Bajo tu custodia

Capítulo 52

Celos sin derecho

Dante no había dormido en toda la noche.

El nombre “Tomás Arrieta” le daba vueltas en la cabeza como un cuchillo lento. No era solo celos. Era algo más profundo, más cruel: la certeza de que otro hombre podía ofrecerle a Ariadna exactamente lo que él nunca había podido darle: tranquilidad, respeto, una vida sin sombras ni decisiones unilaterales.

Se levantó antes del amanecer y fue hasta la ventana. La ciudad empezaba a despertar. En algún lugar allí afuera, Ariadna también estaría despertando. Tal vez pensando en la propuesta de Tomás. Tal vez respondiéndole. Tal vez sonriendo por primera vez en semanas.

Dante apretó los puños contra el marco de la ventana.

No tenía derecho a sentir celos.

Él mismo la había empujado a alejarse. Él mismo le había dicho que respetaría su espacio. Él mismo le había fallado una y otra vez.

Pero el dolor estaba ahí, quemándole el pecho.

Se imaginaba a Tomás hablando con ella en ese café. Sonriendo con calma. Sin secretos. Sin peligro. Ofreciéndole un trabajo normal, una conversación normal, una vida normal.

Y Ariadna… sonriendo.

Esa imagen le dolía más que cualquier golpe que ella le hubiera dado.

Se apartó de la ventana y caminó hasta la mesa donde tenía el teléfono. Lo tomó varias veces y lo dejó de nuevo. Quería escribirle. Quería preguntarle si estaba bien. Quería decirle que estaba cambiando, que estaba sufriendo, que estaba dispuesto a esperar.

Pero no escribió nada.

Porque ya no tenía derecho.

Bruno llegó a media mañana con un informe de seguridad. Lo dejó sobre la mesa y se quedó mirando a Dante.

—Tomás Arrieta le mandó un mail formal con la propuesta del evento —dijo sin rodeos—. Ella todavía no respondió. Pero leyó el mail. Y respondió a un mensaje casual que él le mandó anoche.

Dante se quedó quieto. El nudo en su estómago se apretó aún más.

—¿Qué decía el mensaje? —preguntó con voz ronca.

Bruno dudó un segundo, pero respondió:

—Solo le preguntaba si había visto la propuesta y si tenía dudas. Ella contestó “Sí, la vi. Gracias. La estoy pensando”.

Dante cerró los ojos.

No era nada. Solo una conversación educada.

Pero para él era como una puñalada.

—Ella se merece alguien como él —murmuró, más para sí mismo que para Bruno—. Alguien que no la esconda. Alguien que no decida por ella. Alguien que no la rompa cada vez que intenta amarla.

Bruno lo miró con dureza.

—Entonces dejá de sufrir como si tuvieras derecho a reclamarla —dijo—. Si vas a cambiar, cambiá de verdad. No te quedes aquí consumiéndote de celos mientras ella intenta reconstruir su vida. O seguís siendo el mismo hombre que la perdió… o empezás a convertirte en uno que pueda merecerla algún día.

Dante se pasó las manos por el cabello con desesperación.

—No sé cómo hacer esto —confesó—. Nunca había sentido celos así. No son posesivos. Son… miedo. Miedo de que él le dé lo que yo nunca supe darle. Miedo de que ella se dé cuenta de que puede ser feliz sin mí.

Bruno se quedó en silencio un momento.

—Entonces sufrí ese miedo —dijo finalmente—. Sufrilo hasta el fondo. Pero no actúes. No la llames. No aparezcas. Dejá que ella elija. Aunque elija a Tomás. Aunque elija a nadie. Porque si la querés de verdad… esta vez tenés que quererla libre.

Dante asintió lentamente. Tenía los ojos brillantes.

—Está bien —susurró—. Voy a callar. Voy a esperar. Voy a sufrir sin derecho a nada.

Bruno se dirigió a la puerta.

—Bien —dijo antes de salir—. Porque si seguís así… vas a perderla. Y esta vez no va a ser porque Valcárcel la encuentre. Va a ser porque otro hombre le ofreció lo que vos nunca pudiste: paz.

Cuando Bruno se fue, Dante se quedó solo.

Se sentó en el sillón y apoyó la cabeza entre las manos.

Los celos le quemaban por dentro.

Pero por primera vez, no pensaba actuar sobre ellos.

Solo los sentía.

Los dejaba arder.

Porque sabía que ese era el precio que tenía que pagar por todas las veces que había elegido por ella.

Y aunque doliera como el infierno…

estaba dispuesto a pagarlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.