Eso es imposible…
¿Cómo podría haberla mirado con ojos amor cuando éramos niños, sabiendo que el rechazo en mi entorno cercano habría sido brutal si osaba a sentir algo romántico por ella?
—Te equivocas, Ashton…
—No lo niegues… Soy tu hermano, puedes ser sincero conmigo.
¿Sincero? ¿Cómo se puede ser sincero cuando he vivido toda mi vida fingiendo que todo está bien cuando no es así en absoluto?
—No estoy negando nada, estoy diciendo la verdad. ¿Por qué llegaste a la conclusión de que siempre la he amado?
—Por la forma en la que siempre la has mirado. Anoche reflexioné mucho, y recordando el pasado me di cuenta de detalles que siempre pasé por alto. Tus ojos siempre han sido inexpresivos, pero solo basta con que ella aparezca en tu campo de visión para que estos transmitan algo: ya sea amor, resentimiento, arrepentimiento y hasta desprecio —asegura con una sonrisa que no correspondo—. Cuando éramos niños, la mayoría del tiempo tu mirada siempre parecía sin vida, pero cada vez que estabas con ellas, tus ojos brillaban.
No recuerdo… Bueno, nadie es capaz de ver sus propios gestos a menos que siempre tenga un espejo a la mano.
—Cuando comenzaron los ataques hacia Irene, y tanto ella como yo ejercimos presión para que tomaras represalias contra Constance, tu mirada transmitía algo que hoy en día puedo decir con exactitud qué era: agonía —sus ojos se llenan de lágrimas—. Realmente fui egoísta; pensé en los sentimientos de Irene pero nunca en los tuyos, cuando era evidente que te dolía estar lejos de Constance.
Ashton se limpia las lágrimas que amenazan con caer. Un nudo se forma en mi garganta, provocando una presión que no me permite ni evocar ni un solo sonido.
—Por eso, no lo soportas, ¿verdad?
—¿De quién hablas?
—De él… —señala a Roy—. Sé que lo recuerdas: aquel día que Constance llevó a su amiguito de la primaria a jugar con ella en casa, el mundo se te vino encima. No dijiste nada, pero lo ví; ví cómo se te deformó la cara al verla jugar con él… Puedo jurar que en ese momento te arrepentiste de haberte alejado de ella. Si no te hubiera arrastrado a esperar a Irene, te habrías colado a jugar con ellos.
Recuerdo perfectamente ese día y, permitiéndome ser sincero, me dolió haber sido reemplazado cuando Constance siempre me juró que yo sería su favorito. ¿Pero con qué cara podría reclamarle cuando yo mismo me alejé de ella?. Independiente de las palabras e insistencia de otros, yo tomé la decisión de dejarla sola a pesar de haberle jurado estar siempre con ella.
—Esas visitas se repitieron, muchas veces, hasta la fecha, y algo recurrente en ellas es la forma en que los mira: a ella con reproche y a él con desagrado. Siempre creí que era mirada de desprecio por la mala relación que había y hay entre nosotros. Pero si te tomas el tiempo de mirar, de analizar cada minúsculo gesto que dejas escapar, te darás cuenta de lo que es realmente…
—No sigas.
—Incluso hoy lo confirmé. Ni siquiera te esforzaste en disimular que te amarga lo cercano que son. Si sientes celos, ¿por qué no le pones un límite? Amar no es solo soportar, Frederick.
Esta conversación debe parar.
—Detente, Ashton… —exhalo—. Aunque creas conocerme bien, eso no te da el derecho de darle significado a acciones o gestos inconscientemente de mi parte. Yo siempre vi a Constance cómo lo que era, mi… —paso saliva— mi prima.
Me pongo de pie. Esto es asfixiante.
—¿A dónde vas?
—Al baño.
—Perdóname… No era mi intención molestarte… —baja la cabeza—. Últimamente te siento muy distante y presiento que es por mi culpa, por todo lo que provoqué en el pasado. La idea de que ya no somos tan cercanos me hiere. Además, está lo de Irene y… Nunca debí casarme, Frederick…
Por reflejo lo alcanzo a sostenerlo antes de que su cuerpo toque el piso.
—Ashton…
—Uhm…
—Si no estás acostumbrado a beber, no debiste hacerlo de más.
Soltando un largo suspiro, sirvo de muleta para ayudarlo a caminar. Con un poco de esfuerzo por la cantidad de personas que se cruzan en el camino, logro sacarlo del nightclub. Haciendo malabares logro llegar al auto, y lo acomodo decentemente.
Sin ganas de volver adentro, entro al vehículo, recuesto mi cabeza en el asiento, cerrando los ojos y mantengo un ritmo de respiración constante.
¿Amarla? ¿Amarla, yo?
Aunque todas las palabras de Ashton sean un espejo que no deja de aparecer en mi cabeza, me niego rotundamente a ver mi reflejo.
✮ ⋆ ˚。𖦹 ⋆。°✩
—Me mandas un mensajes cuando llegues a casa —pide mientra él ingresa su auto.
—Okey. —esboza una sonrisa coqueta al mismo tiempo que les guiña un ojo—. Chao, guapas.
Roy se pone en marcha de inmediato. Constance y Rennattha abren la puerta de los asientos traseros y sus ojos se abren de par en par al ver a Ashton desplomado.
—¿Qué le pasó? —cuestiona, con el rostro desencajado.
—Tomó de más. Una de ustedes tendrá que ir de copiloto —comunico, provocando que ambas se miren.