"Latido fuera de lugar"
Vick
Hoy me levanté sintiéndome mal. No estaba del todo bien, pero aun así traté de verme presentable. Desayuné, me bañé y me arreglé. Mamá no estaba en casa, así que todo el silencio me pertenecía.
En mi cabeza seguía repitiéndose todo lo que pasó en el partido. Luego en el bar. Cómo habíamos pasado de perro y gato a algo… extraño. Más cómodo. Más cercano. Su forma de descargarse a golpes con el casillero, su mirada cuando se convertía en lobo.
Y después, lo vi reír por primera vez.
Eran demasiadas cosas para procesar. Sentimientos que me agarraban de sorpresa, como un electroshock en el pecho.
Terminé de revisar los apuntes, armé la mochila y salí hacia la parada del metro.
En el camino, sentía que el mundo se movía.
Primero lento, como si alguien estuviera apagando las luces una por una.
Después rápido, como una sirena interna.
Mi corazón era un tambor sin compás.
Traté de caminar, pero mis piernas no respondían. Los bordes de mi visión se desdibujaban.
> “No. Ahora no. No delante de todos. No enfrente de nadie.”
Apoyé la mano en una pared fría. Busqué aire. No lo encontré. Solo ruidos: un tren llegando, pasos apurados, mi respiración entrecortada.
> “No puedo. No puedo. No puedo.”
Y entonces caí.
No con dramatismo.
Caí como caen los que ya se acostumbraron al miedo. Con resignación. Con silencio.
Alex
Iba camino al metro. Había bastante gente en la parada, pero una chica me llamó la atención. Tenía pinta de estudiante de medicina: mochila grande, el estetoscopio colgando, mirada perdida.
Estaba tambaleándose, como si las piernas no le respondieran.
Y de pronto se desmayó.
Así.
Se desplomó sobre el piso. El golpe fue seco, la mochila rebotó contra el cemento.
—¡Ey! ¿Estás bien? —corrí hacia ella, desesperado. Nadie hacía nada, todos solo miraban.
Estaba pálida. Como si su alma se le hubiera escapado del cuerpo.
—¡¡Que alguien llame a una ambulancia!! ¡¡Se ha desmayado!! —grité, intentando que alguien reaccionara.
Y entonces hice lo único que se me ocurrió: llamé al experto.
Lionel
> Voz interna: Atendé, Lio. Atendé YA. Hermano, por favor…
—¿Lio? ¿Me escuchás? —pregunté rápido, la cara de la chica seguía igual. Yo cada vez más asustado.
—¿Alex? ¿Qué pasa? ¿Por qué llamás?
—Se desmayó una chica. Estoy en el metro. Parece que estudia medicina, tenía un estetoscopio en la mochila. ¡No sé si está viva! Decime qué hacer, por favor. ¡Dale instrucciones!
—Ok. Calmate primero. Fijate si tiene pulso. Después levantale las piernas y mantenelas en alto, eso ayuda en un desmayo. Llamá a la ambulancia. Buscá si tiene algún documento para identificarla. Y traela al hospital. Ya.
Hice todo lo que me dijo que hiciera. Le tomé el pulso: débil, pero presente. La recosté con cuidado, levanté sus piernas apoyándolas sobre mi mochila. Su cara seguía blanca, sus labios un poco secos. El estetoscopio seguía colgando de una de las asas.
—Vamos, aguantá —murmuré.
Busqué en su mochila. Encontré una credencial: “Victoria Lombardi. Estudiante de Medicina – Cardiovascular”.
—¿Vick? —dije en voz baja. ¿Era la chica de la que Lionel hablaba a veces, sin darse cuenta que se le caía la voz cuando lo hacía?
La ambulancia llegó más rápido de lo que esperaba. En minutos, ya estábamos camino al hospital. Me subí con ella. Apretaba la credencial en una mano y el celular en la otra.
Le mandé un mensaje a Lio:
> Alex: “Se llama Victoria Lombardi. Está inconsciente, pero estable. Vamos rumbo al hospital.”
> Lionel: “Voy para allá. Ya.”
Lionel
Estaba preparándome para ir al hospital, hoy entraba más tarde. Pero agarre mí mochila, mí bata y mí campera y salí como pude en la moto, no llegué ni a Terminar de comer, mí pulso estaba acelerado. Había tráfico para llegar al hospital.
Toqué la bocina desesperado, había un coche enfrente mío, el semáforo en verde y el coche no se movía, me irritaba que no se moviera.
Vi que justo a mí lado un coche me abrió el paso.
“Se llama victoria Lombardi”
“ Se llama victoria Lombardi”
Eso era lo único que pasa por mí mente.
Pitufo como mierda te sucedió esto.. que carajos estaba sucediendo en tu vida?
Porque me importas tanto si ni siquiera somos amigos o algo..
Llegué al hospital y me encontré con Carla en la entrada, no presté atención.
Mi cuerpo se movía antes de pensarlo. Dejé lo que estaba haciendo, me cambié la bata por una campera y salí al pasillo a paso firme. No me importaba si alguien me llamaba, si Carla me miraba desde atrás con esa cara de siempre. No me importaba nada.
Vick.
Su nombre en la pantalla había sido un golpe seco, como los que yo le daba al casillero cuando no podía con lo que sentía.
Ahora ella era la que estaba rota.
Y no lo soportaba.
Corrí hacia la guardia mientras me repetía que todo iba a estar bien.
Pero una parte de mí sabía que si no lo estaba...
yo tampoco lo estaría.
Antes que llegara la ambulancia, fui a avisar a la recepción que llamaran a la madre o algún familiar de Vick, hermano o algo.
Carla me veía a lo lejos como si fuera imposible no notar mis nervios.
Lo vi a Mark estaba tranquilo ahí trabajando como si nada, vi que estaba coqueteando con una enfermera. Se me tenso la mandíbula de tan solo pensar que estaba haciéndose el buen chico, el perfecto con Vick pero se tiraba a cualquier chica..
Le mandé un mensaje a Olivia diciéndole lo de Vick, se preocupo y llego al rato con Mar, la mejor amiga de Vick. Luego la mamá. Y un rato antes la ambulancia, ella estaba en el cuarto 201
Entró a la habitación, donde se encontraba Vick, la vio por primera vez así, débil, apagada. Sin escuchar sus insultos o sarcasmos que siempre le decía.