Baile y Música

¿Quieres...?

Viernes
17 de septiembre
10: 00 Am

Drake

—¿Y qué te dijo? —Me preguntó Manuel por la bocina.

—Primero trató de explicarme por qué se fue y después trató de convencerme de volver con ella —le respondí mientras veía a los chicos ensayando.

—Esa chica no me convence, algo se trae entre manos.

—Está diferente, no es la misma que conocí, algo cambió —Afirmé, acordándome de cómo me habló y la mirada que tenía.

—O quizás siempre fue así y no nos dimos cuenta.

—Hablamos después, tengo que cortar, estoy en clase —le dije cuando vi que los chicos terminaron con la canción que les asigné.

—Está bien y suerte en tu cita —Fue lo último que dijo y cortó.

—Bien, chicos, todos al centro —Los llamé al entrar de nuevo a la sala—. Quiero informarles que la clase de mañana será al aire libre, harán una pequeña presentación en equipo, las canciones que practicaron hoy las harán en público, quiero ver cómo manejan la situación y se desenvuelven.

Todos asintieron y volvieron a practicar para mañana.

1:30 p.m.

Voy un poco tarde al salón de Mía, pero se me fue el tiempo ayudando a un alumno con los arreglos de su canción.

Entro al departamento y decido subir las escaleras, está en el tercer piso, no es mucho lo que tengo que subir.

Al abrir la puerta, ella está junto a Diego hablando.

—Perdón por la tardanza —Es lo primero que digo al abrir la puerta y los dos me ven con una sonrisa.

—No hay problema, Diego se quedó haciéndome compañía mientras llegabas —Ella se acercó y me saludó.

—Pero ya que llegaste, voy de salida —Diego recogió sus cosas y se despidió de ambos para salir.

—Bueno, nosotros también nos vamos —Mía me tomó del brazo y salimos del salón, noté que se cambió el uniforme y usaba un vestido.

—Estuve a punto de preguntar a dónde vamos y luego recordé que siempre te digo que es sorpresa y creo que te vengarás si lo pregunto —Ella me sonrió y afirmó.

—Pero no te preocupes, no es lejos —Los dos entramos al ascensor.

—Deberías usar las escaleras, son solo tres pisos.

—Nah, me da flojera, además pusieron un lindo ascensor para usarlo, y eso hago, contribuyo con la academia, soy buena ciudadana —Alzó sus hombros fingiendo modestia.

—Pero las pobres escaleras están solitas —le dije con un puchero, pero ella negó con la cabeza.

Bajamos del ascensor y caminamos a la salida, no es normal ver estudiantes regados en el departamento de danza, normalmente son muy estrictos con ellos mismos y se quedan dentro de los salones, pero los pocos que quedan, como siempre, se nos quedan viendo, pero puedo ver cómo ya se acostumbró Mía, los primeros días trataba de esconderse o caminar rápido, pero ahora tan solo es ella.

—Las escaleras no me gustan, hacen que me duelan más mis piernas, suficiente tengo con las prácticas de la profesora Ángela.

—Es exigente, lo sé —Iba a seguir caminando al auto, pero Mía me tomó del brazo y empezamos a caminar al jardín de la academia.

—Estoy segura que cuando estemos más cerca sabrás a dónde vamos, pero finge sorpresa —me dijo con una hermosa sonrisa que no había visto antes.

—Soy buen actor, lo haré muy bien —le guiñé un ojo y noté cómo sus mejillas se colorearon un poco.

—Sabes, las clases cada vez me gustan más y aunque la profesora me presiona y lo hace mucho, siento que cree en mí, y en mi potencial, siento que puedo lograrlo —Cada vez que Mía hablaba del baile sus ojos se iluminaban y esta no era la excepción.

—Es más que obvio que puedes lograrlo, creo que ya entraste a la academia —le dije con sinceridad y ella se recostó en mi brazo mientras seguíamos caminando, aún no sé a dónde vamos pero cuando lleguemos a los desvíos lo sabré.

—Diego quiere hacer una reunión con nuestros compañeros para unirnos, pensé en invitar también a la profesora, eso nos evitaría fricción, pero no lo sé ¿Crees que es buena idea? —Ella me miró esperando una respuesta.

—Pienso que sería algo positivo, además a Ángela le gusta el compromiso y sé que esto hará que por lo menos empiecen con una rutina.

—Por el momento nos ha ayudado mucho, la técnica de todos subió de nivel y el control de nuestros cuerpos es casi perfecto.

—A ella le gusta preparar a sus bailarines hasta que den el mil por ciento, pero no saben lo que piden, una vez que les dé una rutina no los dejará descansar hasta que llenen todas sus expectativas y cuando eso suceda ni siquiera vas a querer escuchar la palabra "escaleras".

—Me gustaría decirte que estás exagerando, pero sé que es cierto.

Al pasar el cruce tenía una idea de a dónde vamos y tenía muchas ganas de ver lo que preparó.

—Ya hablé con Ellie y le dejé claro que solo somos amigos y que te dejará tranquila.

—Con razón hoy llegó de mal humor, bueno, siempre llega de mal humor, pero hoy estaba tan molesta que se equivocó tantas veces que la profesora la sacó de la clase, eso hizo que se enojara todavía más y tirara la puerta.

Los dos nos quedamos en silencio y como lo suponía, llegamos al salón vacío, así le decimos al salón donde conocí a Mía, siempre que se va a montar una galería o algunas ventas, usamos este salón.

—Le pedí ayuda a Sarah y Manuel y me ayudaron a organizar todo, consiguieron el salón —Me explicó con una gran sonrisa.

—Esto es una agradable sorpresa —le dije con sinceridad.

—Vamos —Me tomó del brazo y buscó las llaves para abrir la puerta.

—Ni siquiera a mí me prestan este salón, me siento levemente ofendido —Fingí decepción y ella sonrió.

—La verdad fue difícil, pero después de explicar la ocasión tu padre accedió —Ella abrió la puerta, y pude ver en el centro del salón una pequeña mesa para dos con comida encima y una vela, el ambiente era romántico.

—Esto es lindo —le dije con sinceridad.




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