Blume

CAPITULO VEINTIOCHO

NARRADOR OMNICIENTE

La tenue de luz de la mañana se empezaba a colar por las persianas blancas de aquella habitación, donde yacían dos cuerpos unidos en un abrazo, bajo sábanas y con respiración pausada

Solo bastaron segundos para que Lucien se removiera un poco y logrará abrir los ojos con suma lentitud, un Bostezo abandonó sus labios y cuando quiso acercar su mano para rascar su ojo derecho, se vio detenido por el peso de alguien más a su lado

Cuando bajó la mirada y sus ojos adormilados captaron el revoltijo de cabellos color castaño oscuro y aquellas mejillas levemente rosadas, supo de inmediato con quien había pasado la noche

Una ráfaga de emociones lo llenó de inmediato y con sólo detallarla pudo despabilarse por completo y perder el sueño.

Sus ojos seguían el recorrido de aquella belleza que dormía pacíficamente a su lado, se sentía dichoso

Aún no podía creer que ayer por la noche la hubiera besado de aquella forma que tanto anhelaba, todo se sentía como una nueva historia

Como si la conociera nuevamente y estuviera tratando de conquistarla otra vez

Su mano se dirigió a su rostro y con la mayor delicadeza, quito algunos mechones que no le permitían admirar por completo

Su labio levemente abierto y aquellos silenciosos soniditos que hacía al dormir, eran la cosa más tierna para Lucien, ya casi olvidaba aquellas manías que ella tenía al dormir

Pero en ese momento se sintió como en aquellas épocas donde sólo reinaba la alegría en su vida, donde todo estaba en su lugar y lo más importante se encontraba a su lado

Su adoración fue interrumpida por un leve quejido que soltó su bella, ella parecía empezar a despertarse

Su nariz se arrugó un poco y luego de frotar un poco sus mejillas con la palma de su mano, abrió con suavidad sus párpados

Observando como primera cosa, los cálidos iris que le profesaban profundo y puro amor

Por un instante se encontraba perdida en el tiempo y espacio, hasta que sus neuronas conectaron y recordó absolutamente todos los sucesos de anoche. Desde la llegada a la playa, hasta los besos antes de caer dormida entre sus brazos

Al recordar precisamente lo último, sus mejillas se incendiaron en carmesí y sin poder evitarlo se escondió en el pecho de Lucien

En su mente se lamentaba por haber elegido precisamente aquel lugar, pero su corazón se lo agradecía por sentirse tan bien y correcto

desde la vista de su acompañante, la escena sólo le parecía demasiado dulce. Estaba tratando de contenerse para no comerla a besos

" buenos días amor" Hablo percatandose de lo ronca y profunda que se escucho su voz, además de la calidez que le embargaba al llamarla de aquella manera

Él sabía perfectamente lo que eso provocaba en su tímida acompañante

Y vaya que le atino, porque enseguida sintió a Ciara removerse de forma nerviosa, sin atreverse a salir de su escondite

"Días" murmuró con la voz amortiguada

Aquello le sacó una tremenda sonrisa a Lucien

Era exactamente como ella solia saludarlo cada mañana, solo que lo complementaba con un "amor" o "mi vida" pero por ahora eso era suficiente para el

" tienes hambre?" Le pregunto acariciando su cabello y bajando su mano hacia su espalda baja

Ella trató de no desvanecerse ante ese tono y los mimos que le estaba propiciando Lucien. Pero el le hacia la tarea tan difícil

" si" susurro

El asintió y cuando trato de ponerse de pie para buscarle algo de comer, sintió las pequeñas manos de ella aferrarse a su camisa

Una tonta sonrisa apareció en su rostro y con cuidado tomó las manos entre las suyas

" no me tardo, solo traeré nuestro desayuno a la cama" le explico con máxima paciencia

Ella aflojo el agarre, pero apenas él se puso de pie ella se cubrió de pies a cabeza con la sabana

Provocando una risa por parte de él

Los minutos pasaron volando y cuando él llegó con la bandeja en mano, la encontró en la misma posición

Creyó que estaría dormida, pero cuando se sentó en la orilla y trato de remover el cuerpo

Ella dio un pequeño brinco y se descubrió con total lentitud

Para la sorpresa de él, aún se encontraba ruborizada pero esta vez se veía más calmada

El se acercó un poco, depositando un suave beso en su frente

Seguido se separó para tomar la bandeja y dejarla en las piernas de ella Con suma delicadeza

" gracias" murmuró tomando una tostada llevándola a su boca "¿ no vas a comer?" Le pregunto con sus mejillas abultadas

Él negó sonriente y con cautela se acercó para limpiar un poco sus comisuras, sin despegar sus ojos de Ella en cada movimiento

Casi haciendo que la pobre chica se atragantara, por suerte el jugo estaba cerca

" quieres hacer algo en especifico hoy?" Le pregunto luego de que ella finalizara su comida y regresara del baño con los dientes y la cara lavados




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