Lunes
11 de Octubre
2:00 pm
Mía
Ya habían pasado ocho días desde el accidente de Maya y aún no despertaba. Lo bueno es que está fuera de peligro, sus costillas han estado sanando y algunos moretones desaparecieron, aunque aún le quedan muchos otros. El doctor nos dijo que el estado de coma ha servido para que bajara la presión en su cabeza, solo nos queda esperar a que ella despierte y ver si tiene algunos problemas de visión o audición.
Los dos primeros días no quise despegarme de su lado, literalmente vivía en su cuarto, pero papá habló conmigo y me hizo entrar en razón: a Maya le gustaría que siguiera mientras ella se mejora.
Volví a la academia, y aunque lo hice muy mal al principio por estar pensando en Maya, Ángela me ayudó mucho. Dijo que canalizara mis sentimientos en el baile, que lo dejara fluir, y funcionó.
Ya empezamos con la rutina que faltaba. ¿Lo malo? Ellie está en nuestro grupo y se molestó mucho al darse cuenta de que su plan no funcionó, pero en lo último que podía pensar era en ella.
Por otro lado, Peter tampoco se ha despegado de Maya; todos los días después de salir de la Universidad va y le lee, le habla y no se despega de su lado.
Todos los chicos también han estado muy pendientes; el cuarto de Maya está lleno de peluches, cartas y globos, todos estamos muy seguros de que sanará.
El conductor del vehículo se había quedado sin frenos, no iba borracho, tampoco incumplió ninguna ley. Papá y yo decidimos no levantar cargos, en este momento no era importante. La señora que estaba a cargo de los niños en realidad es su abuela, y está muy apenada con todo lo que sucedió. También ha visitado a Maya, y ella junto a su familia se ofrecieron a pagar todos los gastos, pero papá se negó.
La abuela vino y se quedará hasta que Maya despierte y sane por completo. Quizás necesite algunas terapias o reposo y la ayuda de la abuela será muy necesaria.
—¿Algún cambio? —Le pregunté a papá apenas subí a su auto.
Esta es la segunda vez que viene a recogerme a la academia, nos hemos unido un poco más y es reconfortante.
Se suponía que hoy me iría con Drake y Diego, pero al primero lo llamó Manuel, necesitaba hablar urgente con él, y el segundo tenía un compromiso con su hermano. No me molestó en lo absoluto, los dos me han acompañado desde el accidente en el hospital, se merecían un descanso.
—Sigue igual, pero cuando salí iban a llevarla para realizar una tomografía computarizada —Me dijo sin despegar los ojos de la carretera.
Los dos nos quedamos en silencio, cada uno metido en sus pensamientos.
Desde que Maya salió de la segunda operación que tuvo, me siento un poco más tranquila. Por momentos aún me duele el pecho, pero después siento que la presión se libera. Muchas personas dicen que al ser gemelos/as puedes sentir cómo se siente el otro. No sé qué tan cierto sea, pero desde pequeñas siempre supimos cuando la otra la pasaba mal o se iba a enfermar. En este momento puedo sentir que cada vez va recobrando más fuerzas.
Al llegar al hospital fui la primera en entrar a verla. Papá tenía toda la mañana aquí y el rubio aún no llegaba, sabía que para él Maya era importante, así como él para ella, así que compartía el tiempo de visita.
—Hola, Abejita —Me senté a su lado y tomé su mano. Tenía una pequeña cortada en la mejilla, y varios raspones en la frente y barbilla. Sus brazos y piernas tenían varios moretones combinados con raspones y unas cuantas cortadas. En su vientre tenía una cicatriz por la operación, pero con el tiempo y tratamiento podría desaparecer, aunque no la veía por la venda que tenía. Ver tantos cables y tubos me estremecía, pero cuando estaba con ella solo trataba de ser la misma Mía de siempre, le quería transmitir alegría y seguridad—. Hoy fue un día duro, pero cada vez mejoramos más. Diego pisó mal y cayó al piso, todos nos asustamos, bueno, casi todos —Recordé cómo Ellie solo miró sus uñas y se sentó a vernos aburrida mientras todos lo ayudamos—. Pero no fue nada grave, solo debe descansar hoy y mañana podrá regresar.
Le seguí contando mi día y todo lo que hice. También le conté que Diego y Ruth estaban más unidos, que de hecho hoy ella iría con él a la presentación de Tayler, pero que en la tarde ella vendría a verla, también cómo Ellie nos odia aún más.
Me quedé con ella hasta que llegó Peter con la historia que le ha estado leyendo y café para ambos. Nos permitieron quedarnos a ambos en la habitación y lo acompañé en silencio, solo se escuchaba su voz y el monitor con las pulsaciones de Maya.
4:30 PM -
Drake
—Entonces... —Dejé en el aire la palabra, esperando que Manuel hablara.
Desde que llegué a su casa lo único que ha hecho es ver su vaso y jalar su cabello, para luego morder su labio y jugar con el mantel de la mesa. Lo conozco y cuando tiene esa actitud quiere decir que está frustrado, pero sé que no es por la exposición; ayer terminó la última obra de arte. Mía le había prestado un alhajero que era de su madre para ver si le servía de inspiración y lo ayudó mucho.
No sabía si me escuchó o no, tenía la mirada perdida y seguía con su ciclo de ansiedad. Sabía que presionarlo no era buena idea.
Suspiré y me levanté de la silla, le daría su espacio para que soltara lo que quería decir.
Me fijé en las repisas de la sala, había una foto de nosotros tres en la graduación de Sarah, cuando fuimos su cita. Sonreí ante el recuerdo, también estaban todos sus premios, siempre ha sido un gran artista. Si gana en esta exposición, podrá irse tres semanas a Roma y le darán una generosa donación para que pueda seguir con su arte.
Sus padres adoptivos siempre lo han impulsado. Recuerdo cuando tenía miedo de quedar en una familia donde le exigieran una carrera más formal.
Volteé a verlo y seguía en la misma posición. Sabía que era importante para que le costara mucho decirlo. Me senté de nuevo frente a él y con cuidado deslicé el vaso hasta mí, eso hizo que por fin me mirara a la cara.
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Editado: 22.03.2026