Baile y Música

Después de la calma viene la tormenta part.2

Domingo
3 de Octubre
5:40 pm

Mía

El viento soplaba fuerte y frío como si tratara de avisar que algo se acercaba. Sentía cómo mi cabello se iba enredando, pero no me importaba. La presión en el estómago aún no se iba, era algo que no entendía; ya había pasado lo peor, confrontar a papá. Quizás solo eran nervios por ir a la casa de los mejores amigos de mamá. Traté de no prestarle atención y dejarme llevar por la sensación de libertad que me brindaba el aire soplando fuerte en mi cara, abracé mis piernas y me dejé llevar por la sensación.

Aunque Maya seguía molesta con papá, le hablaba e iba de copiloto. A mí me gustaba más ir en el asiento de atrás, me sentía más cómoda para revisar el celular o estirarme, aunque las cosas cambiaban cuando iba con Drake, solo me importaba mirarlo, me gustaba su perfil y la forma en que se movía su cabello. Sonreí ante el recuerdo.

Llevábamos un rato en el auto. La casa de ellos quedaba más hacia la civilización, mientras mi casa está más en una urbanización reservada. Al llegar podía ver las luces de los anuncios, los grandes edificios y las tiendas cerca. Sabía que la vida iba un poco más rápida aquí, sin embargo, estaba de acuerdo con Drake, prefería la tranquilidad de la costa y su serenidad.

—Creo que voy a estacionar por acá —avisó papá. Estábamos afuera del edificio donde vivía Ángela y casi toda la acera estaba ocupada de autos.

El edificio era muy bonito y modesto, pero se veía elegante. El estilo me recordó a la profesora, creo que sé por qué eligió este lugar.

Los tres caminamos al edificio. En la puerta vi a un señor muy guapo con un lindo perrito en las manos; creo que era el esposo de la profesora. Bueno, era él. Saludó a papá con un asentimiento de cabeza, pero fue grato cuando nos abrazó a Maya y a mí. No lo sentí como una invasión a mi espacio, fue espontáneo y se sintió muy bien. Se presentó con nosotras, se llamaba Jay.

Todos nos montamos en el ascensor. El ambiente era extraño, no puedo decir que era incómodo, pero tampoco era ideal, estaba entre esos dos. Podía sentir un poco de tensión entre mi papá y Jay.

Cuando por fin llegamos, Jay nos guió hasta la puerta para abrirla. La decoración era minimalista y moderna, se veía que todo estaba en su lugar, me gustaba este lugar.

—Tomen asiento, les traeré algo para beber, Ángela ya viene —Le hicimos caso y nos sentamos. A simple vista, Jay me caía muy bien.

—Buenas noches —Escuchamos decir. De inmediato reconocí la voz, la persona que llevaba viendo los últimos dos meses.

Ella se sentó frente a nosotros, podía ver que sus manos temblaban levemente, estaba nerviosa y no la culpaba.

Jay apareció con bebidas calientes para todos.

—Disculpen la demora, estaba acostando a Isaac —Trató de explicar ella con una sonrisa—. Es el sobrino de Jay —Dijo cuando vio mi cara de confusión.

Una vez leí un artículo donde decía que ella no podía concebir, pero que a su pareja no le importaba y se quedó con ella. Nunca vi fotos de Jay o su nombre, Ángela era muy celosa de su privacidad, además Jay no pertenecía al mundo artístico.

—C-Cuando viste el vídeo, ¿sabías quién era? —Eso me rondaba por la cabeza desde que Drake dejó salir su nombre.

—Al principio no —Negó lentamente con su cabeza—. No voy a negar que me hiciste sentir algo, era como si te conociera, pero sí me la recordaste, la misma forma de bailar. Cuando llegaste al estudio y pude verte de cerca lo supe, la verdad es que y-yo —Su voz se quebró— quería abrazar-rte. Cuando bailas eres su vivo retrato, pero me contuve, no quería lastimarte —Ella mordió su labio inferior y Jay la acercó a él. Después miró a Maya con una sonrisa—. Tú debes ser Maya.

—Y tú debes ser Ángela —Le respondió jugando Maya. Ángela rio—. Mía dice que eres una de las mejores y una estricta profesora, pero también eres muy bonita, pareces modelo —Le dijo Maya con una gran sonrisa, estaba aligerando el ambiente.

—¿Cierto? —Preguntó Jay besando la mejilla de su esposa—. Soy un hombre inteligente —Dijo jocoso.

—Nosotros imaginamos este momento por mucho tiempo, y de hecho habíamos practicado lo que diríamos, pero creo que olvidé todo —Dijo riéndose Ángela.

—Básicamente queríamos conocerlas, que ustedes hicieran lo mismo con nosotros y poder formar parte de sus vidas y viceversa —Nos dijo Jay un poco más relajado.

—Es muy curioso que lo digas, es lo mismo que nosotras queríamos —Le dije riendo.

Me gustaba el ambiente que había en la habitación, ellos no estaban siendo invasivos, todo estaba fluyendo. Podía ver por qué fueron elegidos como "Mejores Amigos," eran personas en las que podías confiar.

Antes de entrar en el tema de mamá, nos hablaron de ellos, nos contaron un poco de su vida. De Ángela conocía la mayoría, yo seguía su carrera, pero me gustó escucharlo de su boca: le gustaba bailar desde los cinco y siempre fue buena, siempre destacó, la academia la descubrió y fue la estrella, ella llegó muy lejos. También conocimos más de Jay, es un empresario muy exitoso, con una hermana que está casada y tiene un hermoso bebé, Isaac, el bebé que cuidan.

También nos contaron de cómo se conocieron. Lo hicieron antes de conocer a mamá. Al principio se llevaban mal, Jay creía que ella era una princesita mimada y Ángela creía que Jay era muy creído y altanero. Con el tiempo se dieron cuenta de que estaban juzgando mal al otro y quedaron como amigos. Después llegó mamá a la vida de ambos y les dijo que entre ellos había química. Ellos no lo creían, pero dos años después de la muerte de mamá se dieron cuenta de que siempre estuvo esa conexión entre ambos.

—No fue fácil, ella debía viajar mucho, tenía muchos compromisos y presentaciones, en ese momento mi empresa apenas estaba surgiendo y no podía irme y acompañarla, pero la confianza y el amor fue la clave para superar todos los obstáculos —Nos contaba Jay.




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