Brutos de amor

capitulo 5

"Sintomatología Confusa”

Lionel

13 de agosto

Hoy no iba a ser un día tan normal.
O tal vez sí, desde afuera.

Pero para mí… hoy dolía.

Hoy era el cumpleaños de mi nonna.
Y ya era otro año más sin ella para celebrarlo.
Otro año sin sus abrazos de olor a lavanda, sin sus historias entre risottos y sin su risa que llenaba cada rincón de la casa.
Otro año sin la mujer que me enseñó a cuidar, incluso cuando yo apenas aprendía a sostener un bisturí.

Dolía.
Y bastante.

Recordé que Sabrina y Alex me habían invitado a cenar esta noche.
Y entendí el motivo.
No era solo por estar juntos.
Era por ella.
Por su ausencia que siempre está presente.
Por lo mucho que me cuesta hablar de esto y lo poco que ellos lo nombran, sabiendo cuánto me afecta.

La verdad, la mayoría de los años como este, prefería encerrarme.
Estudiar.
Cubrir la tristeza con libros sobre arterias, neuronas, huesos, diagnósticos, casos clínicos.
Ocultarme detrás del lenguaje médico porque es más fácil decir “infarto” que “extraño”.
Más fácil leer sobre corazones que admitir que el mío está roto desde hace rato.

Prefería eso.
Encerrarme en mi mundo.
Evitar que ellos me vieran vulnerable.

Pero hoy no.
Hoy iba a ir.
Hoy iba a estar con ellos.

Porque nonna fue demasiado importante para mí.
Fue como una segunda mamá.
Una que nunca me soltó la mano, ni siquiera cuando el mundo se caía a pedazos.

Aún podía escuchar su voz, grave pero dulce, sentenciosa pero cálida, repitiendo una de sus frases que me quedó tatuada en el alma:

“No siempre tenemos razones para estar tristes, y aun así lo estamos.
Pero si tenemos razones para estar enamorados… y tú, Laion, lo estás.
De la medicina.
De una carrera en la que se te ve como un héroe…
Aunque a veces parezcas el villano en la historia mal contada de alguien que no pudiste salvar.”

Cerré los ojos.

Ella lo sabía todo.
Sabía que esto era más que una vocación.
Era una forma de mantenerla viva.
A ella.
A mamá.
A todos los que no pude salvar.

Y también, aunque me costara admitirlo… tenía razón.
Estaba enamorado.
De la medicina, sí.
Pero tal vez también de algo más.
O de alguien más.

Tal vez y solo tal vez por una vez en la vida volvía a sentir amor. Y odiaba eso porque yo no debía sentir estos sentimientos.
De una risa aguda. De una chica de lentes que decía lo que pensaba sin filtro. De una estudiante que se me había metido en el pecho sin anestesia.

Suspiré.
Había que vestirse.
Había que seguir.
Porque eso también me lo enseñó ella:

"Se sigue, Laion. Aunque duela, se sigue."

Mis padres también me habían enseñado demasiadas cosas.. y les agradecería demasiado con lo tanto que habían hecho por mí, Pero ellos, ellos ni quisiera podia recordarlos.. me quemaba la garganta, la mente. Me temblaba el cuerpo de pensarlos.

Mí madre, muriendo en mis brazos..

Mí padre matándose él mismo con una soga.. era jodidamente doloroso..

Mí padre.. siento que tengo un poco de rencor pero dolor a la vez, él nos dejó.. nos dejó así no más con la pérdida de mamá a la mitad, él se había suicidado por haber perdido a mí madre. Comprendía su dolor pero Dios. Él sabía que esa no era la solución. Y aún así decidió hacerla fue como la gota que derramó el vaso, aquella noche donde todo parecía tan común sufriendo con la muerte de mamá.. ese 23 de Septiembre donde todo se oscureció, donde me había apretado la mano fuertemente y con su último suspiro me había llamado por mí nombre y decirme su último “Te amo”

Oh dios. 23 de Septiembre.. ese jodido 23 de septiembre. Odiaba esa fecha, luego odiaba el 7 de Abril.. la muerte de abuelo accidente en coche, murió a causa de una hemorragia en el estómago, recuerdo como nos habían dicho ese día los médicos que el no iba a resistir porque ya le habían dado 3 paros cardíacos..

3 jodidos paros que lo dejaron demasiado débil

fue duro para todos su muerte..

Fue como un disparo en la lumbar, como un dolor de vesícula o apéndice. como si necesitaramos un trasplante de corazón por el daño de todo.. él había muerto y el acusado del accidente había quedado vivo..

*

hoy debía apurarme, si no llegaba tarde a mis prácticas. y eso no quería, no quería cometer ese error. así que no desayune decidí agarrar unas cuantas galletitas e irme, en el camino me tomé un café. que había comprado cerca de la parada del metro.

al llegar a la parada del metro vi un cabello castaño una pitufo que parecía medir 1.53, había una chica vestida con unos jeans anchos desgastados, una remera blanca y una campera de cuero marrón, note algo en especial una pulsera que sabía perfectamente de dónde venía. ella era..

Vick

ahora solo me preguntaba ¿qué hacía acá?, jamas la habia visto tomar el metro.. o tal vez era porque mayormente yo venía pocas veces a tomar el metro, a veces iba en la moto pero por esta ocasión no podía en ella, estaba en el taller. cambiando y arreglando algunas cosas de mi fiel compañera, esa moto que me prendia como paciente en llamas con oxígeno cerca de un bisturí eléctrico.
Sí, así de explosiva.
Y así de peligrosa si no la tratabas bien.

La dejé en el taller porque últimamente hacía un ruido raro, como si estuviera por dar su último suspiro.
Y con mi historial familiar, ya tenía suficiente con escuchar últimos suspiros.

odio sentirme nervioso solo por la presencia de ella.. ¿Por qué debía de aparecer en mi vida?




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