Baile y Música

Riley, Michael y René

Domingo
3 de Octubre
8:00 AM

Mía

Drake rentó un carro para poder llegar a la casa de la abuela. Me estaba quedando sin uñas de tanto morder. Vi por el retrovisor a Maya, iba distraída con el paisaje, pero soy testigo de que anoche no pudo dormir. Las dos salimos al balcón para tomar aire, pero la ansiedad nos estaba matando a ambas.

Los chicos se quedaron durmiendo, les dejamos una nota para avisarles que nos veíamos en el aeropuerto. Estaba segura de que nos llenarían de preguntas, pero era algo que por el momento no me preocupaba.

—Tenía tiempo que no iba a la casa de la abuela, había olvidado lo bonito que era el camino —Murmuró Maya distraída en las palmeras, playas y turistas.

—La abuela nunca quiso mudarse por lo mismo —Recordé con una sonrisa.

—Algún día me gustaría vivir en un lugar así, lejos de la sociedad —Nos contó Drake.

—Sería todo un sueño —Le respondí con sinceridad y él asintió.

—Siempre he sentido que la abuela sabe más de lo que nos dijo, pero nunca ha querido hablar. Espero que esta vez sea un poco diferente —Dijo Maya.

Recordé todas esas veces que quise sacarle algo, pero nunca habló. Quizás me equivoqué, pero siento que esta vez será diferente; cuando la llamé, su tono de voz me hizo saber que estaba dispuesta a decir todo lo que sabía.

Me relajé y solo escuché la letra de la canción. Sonaba por todo el vehículo "Friend" de Ed Sheeran. Me gustaba mucho esa canción, de una manera reflejaba mi relación con Drake en esa canción.

Al llegar a la urbanización de la abuela, empecé a sentir cómo las mariposas hacían una danza africana. Drake se estacionó cuando le señalé la casa y el auto entró en un silencio total.

—Las espero aquí —Nos dijo Drake, pero yo volteé a verlo rápidamente.

—Me gustaría que entraras conmigo —Él hizo contacto visual conmigo y acarició mi mejilla con delicadeza.

—Sabes que estaré contigo, pero no quiero incomodar —Señaló disimuladamente a Maya, pero ella entendió.

—A mí también me gustaría que entraras. Gracias a ti estamos haciendo esto y quiero que nos acompañes hasta el final —Maya se había asomado por medio de los asientos para hablar. Drake asintió y bajó del auto. Las dos nos vimos y bajamos del auto juntas.

Los tres caminamos hasta la puerta. Maya tocó el timbre. No tuvimos que esperar mucho, la abuela no tardó más de un minuto cuando nos abrazó y nos llenó de besos.

—¡Están muy grandes, mis niñas bonitas! —Apretó nuestros cachetes. Maya hizo una mueca y yo reí, de verdad extrañaba a la abuela—. Les preparé galletas —Nos dijo con alegría, luego vio a Drake, alzó una ceja pero no borró su sonrisa—. ¿Y este joven tan apuesto? —Nos miró al terminar la pregunta.

—Abuela, él es Drake —Agarré su brazo y me pegué a él—. Mi novio —La abuela me miró para luego abrazar a Drake, eso lo tomó por sorpresa pero se lo devolvió.

—Un gusto, jovencito, pero anden, pasen —Los tres entramos a la casa.

Miré todo, estaba exactamente igual a como lo recordaba: la sala tan sencilla con pocas fotos de la familia en la estancia, a la abuela no le gustaban los adornos en extremo, si veías tres eran muchos, las paredes blancas y el olor a galletas en el aire.

—Tomen asiento —Nos dijo sacándonos de nuestro trance—. Iré por café y las galletas —La abuela se perdió por el pasillo y nosotros nos sentamos en los muebles.

—Se ven muy tiernas en esa foto —Drake señaló una foto donde las dos teníamos dos años aproximadamente. Estábamos disfrazadas de rumberas, pero yo me estaba chupando el dedo mientras Maya sonreía.

—Dime algo, Drake, ¿cuál es Mía? —Le preguntó Maya con una sonrisa.

—Si acierto, me deberás los tres primeros ejemplares de tus primeros libros, autografiados —Le dijo Drake con una ceja alzada.

—Acepto, pero si pierdes, deberás decir que soy la mejor cuñada en público, con nombre incluido y una hermosa foto —Drake se echó a reír y aceptó.

Drake se levantó y se acercó a la foto para examinarla, pero por su mirada podía asegurar que ya lo sabía desde que vio la foto. Maya no sabía a quién retó. Convivir con Drake me confirmó lo que él mismo me dijo: era muy observador y nada se le iba, creo que también tenía buena intuición.

—Mi hermosa novia es la de la derecha —Me señaló y yo sonreí, era cierto—. Desde pequeña pensando en solo comer —Picó mi mejilla y yo me sonrojé. Volteé a ver a Maya y estaba en shock.

—Pero, pero, ¿cómo? —Le dijo después de reaccionar—. Una vez le pregunté a Peter y Ruth y ninguno supo —Se quejó.

—Debo saber reconocer a la mujer de mi vida —Lo dijo tan simple, como si no le costara soltar esas palabras, no se veía forzado o algo antinatural, eso me hizo sentir como la persona más afortunada del mundo.

—Acá les traje, espero y les gusten —La abuela apareció con una bandeja, traía cuatro tazas de café y un plato repleto de galletas.

Drake se acercó a la abuela y la ayudó a colocar todo en la mesa, nos dio nuestras tazas y tomó la suya para sentarse de nuevo a mi lado.

Traté de tomar el café lo más rápido que me permitía su temperatura, no me desagradaba pero tampoco me encantaba, era como algo neutro, solo quería acabar con él para disfrutar las galletas.

—Sé que no vinieron hasta acá solo a tomar café —Dijo la abuela llamando nuestra atención—. Sé que buscan respuestas, respuestas que yo puedo darles. Quiero que sepan que antes no lo había hecho por respeto a su padre, ese hijo mío es muy testarudo y me hizo prometer que no diría nada hasta que ustedes fueran capaces de entender, pero llegó el momento, ¿no es así? —Terminó con una sonrisa triste.

—Abuela, sé que puede ser algo difícil, pero de verdad necesito saber, quiero conocer a mamá, quiero sentirla cerca, necesito saber quién fue —Maya estaba temblando, sabía que se estaba aguantando para no llorar.




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