —me reprendió, y yo me dediqué a ver el celular esperando que me avisara que llegó.
—Dios mío, Maya te amo, estoy quedando fabulosa —Ruth estaba cerca del espejo admirando el trabajo de Maya.
—Ruth, siéntate para poder terminar —Maya la tomó del hombro y la volvió a sentar.
Maya y Ruth seguían peleando, Maya trataba de que se quedara quieta para terminar de arreglarla y Ruth quería ver todo el proceso. Busqué la cámara en mi celular y las grabé.
Al guardar el video, vi el mensaje de Drake: ya había llegado. Mis manos empezaron a sudar y sentía náuseas.
—Llegó Drake —Las dos dejaron de pelear y voltearon a verme.
—Vamos a estar contigo, todo saldrá bien.
Las tres bajamos las escaleras y papá estaba abriendo la puerta. Drake había tocado el timbre.
Al verlo, solo pude sonreír, como siempre, estaba vestido todo de negro y se veía muy guapo. Papá lo miró de arriba abajo y fue mi señal para acercarme.
—Papá, él es Drake, un amigo —Drake le sonrió amablemente y le tendió una mano a papá.
Papá lo miró, pero finalmente le dio la mano. —Mateo Barnes, el padre de Mía y Maya.
—Bueno, nosotros nos vamos —Tomé a Drake del brazo para irnos rápido. Él miró a las chicas y las saludó.
Apenas dimos un paso y papá nos detuvo.
—Me gustaría que hablemos en mi despacho un momento —Papá miró a Drake, y él asintió.
Pero yo estaba entrando en pánico. Antes de que él entrara, lo volví a tomar de una manga.
—Nos conocimos en la universidad —le susurré. Él frunció el ceño, pero aceptó.
Estaba dando vueltas por el salón en círculos. Me estaba matando no saber de qué hablaban. Las chicas se quedaron acá abajo "dándome apoyo moral", pero en realidad estaban viendo videos de gaticos en el celular.
Cinco minutos después, pude ver que Drake abrió la puerta, haciendo que mi corazón se alterara, pero al verme, me sonrió cálidamente y mi corazón se calmó.
—Ya podemos irnos —me dijo divertido al ver mi cara, estoy segura que estoy pálida.
Los dos salimos de casa y nos montamos en su auto. Drake estaba relajado y hasta puso música, yo solo lo veía tratando de entender qué sucedió allá dentro, pero parecía no querer decirme nada.
—¿Qué? —me preguntó con una sonrisa al ver que no dejaba de mirarlo.
—¿Qué sucedió? ¿De qué hablaron? —Aproveché para preguntarle.
—Tu padre solo quería estar seguro de que todo estaría bien y no estoy jugando contigo, quería estar seguro de que su hija estaba en buenas manos, y yo me encargué de dejarle saber que no podrías estar en mejores manos —Me guiñó un ojo y sentí mi cara calentarse.
—¿Te preguntó cómo nos conocimos? —le pregunté luego de reponerme.
—De hecho, sí. Le dije que fue un simpático encuentro, que yo iba pasando fuera del baño y me diste con la puerta, pero tranquila, según él, esto pasó en la universidad —Yo volteé a mirarlo de nuevo y él solo sonreía.
—No puede ser, qué vergüenza —Me tapé el rostro y escuché su risa.
—Pero tranquila, eso lo hizo sonreír y dejó muy claro su orgullo cuando le conté que paraste el sangrado. Debajo de esa fachada de hombre duro, es una buena persona.
Yo coincidía con Drake, aunque no dije nada, sabía que papá tenía un gran corazón, solo necesitaba esa chispa que lo encendiera de nuevo.
—¿Y adónde vamos? —le pregunté luego de un rato.
—Ah, no, señorita —Empezó a negar con la cabeza—. No volveremos a lo mismo, solo relájate y espera que lleguemos.
Yo suspiré, pero me acomodé mejor en el asiento.
—¿Puedo conectar mi celular al equipo? —Drake asintió y no necesité más para buscar mi celular—. Tengo una duda, ¿cuántos autos tienes? Siempre que te veo vas en uno distinto.
—Tengo tres que son míos y otros tres que son de Arturo. Procuramos cambiar de auto por la prensa y como no son llamativos no suelen seguirlos —Él se encogió de hombros restándole importancia, pero sí era cierto que los autos no eran llamativos, más llamaba la atención el de Peter. Claro que tenían los vidrios polarizados, pero de resto era algo casual.
—Buena estrategia.
—Idea de Arturo, nos ha servido muy bien.
—Se nota, las veces que hemos salido nadie nos ha molestado.
—¿Qué sucedió con Maya y el chico? —me preguntó de repente.
—Él está confundido, no sabe lo que quiere y por el momento serán solo amigos hasta que lo descubra.
—Pero eso es una tontería, es obvio que le gusta —Que dijera eso llamó mi atención.
—¿Por... por qué lo dices? —Volteé a verlo, confundida.
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Editado: 18.01.2026