Domingo
3 de Octubre
2:30pm
Mía
Drake se ofreció a llevarnos apenas llegamos. Las dos aceptamos por la misma razón que nos sentamos con él en el avión: necesitábamos espacio y silencio. Los chicos tenían muchas preguntas, querían saber a dónde fuimos y por qué habíamos llorado (no pudimos ocultarlo), pero ninguno dijo nada. Ellos lo entendieron, o más bien tuvieron que aceptarlo, les gustara o no.
—Gracias por traernos —Le dije con una sonrisa débil a Drake.
—Sabes que siempre que me necesites, estaré ahí —Me dio un beso en la frente y bajé del auto.
Maya ya me esperaba con las maletas, las dos nos vimos y asentimos para caminar a la casa. Escuchamos el auto de Drake alejarse. Me hubiera gustado tenerlo a mi lado, pero la conversación con papá sería diferente y sé que solo debíamos estar los tres.
Antes de que Maya pudiera introducir la llave, la puerta de nuestra casa se abrió y salió una muy sonriente Ellie. ¡ELLIE SALIÓ DE MI CASA! El dolor de cabeza aumentó. Cuando me vio, su sonrisa se hizo aún más grande.
—¡Mía! —Fingió sorpresa y alegría—. Pero qué linda casa, digna de una princesa —Dijo con sarcasmo—. Creo que adentro te espera tu padre, fue todo un gusto hablar con él —Se echó a reír y caminó hasta donde estaba. Se detuvo a mi lado y susurró—: Te dije que él no era para ti.
Me guiñó un ojo y siguió con su camino. Ni siquiera volteé a verla, mi corazón empezó a latir más fuerte, sentía que mi caja torácica se reducía. Necesité un momento para entrar a la casa, era más que obvio que Ellie le contó todo a papá.
—Le dijo —Dije en voz alta y Maya solo me miró en silencio.
—Debemos entrar y hablar —Ella me tomó de los hombros y entramos a la casa.
Acá había más silencio que en el cementerio. Las dos dejamos nuestras cosas en la entrada y cerramos la puerta. Estoy consciente de que papá sabe que llegamos, pero aún no hace acto de presencia.
Las dos caminamos agarradas de la mano a su despacho. Sinceramente, esperaba lo peor, estaba consciente de que le mentí con algo importante y lo más sensato es que esté molesto, pero sin importar nada, seguiré haciendo lo que amo, por ella y por mí.
Maya abrió la puerta de su despacho sin tocar. Papá estaba recostado en su asiento con las manos unidas viendo el techo, no sabía si estaba molesto, triste, o decepcionado. En lo personal, prefiero que esté molesto, nunca decepcionado.
Las dos nos quedamos paradas viéndolo sin saber qué hacer o qué decir.
—Tomen asiento —Nos dijo con voz neutra, no dejó salir ninguna emoción.
—Antes que nada, sé que estuvo mal mentirte, pero tenía miedo de que no me dejaras. Toda nuestra vida te has encargado de dejarnos claro que odias ese mundo, que no te gusta y la verdad no lo entendía hasta hoy, y puede que pienses: "Mía me está desafiando", pero no es así, yo solo quer...
—Mía —Interrumpió papá, pero yo seguía en mi mundo dándole explicaciones y disculpas.
—Ok, lo acepto, está mal y quizás merezca un castigo, pero no puedo dejar la academia —Seguía moviendo las manos como si eso me ayudara y me acordé cómo se enteró y entré en pánico al saber que habló de Drake también—. Me imagino que también sabes que Drake es cantante, pero no es mala persona, es muy respetuoso y lo quiero mucho, si no estás seguro, pregúntale a Peter, sabes que él es un odioso, pero Drake le cae bien. Ese es un gran paso, ¿no? —Y contra todo pronóstico, papá se echó a reír, pero no era una risa sarcástica, irónica o la típica de "estás en problemas". Él reía divertido.
—Esa chica debe odiarte mucho —Dijo papá divertido. Yo miré a Maya, pero ella tenía la misma cara que yo: estaba confundida y mucho. Esperaba sus gritos y molestia, de hecho esperaba que quisiera mandarme a otro país o algo así—. No cualquiera se toma la libertad de seguirte, tomarte fotos y luego ir hasta la casa de tu padre para acusarte —Papá me pasó una carpeta. Al abrirla, vi fotos mías practicando, con Drake, incluso había artículos donde dejaban clara su fama, también habían fotos con los chicos. Diego tenía razón, esa chica da miedo.
Pero yo miré a papá y estaba tranquilo, no parecía querer gritarme.
—Y-yo no lo entiendo —Pasé mi mirada de las fotos a papá y viceversa—. ¿No estás enojado? —Le pregunté con cautela.
—Al principio lo estaba, me molestó mucho saber que me escondías cosas y pretendían engañarme, pero luego pensé en que era mi culpa. Debí darles más confianza, más libertad, dejarlas hacer lo que quisieran, pero ya era un poco tarde para el arrepentimiento, así que dejé que siguieras hasta que decidieras tocar esa puerta para decírmelo —No me veía, pero podía apostar que tenía el ceño fruncido y la boca abierta. ¿Acaso él lo sabía? Pero, ¿cómo? ¿No estaba molesto? Pero... ¿qué rayos?
—Espera, espera —Le dijo Maya confundida—. ¿Desde cuándo lo sabes y cómo? —Preguntó mi hermana lo mismo que yo deseaba saber.
—Ay, vamos, chicas —Nos miró como si fuera obvio—. Yo soy su padre, les cambié el pañal y les daba el biberón, no pueden engañarme. No voy a mentir, al principio me lo creí, pero se notaba que estabas diferente, Mía, más feliz, llena de vida. Además, no necesitan mucho al Señor Esteban, y empecé a sospechar, así que le pedí el favor que las siguiera a ambas, y así lo hizo. El día que Drake vino a hablar conmigo, yo ya sabía todo, y se lo hice saber, bueno, no todo, solo que sabía que él era cantante, pero le pedí el favor que no te dijera nada, no quería presionarte y que me contaras todo, quería la verdad de tu boca cuando estuvieras lista, no antes, y tú tampoco sabes ocultarle nada a tu padre —Le dijo con una sonrisa a Maya—. Sé que te gusta Peter desde hace un tiempo —Adentro de mi mente le puse pausa a la Mía en shock para hacer el baile de la victoria. Yo sabía que hasta papá se había dado cuenta. Peter no es más distraído porque no puede—. También sé que una editorial quiere hablar contigo, y te haces pasar por tu hermana en las clases de mi amigo, me mandó una foto y supe que eras tú —Terminó con una sonrisa triunfante.
#978 en Novela contemporánea
#151 en Joven Adulto
romance acción drama reflexión amistad, gratis, amoradolecente
Editado: 22.03.2026