—¡Mmm! Esto está delicioso… —levanto la vista—. Tienes que probarlo.
Con gran entusiasmo corto un pedazo de pulpo y lo coloco en su plato. Frederick mira el trozo de marisco, mas no hace nada.
—Pruébalo, está muy rico —insito, y soltando un suspiro, procede a hacer lo que le pedí—. ¿Qué tal?
—Tienes razón; está bueno.
Sonrío. ¡Como amo tener la razón!
—¿Quieres más? —niega con su cabeza—. ¿Entonces por qué dijiste que estaba rico?
—Porque está rico, pero no tengo apetito. Mira mi plato de comida, apenas y lo probé.
—Está bien, no te insistiré más.
Llevo otro trozo de pulpo a mi boca, notando que por alguna extraña razón ya no está tan delicioso.
—¿Has pensado en lo que haremos después? —muevo la cabeza de un lado para otro—. No se me ocurre nada.
—A mi tampoco… bueno, no pensemos tanto en eso; dejemos que las cosas fluyan.
—Espero que realmente las cosas fluyan.
No se ve nada seguro.
—Por una vez en tu vida confía en… Ya veremos qué pasa. No te mortifiques tanto. Tranquilo.
Sonrio levemente y sigo comiendo.
Debo confesar que, al igual que Frederick, a mí también me mortifica un poco lo que pasará después, ya que es la primera vez que tenemos una salida nosotros dos solos. Además, lo noto decaído, y eso no ayuda mucho. Realmente espero que las cosas fluyan sin ningún inconveniente.
✮ ⋆ ˚。𖦹 ⋆。°✩
—Estaciónate aquí.
Frederick se estaciona sin rechistar.
—¿En dónde estamos?
—En un lugar mágico —digo y me quito el cinturón de seguridad.
—¿Un lugar mágico?
Resuello; este hombre a veces desespera.
—En una zona para las personas que aman el arte. Hay de todo aquí, absolutamente todo.
—¿Y por qué estamos aquí?
Entorno los ojos con discreción.
—Porque en dos semanas vuelvo a clases y tengo que conseguir algunas cositas que me faltan. ¿Otra duda?
—No.
—Bien… —miro el cielo a través del parabrisas—. Está haciendo mucho sol…
Abro mi carterita de mano y saco el protector solar. Bajo la visera del auto, que afortunadamente tiene espejo, y comienzo aplicarme en la piel de mi carita y mi cuello, tomándome mi respectivo tiempo.
—Listo… —ladeo mi rostro encontrándome con esa mirada inexpresiva que acelera mi pulso—. ¿Sucede algo?
—No.
Qué incómodo…
—¿Quieres un poco…? Deberías ponerte un poco. Caminaremos un rato y te vas a quemar.
Para mi sorpresa, él estira su mano. Le entregó el protector solar y comienza a aplicarlo en su rostro.
—La textura es diferente al que uso.
—Ah, sí. La textura es densa; matifica el rostro… —rasco mi cuello; si no se difumina bien. parecerá Gasparin—. ¿Quieres que te ayude un poco?
—Sí, por favor.
—Ven… —pido, pero soy yo quien termina acortando la distancia entre los dos.
Con un poquito de recelo, acerco mis dedos en su rostro y extiendo el producto sin aplicar fuerza por toda su cara y cuello. Al terminar doy golpecitos ligeros con la yemas de los dedos hasta que el producto se absorba por completo.
—Ya está…
La sonrisa que se me escapó se borra de inmediato ante el peso de su mirada. Discretamente alejo mis dedos de su rostro y vuelvo a mi posición inicial, mirando al frente.
—Gracias.
—No tienes que agradecer —digo, sin poder evitar tocar el lóbulo de mi oreja.
Frederick me devuelve el protector solar, el cual guardo de inmediato.
—Hay que ponernos en marcha… Este lugar es bastante frecuentado.
Sin dar más excusa, salgo del auto, respirando de nuevo. Frederick también sale del vehículo y se acerca, manteniendo una distancia prudente.
—Vamos —comento casi corriendo.
Ultimamente mi corazón se pone cómo tonto.
✮ ⋆ ˚。𖦹 ⋆。°✩
—Son las tres y media. ¿Qué haremos ahora?
—Estoy pensando, no me presiones.
Es tan difícil salir con Frederick; no propone nada y siento que mis planes no encajan con su ritmo. ¡Me estoy estresando! ¿Es que acaso nunca ha tenido una cita? También debe poner de su parte.
—¿Hay algún lugar en particular al que quieras ir? —niega con la cabeza—. ¿Hay algo que quieras hacer?
—No.
—Frederick, tú también debes proponer cosas… O sea, yo puedo ir a muchos lugares que tengo en mente, pero no sé si serán de tu agrado… el chiste es que ambos estemos cómodos…
Él baja la mirada, poniéndome entre la espada y la pared.