Bésame, Idiota

Capítulo 5

Los labios que se adueñaron de los míos e hicieron que el aire volviera a mis pulmones se alejan de mi boca.

—¿Te sientes mejor? —pregunta, esbozando una sonrisa inocente.

—Sí, creo… ¿Por qué me besaste, Roy?

Sé que en nuestra época de noviazgo nos dimos muchos besos; aun así, se siente raro.

—Porque necesitaba hacerte entrar en razón. Y por tu personalidad, creí que besarte sería la mejor opción… aunque podía costarme un buen golpe. Pero bueno, obtuve el resultado deseado.

Una risita socarrona se me escapa.

—Podré juzgar tu método, pero no el resultado. Gracias, Roy —trago saliva con dificultad—. Me salvaste de mi propia mente.

—Ven.

Abre sus brazos y, de inmediato, me lanzo sobre él. Roy rodea mi cuerpo en un tierno abrazo. Aun así, mi corazón no se siente tan en calma como debería.

—Tranquila. Estoy aquí. No estás sola, Constance.

—Señorita…

Ladeo el rostro, viendo a Sonia y a Frederick.

—¿Se encuentra bien?

Aclaro mi garganta.

—Sí. ¿Por qué preguntas?

—Es que el joven Roy entró como alma que lleva el diablo. Se veía muy preocupado y alterado. Y como usted no abrió la puerta cuando le traje el desayuno, pensé que algo le había ocurrido.

Desvío la mirada hacia Roy.

—Lo siento. Solo quería llegar rápido.

Suspiro. Tengo que dar una buena excusa para evitar que informen a mis padres.

—Estoy bien. Solo me mareé un poco.

—¿Está segura? ¿No quiere que llame a un doctor? ¿O a sus padres?

—No, no es necesario. Ya me siento mejor —alego con rapidez.

—¿Segura? ¿No quiere ir al hospital?

—No…

—No sigas insistiendo, Sonia —clavo la mirada en el metiche—. Ella dice que está bien, así que no es necesario que te preocupes.

—Pero, joven Frederick…

—Sonia, mi prima está bien. ¿Acaso no la ves? Está tan saludable que puede estar acaramelada con su amigo por mucho tiempo.

—¿Pero qué carajos estás diciendo, Frederick?

Me libero del abrazo de Roy y me pongo de pie.

—Lo que veo —suspira hastiado—. Si vas a hacer tu escenita de niña que busca ser el centro de atención, procura no involucrarme. Es extenuante tener que lidiar con tus berrinches.

Aunque siento cómo las venas de mi frente se hinchan, me contengo para no partirle la boca de un golpe.

—¿Involucrarte? Eso es ridículo. Ni siquiera sé por qué demonios estás aquí.

—Utiliza el cerebro, mocosa. Si te pasa algo y solo yo estoy en casa, ¿con quién crees que se molestarán tus padres y los míos? ¿Con las personas del servicio o con tu primo, que, aunque no te soporte, tiene la obligación de cuidarte?

—Sigues con el mismo discurso de siempre, Frederick. Es agotador —me acerco peligrosamente a él—. Yo no necesito que seas mi cuidador, pero parece que ya viene en tu repertorio tener la necesidad de cuidar a alguien para encontrarle sentido a tu patética vida. ¿No estás cansado de eso? Has pasado toda tu vida siendo el perro faldero de Irene; ya deberías estar aburrido. ¿O es que ahora que Irene se ha casado con tu hermano ya no tienes cómo encontrar validación, y por eso intentas, ridículamente, cumplir tu rol de primo, cuando ni siquiera has cumplido bien tu rol de hermano mayor con Genevive?

—Tú…

Alza la mano.

Y por un segundo, realmente creo que va a golpearme. Sin embargo, Roy me jala hacia atrás, cubriéndome completamente con su cuerpo.

—No te atrevas.

Frederick vuelve puño su mano y deja caer el brazo.

—Jamás le pondría un dedo encima.

—Pues eso no fue lo que yo vi. Si no quieres que nadie, además de nosotros, se entere de que le alzaste la mano a Constance, retírate de inmediato.

Bufando y fulminándome con la mirada, Frederick se retira de la habitación.

Suelto un suspiro.

—Sonia, sobre lo recientemente ocurrido, no se lo comuniques a los señores Sinclair.

—De mi boca no saldrá ni una palabra, joven Roy.

—Gracias.

Ella sonríe gentilmente.

—Con su permiso, me retiro, señorita Constance.

Sonia sale de la habitación.

—Es un idiota —suelta Roy mientras cierra la puerta.

—Siempre lo ha sido.

Camino hasta mi cama y me siento al borde.

—Crecí con Frederick… Por la edad que tenía cuando fui adoptada, estoy segura de que él siempre supo la verdad. Supongo que al inicio intentó quererme como su prima, pero al final no pudo hacerlo. Si nos uniera la sangre, tal vez tanto él como Ashton hubieran sido buenos conmigo.




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