Bajo El Mismo Cielo: Un Juego De Corazones

Capítulo Cuatro — Mensajes Inesperados

Después de cenar, Ivy se fue a su habitación. Se dio una ducha rápida y se puso su pijama favorito. Como cada noche, se acomodó en su sillón del balcón con su libro, lista para leer bajo la brisa fresca. Sin embargo, antes de que pudiera pasar la primera página, su celular vibró.

Número desconocido: Hola, linda.

Ivy frunció el ceño, desconcertada.

Ivy: ¿Quién eres?

Número desconocido: Asher.

Al leer ese nombre, se le escapó una sonrisa involuntaria.

Ivy: Ah, hola. ¿Qué pasa?

Asher: Nada, solo quería saber cómo estabas… y qué hacías.

Ivy: Pues estaba leyendo.

Sin darse cuenta, la conversación fluyó con naturalidad. Hablaron de libros, películas, música… de todo y nada. Cuando Ivy miró la hora, ya estaba amaneciendo.

Antes de despedirse, Asher la invitó al cine para ver una nueva película de terror.

Asher: Te paso a buscar a las 7:30, ¿te parece?

Ivy: Claro, te espero.

La mañana del domingo transcurrió tranquila. Ivy jugó un rato Los Sims 4, su juego favorito, mientras sonaba en su cuarto Big Time Rush a todo volumen. Después, se puso a chatear con Lilian, que estaba mucho más emocionada que ella por la salida.

—Tranquila, Lilian. Solo es una salida al cine —dijo Ivy, rodando los ojos.

—Bueno, por algo se empieza… ¡además, es una cita! —replicó su amiga, emocionada.

—No es una cita, es una salida de amigos. Cálmate, Lily.

Ya para las cinco de la tarde, Ivy empezó a arreglarse. Más emocionada de lo que quería admitir, eligió su ropa con cuidado y se echó su perfume favorito.

A las siete y media en punto, Asher llegó. Ivy respiró profundo, se miró al espejo y bajó con una pequeña sonrisa nerviosa.

—Lleguen antes de las doce —advirtió Ulises, su papá.

—Claro, señor. A las 11:50 está aquí —prometió Asher con una sonrisa amable.

Durante el camino al cine, la conversación se mantuvo animada.

—¿Le temes a las pelis de terror? —preguntó Asher.

—No, en realidad me encantan —respondió Ivy.

—¿Y tú?

Asher intentó fingir seguridad.

—¿Yo? No… para nada —respondió con una sonrisa nerviosa.

Ivy rió, notando su intento fallido.

—Bueno, esta película es bastante sangrienta. Si quieres, vemos otra.

—No, no… estoy bien. Ya he visto peores —aseguró él, intentando mantenerse firme.

Después de la película, ambos salieron riendo, comentando las escenas más absurdas y predecibles de terror. El ambiente era tan cómodo que ninguno quería que la noche terminara.

En el camino de regreso, Asher detuvo el auto a un lado de la carretera, justo en un mirador desde donde se veía la ciudad iluminada.

—¿Quieres bajar un momento? —preguntó él.

—Ivy asintió—. Claro.

Se apoyaron en la barandilla, disfrutando del viento fresco de la noche. El silencio se volvió cómodo, hasta que Asher la miró con una sonrisa suave.

—Me alegra haberte conocido, Ivy. Eres diferente… de una buena forma.

Ivy lo miró de reojo, sintiendo cómo el corazón le daba un pequeño vuelco.

—Tú también eres… menos idiota de lo que pensé —bromeó ella.

Ambos se rieron, pero Asher dio un paso más cerca. Ivy notó cómo su rostro se acercaba lentamente al suyo, y sin darse cuenta, también acortó la distancia. Sus miradas se cruzaron y, en el momento exacto en que sus labios estaban a punto de rozarse…

¡Riiiing!

El celular de Ivy sonó, haciéndola dar un pequeño brinco.

—Mierda… mi papá —susurró ella, nerviosa.

Asher soltó una carcajada bajita, apartándose un poco.

—Será para la próxima —dijo con una sonrisa ladeada.

Ivy lo miró, aún con las mejillas ardiendo.

—No des ideas, Miller.

Ambos regresaron al coche, y el resto del trayecto fue una mezcla de sonrisas cómplices y miradas que decían más que mil palabras.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.