El sábado llegó más rápido de lo que esperaba. Abrí los ojos varios minutos antes de que sonara la alarma, quedándome acostada mirando el techo mientras el silencio de la casa seguía intacto. Afuera apenas se escuchaban algunos autos pasando a lo lejos y el sonido apagado de alguien moviendo cosas en la cocina.
Me giré despacio sobre la cama, buscando el celular entre las sábanas hasta encontrarlo.
Había varios mensajes en el grupo que Sophia había creado hacía apenas unos dias y que, de alguna forma, ya se había vuelto parte de la rutina.
Liam había mandado un sticker absurdo a las ocho de la mañana.
Sophia respondió insultándolo.
Marcos envió un audio riéndose de ambos.
Y Noah, como siempre, solo había escrito:
“ No lleguen tarde.”
Solté aire por la nariz en una pequeña risa mientras seguía leyendo.
Un poco más abajo había otro chat.
Leo.
“Buenos días… espero no ser el único despierto 😭”
El mensaje tenía apenas unos minutos. Me quedé mirándolo un segundo antes de responder.
“no eres el unico”
La respuesta llegó casi instantáneamente.
“Sabía que debía dormir más”
“No parece que puedas”
“Tú tampoco”
No respondí enseguida.
Me incorporé un poco en la cama mientras volvía a leer el mensaje con una pequeña sonrisa involuntaria.
“Estoy despierta por culpa del grupo”
“Entonces Liam es responsable de esto”
“Sí”
“Perfecto, siempre quise tener razones para odiarlo”
Eso me hizo reír más de lo que esperaba.
Apoyé la espalda contra la pared mientras seguíamos hablando unos minutos más, todavía medio dormidos, con mensajes simples que no llevaban a nada importante. Y aun así, la conversación avanzaba fácil.
“¿Siempre haces planes tan temprano?”
escribí después de un momento.
“Técnicamente el plan lo hizo tu amiga”
“‘¿Pero vas a ir?”
“Obviamente”
Los tres puntos aparecieron otra vez.
“Quería verte”
El mensaje hizo que mis dedos se quedaran quietos sobre la pantalla unos segundos más de lo normal..
Antes de pensar demasiado en eso, bloqueé el celular y me levanté de la cama.
La mañana pasó tranquila. Ayudé un rato en casa, desayuné con mi hermana pequeña molestándome porque, según ella, tardaba demasiado arreglándome incluso cuando “solo iba a salir con amigos”, y después terminé encerrándome otra vez en mi habitación mientras esperaba la hora de salir.
Frente al espejo, me acomodé el cabello por tercera vez antes de detenerme de golpe al notar lo que estaba haciendo.
Solté un pequeño suspiro.
—Qué ridícula… —murmuré para mí misma.
Normalmente no pensaba tanto en esas cosas.
O al menos no así.
Tomé el celular otra vez justo cuando apareció una notificación nueva.
Leo:
“¿Ya vas saliendo?”
Fruncí apenas el ceño al leerlo.
“Falta”
“Tú sí sabes llegar temprano entonces”
“Y tú no”
“Tengo reputación que mantener”
Negué ligeramente con la cabeza mientras guardaba el celular en el bolsillo de la chaqueta.
No mucho después terminé saliendo de casa.
El clima estaba más fresco que otros días, con el cielo cubierto parcialmente y el viento moviendo las ramas de los árboles a lo largo de la avenida. Caminé hasta el lugar donde habían quedado de encontrarse, escuchando música baja para distraerme un poco del extraño nerviosismo que seguía ahí sin razón clara.
Desde lejos reconocí primero la voz de Sophia.
Después las risas.
Y finalmente al grupo reunido cerca de la cancha.
—¡Milagro! —dijo Liam apenas me vio acercarme—. Pensé que ibas a cancelarnos.
—Ni siquiera llegué tarde.
—Pero pudiste hacerlo.
Sophia le dio un golpe en el brazo antes de acercarse a mí.
—Ignóralo, lleva molestando desde que llegó.
—Porque NADIE respetó la hora —se quejó él inmediatamente.
—Llegaste cuarenta minutos antes —murmuró Noah desde un lado, apoyado contra la reja.
—Eso no es importante.
Marcos soltó una carcajada.
—Sí lo es. Parecías papá esperando afuera del colegio.
—Voy a irme.
—No te vas a ir.
El ambiente seguía igual de siempre: desordenado yruidoso.
Fue entonces cuando noté a Leo unos pasos más atrás, hablando con uno de los chicos de tercero. Apenas levantó la vista y me vio, su expresión cambió apenas.
Se acercó después de unos segundos, acomodándose la manga de la chaqueta como si necesitara hacer algo con las manos.
—Hola.
—Hola —respondí, sintiendo otra vez esa ligera sensación rara cuando me miraba directamente.
—Pensé que sí ibas a tardar más.
—Todos creen eso hoy.
—Porque tienes cara de hacerlo.
Entrecerré apenas los ojos.
—¿Qué significa eso?
Leo sonrió de inmediato.
—Nada malo.
Marcos apareció detrás de él justo en ese momento.
—Está nervioso desde hace media hora, no le hagas caso.
—Marcos.
—¿Qué? Estoy ayudando.
Leo cerró los ojos un segundo mientras Liam empezaba a reírse desde más allá.
—Esto es mejor que cualquier serie.
—Tú cállate —murmuró Leo sin siquiera girarse.
Sophia se cruzó de brazos observando la escena con demasiada satisfacción.
—Nunca pensé ver a alguien sufrir tanto por hablarle a una chica.
—Gracias por el apoyo grupal —respondió él con ironía.
No pude evitar reírme otra vez.
Y eso pareció hacer que se relajara un poco.
Después de eso, el grupo terminó entrando a la cancha, algunos empezaron a jugar casi de inmediato, otros simplemente se quedaron sentados cerca hablando mientras sonaba música desde un parlante pequeño que alguien había llevado.