Jueves
21 de Octubre
4:30 pm
Mía
—Ayer en la tarde llegó un correo, la editorial se quiere reunir contigo. Papá llamó a sus abogados y ellos se fueron a reunir con la editorial, le explicaron la situación y esperarán un mes más. Esa es una buena razón para abrir tus ojitos. Extraño mucho nuestras conversaciones y que te quejes de lo descuidada que soy y me obligues a sentarme para maquillarme y peinarme. Nunca pensé que diría eso, Maya, y acá estoy —Mi respiración era tranquila y agradable. Hace unos días tuvo que volver a ir a una pequeña cirugía; al parecer, sufría de diabetes y nadie lo sabía, ella tampoco lo sabía. La abertura que le hicieron nunca sanó o cicatrizó, se abrió y perdió algo de sangre. Para suerte de todos, no fue mucha. Ahora debemos tener mucho más cuidado para que pueda sanar, tardará más de lo normal, pero al final lo hará, y gracias a esto también sabemos lo de la diabetes—. Te voy a poner al tanto de lo que pasa con el grupo. Diego y Ruth tendrán una cita en dos días, el moreno se lo pidió y ella aceptó encantada. Será una segunda oportunidad para nuevos comienzos. Ya sabes todo lo relacionado con el rubio, creo que sabes más que yo. Por otro lado, por fin Manuel le confesó sus sentimientos a Sarah. Eso es lo bueno, lo malo es que Sarah salió corriendo y no ha querido salir de la casa de Drake desde hace tres días, está un poco desconcertada, pero yo creo que serían una linda pareja.
Me quedé en silencio viendo a Maya. Su rostro estaba mucho mejor, la cortada estaba más que sanada y los raspones desaparecieron y tenía un poco más de color.
—¡Hey, hola! ¿Puedo pasar? —Al voltear vi a Drake, traía consigo comida, estaba segura de que papá le dijo que aún no almorzaba.
—Adelante, le contaba los nuevos acontecimientos —Drake cerró la puerta detrás de él, se acercó, me besó y me dio la comida.
—No puedes descuidar tu alimentación —Me dijo con una mirada seria.
—No fue adrede, no tenía hambre, Diego llevó hoy panqueques para todos y comí muchos de esos —Me excusé, pero él seguía con la misma mirada—. En serio, deberías preguntarle —Drake suspiró.
—Te creo, pero por favor no la descuides.
—No lo hago, sé que tú y papá piensan que estoy deprimida o algo así, pero de verdad me siento bien, ella cada vez mejora y me siento bien.
Él solo asintió y yo empecé a comer, compró comida en mi lugar favorito.
—¿Cómo va Sarah? —Le pregunté.
—Quiere vivir por siempre en mi clóset, dice que le pase comida por debajo, que no necesita más, llamó a la universidad y a su trabajo para avisar que no irá por una semana —Drake rascó su barbilla con una mueca mientras me contaba.
—Ella y Manuel me parecen muy lindos, creo que muy en el fondo ella siente lo mismo pero aún no lo sabe, fue muy atenta en su cumpleaños cuando le planeó su fiesta, y esa noche ella estuvo muy pendiente de que todo estuviera bien, siempre pelean con ese toque de "me gustas pero no me gustas, mírame pero no lo hagas," entre esos dos hay algo —Respondí comiendo de mi pasta.
—Creo que por eso está tan consternada, pero solo necesita tiempo, cuando se dé cuenta de cómo actuó, volverá a correr, pero a la casa de Manuel para hablar con él.
—Ayer lo vi y se notaba que no la está pasando muy bien —Drake negó.
—Le preocupa mucho que Sarah no quiera hablarle más o algo así, entró en pánico e hizo muchas teorías de lo que podría suceder, pero todas terminan mal, traté de explicarle que ella solo está asustada pero no escucha.
—Lo que pasa es que él también tiene miedo —Le dije—. ¿Por cierto, cuándo es la exposición?
—El próximo fin de semana, eso lo tiene ansioso, quiere ganar y no es porque sea mi mejor amigo, pero tiene muchas posibilidades.
—Manuel tiene mucho talento, cuando fuimos a su taller quedé muy impresionada.
Terminé de comer, y le pedí a Drake que cantara algunas canciones. No sabemos con precisión si Maya escucha, pero el doctor dice que ha visto muchas mejorías y eso en parte es por las visitas y los estímulos, como hablar con ella, leer y cantar.
La hora de la visita se acabó y Drake me invitó a comer un helado, teníamos tanto tiempo sin salir que acepté, pero también irían Diego, Ruth y Peter. Cuando le contamos a papá casi nos corrió, dice que ninguno quiere salir del hospital.
—Y yo voy a querer uno de sabor chocolate, sirope de chocolate y chispitas de chocolate, que todo sea de chocolate —La chica que atendía asintió con una sonrisa—. Y que sea grande por favor.
La chica se retiró y miré a los chicos, ya todos habían hecho sus pedidos.
—Ayer fui a retirar oficialmente la inscripción de Maya, y me encontré a Sophie, creo que ya las entiendo, me sacó de quicio —El rubio negó y yo reí.
—¿Qué? —Fingí confusión—. Pero si ella es un amor, tú la adorabas —Lo molesté y todos los chicos rieron.
—Bueno, eso era antes de que me siguiera por toda la facultad con su falsa tristeza, enumerando las razones por las que Maya es genial e insinuando que podríamos volver —Su cara era de exasperación.
—Es de esas chicas insoportables e hipócritas —Dijo Ruth con una mueca.
—Si la vida es lo suficientemente buena, no la veremos más nunca —Comenté.
—Ojalá fuera tan buena que hiciera que Ellie desapareciera también —Dijo Diego riendo con Ruth, pero yo lo golpeé por debajo de la mesa, ella fue amiga de Drake y tengo que ser más cautelosa.
—Te he dicho un millón de veces que no me golpees, me lastimas —Se quejó Diego.
—¿Qué hice? —Traté de fingir demencia, pero Drake ya se había dado cuenta.
—Chicos, no tengo problemas con que odien a Ellie —Nos dijo tranquilo—. Después de lo que hizo, ni yo la quiero cerca.
—Él entiende —Señaló Diego y yo rodé los ojos divertida.
La chica volvió de nuevo con los helados de todos, y le pidió una foto a Drake, esta vez iba sin nada que pudiera ocultarlo.
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Editado: 22.03.2026