Baile y Música

Exposición

Lunes
25 de Octubre
12:00 pm

Mía

Habían dado de alta hoy a Maya y por fin volvería a casa. Al despertar, estaba un poco confundida, pero poco a poco se acordó del accidente. Por suerte, no tiene problemas de visión o audición, no sufrió daño alguno, pero aún así debe tomar reposo unas cuantas semanas por la contusión, pero sobre todo por las heridas aún no cicatrizadas. Debe seguir varias indicaciones antes de volver a su rutina diaria.

Debe descansar en su habitación con las luces apagadas y en completo silencio para que su cerebro descanse luego del golpe que recibió, también deberá evitar cualquier actividad física. Básicamente, solo tiene permiso para salir a comer y bañarse, pero del resto debe permanecer recostada. Todo esto para evitar el estrés, tampoco podrá leer, ver televisión, revisar el celular o incluso pensar. Debe seguir asistiendo al hospital a unas cuantas visitas para darle seguimiento y que nada empeore.

Dejamos a Maya con la abuela en su habitación para que pueda descansar. A pesar de que estuvo en coma, se ha sentido muy cansada, lo cual es normal.

—Iré a preparar algo para comer —Me avisó papá para bajar a la cocina.

Yo fui a mi habitación a dejar algunas cosas. En la academia me dieron permiso de faltar hoy para poder acompañar a mi hermana, se sentía muy bien tenerla de vuelta.

Bajé de nuevo para ver si podía ayudar a papá con cualquier cosa.

—¿Cómo puedo ayudarte? —Pregunté apenas entré.

—Ayuda con las papas —Me acerqué y empecé a pelar para después cortarlas.

—Estuve pensando y me gustaría estar comprometida con el baile cien por ciento sin importar si entro o no a la academia —Le comenté con naturalidad. Pensar que hace algunos meses me daba miedo decirle lo que quería hacer.

—Ya me lo imaginaba —Dijo con una sonrisa ladeada—. También hablé un poco con tu hermana ayer, le avisé que retiré su inscripción en la escuela de leyes, y que podrá estudiar lo que quiera apenas pueda.

—Ya me lo imaginaba —Repetí sus palabras haciéndolo reír.

—Últimamente con todo lo que ha pasado, lo único que me importa es que sean felices. Ya estoy cansado de solo trabajar, de imponer mis reglas, creo que es hora de tomar un respiro.

—Espero que no vayas a renunciar —Le dije sabiendo cómo amaba su trabajo.

—No, nada de eso —Aclaró—. Pero sí me merezco unas vacaciones, cuando Maya esté bien me iré con mamá unos días, quizás las playas y el paisaje me ayuden a reconectar conmigo mismo.

—Me parece muy bien —Pensé lo siguiente que iba a decir, pero lo dije—. Quizás ya sea hora de que conozcas a alguien, que vuelvas a salir, aún estás joven y eres guapo, no puedes seguir aferrado a su recuerdo.

Papá se quedó en silencio cortando las zanahorias, no parecía molesto por mi comentario, simplemente lo estaba asimilando.

—Veamos qué nos depara la vida —Fue lo único que dijo y me sentí satisfecha con la respuesta.

Sábado, 30 de Octubre, 8:30 PM

- Mía

—Te ves muy bonita —Comentó Maya apenas entré a su habitación.

Hoy era la exposición de Manuel y todos iríamos para apoyarlo, excepto Maya que aún seguía de reposo, pero aún así le deseaba lo mejor.

Todos debíamos ir de gala, por lo tanto, Ruth, Diego y yo fuimos de compras. El moreno es muy bueno dando consejos en moda, nos ayudó a elegir nuestros vestidos y luego lo ayudamos a él para elegir un buen traje.

—Me gustaría mucho que nos acompañaras, pero si puedo te compraré una buena obra —Tomé su mano e hice círculos en su palma.

—A mí también me encantaría mucho ir, pero como mínimo debo estar dos semanas sin salir —Hizo un tierno puchero.

—Apenas te mejores saldremos a la playa, el cine o donde tú quieras ir —Apreté levemente su mano y ella asintió.

Tenía una pequeña sonrisa, pero de pronto se agrandó y sus mejillas tomaron color.

—Desde que desperté estuve teniendo sueños un tanto extraños —Me contó en voz baja, y comprendí que era algo confidencial, siempre lo usaba cuando me quería contar algo importante—. Pero luego yo fui a mi primera cita y el doctor me explicó que eran recuerdos —Ella mordió su labio y se sonrojó aún más—. Son imágenes que van y vienen —Empezó a mover sus manos—. Son algo confusas, pero en todas lo único que logro ver es negro, pero sí puedo escuchar con claridad, y en la mayoría escucho la voz de Peter, en algunas solo podía escucharlo leer Muerte en el Nilo, lo sé porque fue el primer libro que leí, pero en otras —Ella se quedó callada.

—En otras... —La miré para que continuara, aunque tenía idea de lo que podía decir.

—Él decía que me quería —Y el sonrojo explotó, todo su rostro y cuello estaban rojos—. Pero de una forma diferente, más que como una amiga, él dijo que yo le gustaba y que era un tonto por esperar tanto —Lo último lo susurró y me miraba expectante.

Era claro que a Peter le gustaba Maya, y era obvio que yo lo sabía, pero no es correcto que yo le diga de los planes que tenía el rubio antes del accidente, eso lo guardaré hasta que el rubio ejecute su nuevo plan.

—La verdad es que Peter se preocupó mucho, no faltó un solo día al hospital, y siempre se quedaba hasta tarde, te acompañaba, te leía y estaba muy al pendiente de tu recuperación, su preocupación era genuina, yo creo que sí le gustas —La sonrisa de Maya creció y sus ojos se iluminaron.

—¿Crees que debo hablar con él? ¿De mis recuerdos y todo eso?

—Espera un poco más y no pienses mucho en eso, deja que pase el tiempo que necesitas para sanar y podrás afrontarlo —Ella asintió sin borrar su sonrisa.

Me quedé con ella en silencio acompañándola mientras llegaba Drake por mí.

Un rato después la abuela tocó la puerta avisando que ya había llegado Drake. Maya se había quedado dormida mientras le daba masaje a su cuero cabelludo.




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