Brutos de amor

capitulo 17

"Una cita de película"

Lionel

Hoy era otro día más donde la haría sentir tan pero tan especial a Vick, como se lo merece.

Estoy emocionado por todo lo que se viene.

Estaba cambiándome, y a punto de irme a desayunar, Sabri había preparado todo. Con sus reacciones de madre, parece que nosotros somos sus hijos.

—Buenos días, dormilón —dijo, apenas me vio aparecer por la cocina, con una sonrisa que siempre le sale natural.

Sobre la mesa había panqueques, jugo, y hasta flores en un frasquito de vidrio. No sé cómo hace, pero siempre le da ese toque que te hace sentir en casa.

—¿Y todo esto? —pregunté, sorprendido.

—Para que empieces el día con energía —respondió, dándome un beso en la mejilla—. Tenés una cara de enamorado que ni hace falta que te pregunte a quién vas a ver.

Solté una risa nerviosa.

—¿Se me nota tanto?

—Demasiado. —Sabri se cruzó de brazos, divertida—. Pero me encanta verte así.

Me senté a la mesa y empecé a comer, aunque mi cabeza ya estaba en otro lado. En Vick. En su sonrisa, en cómo se reía de mis chistes malos, en la forma en que me miraba cuando pensaba que yo no la veía.

Hoy quería que recordara este día.

Estaba comiendo, hasta que me suena el celu, era ella.

Vick

Lo sentía y claramente lo reconocía, le había cambiando el tono a ella uno personalizado le puse para saber si era ella quien me mandaba mensaje.

“—Buenos díass Andes brutoo, hoy no vengas por mí, si?, es que antes de ir al hospital voy a ayudar a mamá con unas cosas en la pastelería”

“— Buen día, pitufo atrevida, está bien, ¿no querés que las acompañe?, así las ayudo.”

“— No, no tranqui, además quiero charlar unas cosas con mi mamá entre ella y yo y recuerda que hoy tenés una cirugía, bobo. Tenés que llegar temprano porque Rosetti se va a enojar”

“—Uy, tenés razón, gracias, sos la mejor, pitufo bonita, sos mí Hipocampo, viste?”

Apague el celu y seguí comiendo porque Sabri me reto.

—deja de mirarme como mamá asesina, me das miedo, mi sobri va a tener que tener mucho cuidado, eh.

— Cállate y come que después te llegas a desmayar o algo y te doy un sopapo, pelotudo.—respondió levantando su plato para lavarlo

— Uh. Bueno, eh. No viste a Alex? Raro que no esté a hasta hora comiendo con nosotros ese muerto de hambre

— ¡Lionel!, no lo llames así dios, fue a hacer unos trámites para.. eh no me acuerdo para qué pero hacía eso y no volvía hasta la noche.

— Ah bueno, que raro seguro se fue con alguna chica ese muchacho.

Prendí el celu y entre al chat con mi pitufo y vi que había dejado 4 mensajes.

“—Sos un bobo JAJAJAJ”

“— Vaya, vaya que tengas memoria de jubilado no es mi culpa, primero jubilate querido, míralo al viejo con Alzheimer”

“— Mentira, sos el mejor, más tarde hablamos, nos vemosss, mi mamá te manda saludos, dice que sos un gran yerno JAJAJAJAJ”

Le respondí a sus mensajes con una sonrisa y respiré hondo.

Porque noté que Sabri me había visto con el celu y se venía la retada de mi vida.

—Vos no aprendés, nene. ¿Mamá y papá eso no te enseñaron o qué? Dios santo.

Y después te quejás de Alex.

—Ehh, pará, si solo miré los mensajes —dije, alzando las manos como si me apuntara con un arma—. Ni siquiera abrí Instagram todavía.

—¡Ah, menos mal! —dijo con sarcasmo, secándose las manos con el repasador—. Te vas a quedar ciego antes de los treinta, te lo juro.

—Bueno, exagerada —murmuré riendo.

Sabri rodó los ojos, pero en el fondo sonreía. Siempre se hacía la seria, aunque se notaba que le divertían nuestras peleas tontas.

Me levanté de la mesa y dejé los platos en la bacha.

—Gracias por el desayuno, Sabri. En serio, estaba buenísimo.

—De nada, nene. Y por favor, no hagas locuras hoy, ¿sí?

—Tranquila, lo prometo —dije, dándole un beso rápido en la mejilla antes de agarrar mi campera.

Salí de la cocina con el celular todavía en la mano. En la pantalla quedaba abierto el chat con Vick, su última frase: "mi mamá te manda saludos, dice que sos un gran yerno JAJAJAJAJ"

No pude evitar sonreír otra vez.

—Qué linda que sos, enana —murmuré, guardando el teléfono en el bolsillo.

Tenía el presentimiento de que ese día iba a ser uno de esos que se quedan guardados para siempre.

Encendí mi moto, me puse el casco lo abroche y escuché un grito de Sabri.

—¡Lionel tené cuidado con esa moto y mándame un mensaje cuando llegues!—Se escuchaba desde dentro de la casa, me da miedo esa señora.

Pobre de mi cuñado y mi sobrino cuando viva con ellos.

— Ay Sabri, si como digas.—Susurré y me fui.

*

Estaba parado en el semáforo esperando a que llegue en verde 30, 29, 28, 27…

Gire mi mirada al alrededor, una camioneta al lado mío, una chica en la ventanilla del copiloto, me miraba como yo miraba al dinosaurio que jamás tuve en mis manos a los 5 años.

“Ah la concha, eso fue un guiño?”

Saque mis guantes, y le apunte mi mano a un anillo invisible, demostrando que solo soy de mi super pitufo.

“Ja ese es el muchacho enamorado que había desaparecido hace años”

La chica sonrió, y subió la ventanilla.

El semáforo, quedaban 5, 4, 3, 2, 1..

Y volví a mi rumbo, hacía el hospital. Esa cirugía sería espectacular.

Dios..

El viento me pegaba en la cara, frío pero agradable. Me encantaba manejar así, con la ciudad medio dormida todavía, como si todo el mundo estuviera en pausa y solo yo siguiera en movimiento.

Pensé en Vick otra vez. En su voz cuando se reía, en cómo me miraba con esos ojos que parecían entenderlo todo. A veces me daban ganas de frenar todo solo para quedarme pensando en ella un rato más.

Pero no, hoy no. Hoy tenía que enfocarme, hoy era la cirugía. Y quería que saliera perfecta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.