Bésame, Idiota

Capítulo 17

Frederick

La primera vez que conocí a Constance pensé que era una niña muy linda y dulce, pero esa impresión duró poco. Ella comenzó a comportarse muy mal con Irene. Le jalaba el pelo, le arruinaba sus vestidos, le dañaba sus accesorios, incluso la pellizcaba cuando nadie la veía. Y aunque Ashton y yo tratamos de que ella se detuviera con sus maldades, no lo conseguimos, y por el bien de Irene nos alejamos; ignorándola cuando nuestros padres no estaban cerca. Lo que provocó que entre nosotros se formara una relación hostil.

Constance, siempre ha sido la niña adorada, la que es extremadamente consentida por sus padres. Ellos nunca se han negado a cumplir cada una de sus peticiones; por ende, se volvió mimada y caprichosa; se hacía lo que ella decía o no se hacía nada. Y mis tíos, cegados por su inmenso amor, veían sus berrinches como un gesto lindo y tierno. Pero nosotros, por boca de Irene, sabíamos cómo era realmente esa pequeña mentirosa.

Lidiar con Constance fue tan problemático para nosotros. Para suerte de unos y desgracia de nosotros, cuando cumplió los trece años, cambió, pero para mal. Frente a mis tíos, mis padres y hermana, era la niña perfecta, pero frente a Ashton, Irene y yo era completamente diferente: arrogante, soberbia, superficial y siempre a la defensiva. Ingenuamente pensé que era una etapa normal de su adolescencia, pero de la peor manera me di cuenta de que no era así, que ese era su lado oscuro: una mujer calculadora, cínica, chantajista y manipuladora.

Irene siempre nos advirtió a Ashton y a mí que, Constance era capaz de todo por conseguir lo que quiere, pero nunca pensé que llegaría al extremo para hacerla sufrir. No tengo dudas de que casarse conmigo no fue más que una declaración de guerra para Irene. Aun así, lo acepté por el bien de mi familia, pero lo que hizo hoy es algo que simplemente no puede ser ignorado.

Besarme… ¿cómo pudo hacerlo? Somos primos… nos detestamos.

Sé perfectamente que ese beso no fue por culpa de algún sentimiento romántico, que lo hizo para joder a Irene; para dejar en claro que soy su nuevo capricho, que puede hacer y deshacer conmigo, porque me tiene en sus manos. Pero, lo que me atormenta es que yo cedí… Sí, lo hice por su amenaza, pero… por breves segundos, me hizo perder el juicio a mí también.

Pero eso no es lo peor; lo peor es que no puedo dejar de pensar en ese beso, en su reacción y lo que provocó. Y es que analizando detalladamente lo ocurrido, yo no me sentí incómodo; fue raro, lo acepto, porque siempre la he visto como mi prima, pero no generó repulsión en mí, a diferencia de ella, que parecía que acababa de besar a su sapo. Y eso es lo que más me confunde, y hasta rabia me da por no poder sacarme de la cabeza ese momento.

—Director…

Deslizo mi mirada hacia la puerta. Susana, con su sonrisa ensayada, ingresa a la oficina.

—¿Qué sucede?

—Lo estaba llamando, pero no contestó. Por eso he venido a informarle personalmente que tiene una llamada de su hermano.

Mi cuerpo se tensa ligeramente.

—Transfiere la llamada de inmediato.

—Sí, director.

Manteniendo su sonrisa, se retira con su habitual gesto de respeto.

Muevo un poco mi cabeza para desestresarme. Aunque no he hecho nada aún, me siento tan cansado.

La llamada ingresa, por lo que rápidamente contesto.

—¿Qué sucede, Ash?

Espero la repuesta, pero esta nunca llega, lo que me genera dudas.

—Soy yo, Fred… —cuelgo la llamada, notando cómo mi mano tiembla.

Desde que Constance nos descubrió en pleno engaño, yo he evitado a Irene.

Si soy sincero, al inicio estaba tan cegado por mis emociones hacia Irene que, solo pensaba en mí; lo único que me importaba eran mis sentimientos, olvidándome por completo de lo que podía sentir Ashton. No fue hasta ese día, cuando Constance nos descubrió, que caí en cuenta de que lo había arruinado todo, y la culpa me devoró.

Siempre estuve consciente del desprecio que Constance sentía hacia mí; por eso ver el asco, la decepción y la confusión en su mirada me hizo darme cuenta de algo que, me esforcé en ignorar. Constance, quien me odia, me miró de una forma que me afectó, que me hizo sentir como la peor escoria del mundo. Ella, sin saberlo, me puso los pies sobre la tierra, e hizo que me cuestionara absolutamente todo…

Si me afectó tanto, ver el desprecio en los ojos de la persona con la que no tengo una buena relación, ¿cómo voy a soportar ver la decepción y el odio de las personas que amo? Que son importantes para mí. La sola idea de perder a mi hermano me inmovilizó por completo. Y solo entonces comprendí que había cometido el peor error de mi vida. Que nunca debí haber cedido ante Irene.

Por eso la evito, porque no quiero seguir cometiendo errores irremediables; porque está mal. Porque por más que Irene me profese su amor, yo no debo ni puedo corresponder, aunque tengo sentimientos por ella, ya que es la mujer que ama Ashton, porque es su esposa, mi cuñada, y él es mi hermano.

Sintiendo un nudo de alambre en la garganta, llamo a mi secretaria.

—¿En qué puedo ayudarle, director?

—Si alguien de mi familia, a excepción de mi tío y mi padre, te llama pidiéndote comunicarse conmigo, diles que me contacten desde mi número personal —pido con una voz ronca que no puedo modular.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.